VALERIA GIL
Los socialistas proponen, en el documento de actualización de su tesis ideológica, que el Ministerio del Interior pase a ser un Ministerio de Seguridad. Critican la política estrictamente represiva de la Policía, por entender que conduce al fracaso.
En un borrador de actualización de la tesis ideológica del Partido Socialista (PS) al que accedió El País, se cuestiona la política de seguridad aplicada por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi (MPP).
En el documento que está en discusión en las bases del Partido Socialista y que aún no tiene aprobación final, se plantea la transformación del Ministerio del Interior en un Ministerio de Seguridad.
Según se explica, Interior "es un megaministerio que prácticamente se encarga de todo: desde la salud y la seguridad social a las cárceles, desde los bomberos a la identificación civil y la migración". Por eso, se añade que "es imprescindible la reingeniería del Ministerio que logre el pasaje de un Ministerio del Interior que responde a una vieja concepción panóptica y policial a un Ministerio de la Seguridad más especializado y restringido a las políticas de seguridad".
Para los socialistas, existen "visiones hasta contrapuestas" acerca de la seguridad dentro del Frente Amplio. "Sigue primando la visión policial en el abordaje de los temas de seguridad y empezamos a sentir casi como vergonzante hablar de la policausalidad de los problemas vinculados a la seguridad".
Además, afirman que "si se sigue apostando al `policionamiento` de la seguridad -esto es centrar la solución y la planificación de la estrategia en la policía- no sólo no encontraremos las soluciones a largo y corto plazo sino que estaremos reforzando una concepción de seguridad perimida, que ha fracasado rotundamente en todo el mundo".
Además, desde el PS se sostiene que en la Policía "aún priman valores, que los colocan fuera del mundo ciudadano". Como ejemplo, se indica que suelen pensar que "los otros, los no policías, son los `pichis` más aún si son pobres". En la misma línea, se agrega que la ciudadanía no percibe aún a la policía con confianza. "No la siente como una institución a su servicio que pueda protegerla y serle útil".
Según los socialistas, tal es la situación que "el número de vacantes generadas en cada presupuesto no son llenadas, por la carga subjetiva que supone ser policía". Más aún: "nadie quiere comprarse problemas y la existencia de otras oportunidades laborales en nuestro país hace que queden interesados los que tienen un componente vocacional muy grande o los que no tienen otra chance". Lo que según explican ha desvirtuado el sistema de ingreso bajando los requisitos por falta de aspirantes.
El PS asegura que se necesita continuar con la propuesta que iniciara el gobierno del expresidente Tabaré Vázquez (cuando la cartera era ocupada por los socialistas José Díaz y Daisy Tourné), referente a la instalación del Gabinete de Seguridad.
Explican que de la reunión de actores como los ministerios de Interior, Desarrollo Social, Educación, Economía, Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) y el Poder Judicial, debería emerger un Plan Nacional de Seguridad que abarque la "policausalidad" de la violencia y el delito en el Uruguay.
Educación. En el tema calidad de los aprendizajes y su distribución "estamos mal parados", afirman los socialistas. A eso agregan que la educación se parece a "un barco que navegando debemos calafatearlo para que no haga agua".
Asimismo se explica que hay una "profunda desigualdad" entre los alumnos. Los que proceden de hogares de menores ingresos obtienen los peores resultados, mientras que quienes proceden del otro extremo de la tabla social obtienen las mejores calificaciones.
Para solucionar la situación, se plantea la necesidad de hacer "reformas de fondo" en aspectos vinculados a la formación docente y la creación del Instituto Terciario Superior.
Conflictos en el FA
El Frente Amplio atraviesa "situaciones conflictivas internas", que obligan a la nueva actualización ideológica planteada por el expresidente Tabaré Vázquez, según afirman los socialistas. De todas formas, consideran que el FA debe mantener su estructura "policlasista".