El refugio de un poeta y su alma

DIEGO FISCHER

Es imposible que los lugares cambien, pero sí se puede evitar que desaparezca su alma". El comentario me lo formuló Aitana Alberti, la hija del poeta español Rafael Alberti, ayer viernes al mediodía cuando bajo una garúa la acompañé en su recorrida por el jardín de La Gallarda, la casa de la Parada 15 de Punta del Este en la que pasó los veranos de su niñez y adolescencia y "una de las épocas más felices de su vida".

Aitana se encuentra en Punta del Este participando en un encuentro internacional de escritores organizado por la Intendencia de Maldonado. Llegó hace unos días y en los ratos libres ha salido a recorrer el balneario que supo ser suyo y del que guarda recuerdos entrañables. "Hay lugares que me ha costado reconocer", me dijo. "¿Cómo cuáles?", le pregunté. "La rambla de la Brava, si miro hacia el mar todo está igual, pero si me doy vuelta no queda casi nada de lo que yo conocí".

Aitana heredó la vocación de su padre y también la de su madre, María Teresa León, una gran escritora no tan conocida quizás porque la figura de Don Rafael fue tan grande y pesó tanto en la Literatura como en la política.

En La Gallarda, Alberti con su familia vivió gran parte de su largo exilio rioplatense. Esa casa, construida por el catalán Antonio Bonet, fue desde siempre un lugar de encuentro de los exiliados españoles que recalaron por estas latitudes luego del fin de la Guerra Civil.

Así como hoy es una costumbre invitar a comer un asado a los amigos en las noches de verano; en aquellos años también la gente se reunía a cenar. Con la diferencia que los comensales de La Gallarda eran la catalana Margarita Xirgú, el oriental Enrique Amorín, los argentinos Oliverio Girondo y Manuel Mujica Lainez, el plástico brasileño Candido Portinari y el chileno Pablo Neruda. Luego de la cena se iniciaban largas tertulias que terminaban con una suerte de recital de poesía debajo de la galería de la casa. "Cuando yo desde mi cuarto escuchaba a mi padre o a mi madre decir versos de García Lorca , de Antonio Machado o de Ruben Darío, sabía que la reunión estaba por terminar", comentó. Felizmente La Gallarda se conserva y en buen estado en su aspecto exterior. Según Aitana, las casas de su alrededor son las mismas de su infancia. "Al menos aquí sigue estando el alma de Punta del Este", afirmó.

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