Ayer jueves, el Sol envió una eyección de masa coronal hacia la Tierra. La eyección de masa coronal salio del Sol a una velocidad de 575 millas por segundo (925 km por segundo), lo que los especialistas consideran normal en este tipo de fenómenos.
Las eyecciones de masa coronal (o CME por su sigla en inglés) son impulsadas en el campo magnético del Sol, lo que produce que cantidades de plasma – una nube de protones y electrones – sean expulsadas hacia el espacio. Esta materia del Sol recorre millones de kilómetros por hora y puede cruzar desde el Sol a la Tierra en tan sólo unos días. Algo así como un avión de reacción moviéndose tan rápido puede viajar desde Los Angeles a New York en 18 segundos.
Cuando la nube de plasma choca contra la Tierra, una tormenta geomagnética sigue. Auroras boreales o Luces del norte – en general solo se observan cerca de los polos – se van a la deriva a las latitudes más bajas y se vuelven más brillantes.
Cuando la nube de plasma choca contra nuestro planeta, se produce una tormenta electromagnética, lo que genera que las auroras boreales o luces del norte – en general solo observables cerca de los polos – se vuelvan más brillantes.
Si bien la atmósfera protege la Tierra, estas tormentas pueden interrumpir redes eléctricas, satélites, redes de comunicación o cualquier cosa que utilice la electricidad. En 1989, una tormenta geomagnética provocada por uno de estos fenómenos dejó seis millones de personas en Canadá sin electricidad por nueve horas.
La tormenta geomagnética más poderosa tuvo lugar en 1859. Redes telegráficas por todo el mundo fallaron. Los telégrafos fallaron y hásta el papel telegráfico se incendió.