"¡Vino hasta la CNN!", comentó ayer una invitada a otra, mientras más periodistas, autoridades y convidados seguían llegando. Luego de Petru Valensky, vestido tal como "Dorita", que ameniza las mañanas de Puglia y Cía, el segundo "¡mirá quién está!" se escuchó cuando la ministra de Salud María Julia Muñoz se bajó, elegante, de un auto. Pero aunque atrajo la atención varios minutos, los focos de las múltiples cámaras de foto y de televisión continuaban expectantes de la aparición de otra persona: la novia.
Es que la tarde de ayer no fue una tarde cualquiera en el Centro Geriátrico Luis Piñeyro del Campo. Funcionarios y residentes sólo hablaban de una cosa: el matrimonio que se llevaría a cabo entre Nilza Noble (77 años) y Alfredo Maciel (82), ambos residentes de la casa de salud. Un acontecimiento único, al menos en los últimos 30 años, aseguró el director de la institución, Italo Savio.
Nilza y Alfredo se conocieron hace poco más de un año, cuando ella ingresó al Piñeyro.
Hace siete meses, entre conversaciones y confidencias, comenzaron una relación que superó la amistad. Y a él, que es residente de la institución desde hace cinco años y nunca se casó, le pareció que la etapa de noviazgo estaba superada y había que iniciar una nueva instancia de la relación.
"Creo que desde el primer momento ya le insinué de casarnos. No estamos para agarrarnos de la mano y ser novios. Vamos a realizar lo nuestro en serio", contó pocas horas antes del enlace.
Y para hacerlo, lo hicieron bien. La ceremonia tuvo lugar en el muy bien arreglado salón de actos del Piñeyro, con testigos de lujo: Mirta, la nurse del pabellón donde ambos residen; Gabriela, también nurse y quien fue la primera persona en conocer el deseo de Alfredo por casarse con Nilza; la ministra Muñoz, quien hasta se animó a sacar al novio a bailar el vals; y el presidente de la comisión de apoyo al Piñeyro, Juan José Rodríguez.
Alfredo y Nilza pasaron su primera noche de casados en el hotel London Palace y en los próximos días disfrutarán de una mini luna de miel en la colonia de vacaciones del Cuartel de Bomberos.
El sueño de abigail pereira
El año pasado el sueño de Abigail Pereira en el programa de televisión Bailando por un sueño generó un verdadero impacto entre funcionarios y usuarios del Piñeyro del Campo. Si Abigail vencía, el centro de salud iba a recibir poco más de US$ 18 mil, destinados al acondicionamiento de los baños de la Unidad de Demencia. Eso no sucedió, pero de todos modos el Piñeyro se vio beneficiado: su sola participación duplicó el número de donaciones particulares que recibe el hospital fundado en el año 1922.
El Piñeyro consta de cuatro Unidades Médicas (en el pasado llamadas "Pabellones"). En julio del año pasado vivían allí 300 pacientes. De ellos, 96% no tienen familia o la ven muy poco.