El nombre del pan

ALEJANDRO NOGUEIRA

A destiempo, la Cámara de Diputados votó una condena al ETA pasada por agua jane. La bancada oficialista exigió -y la oposición tristemente aceptó-, que para votarla se excluyera la definición del grupo terrorista vasco como "grupo terrorista". Es decir "gre-gre" en vez de decir "pan".

Si la bancada oficialista es renuente a llamar terrorista al ETA es bueno que quede explicitado, porque esto tiene más valor interno que lo que puede significar el pronunciamiento para los terroristas, a quienes no se les moverá un pelo por un pronunciamiento del Parlamento uruguayo.

Si la condena no salía por eso, que el gobierno se las arregle con España y con Rodríguez Zapatero. Gastar tiempo y sesiones parlamentarias en este tema para salir bastante tiempo después de los último atentados (seguramente o algo antes de los próximos) es una burla a la gente, cuando lo que importa es si la bancada del Frente Amplio condena o no al terrorismo o si pretende dar el antidemocrático lujo de seguir en la ambigüedad sobre este tipo de temas.

Ya con el conflicto entre Perú y Ecuador (con Venezuela inmiscuida) se asistió a este tipo de ambigüedades. Nada de condenas explícitas a las menguantes FARC, que siguen instaladas con su cuota de paradigma en el ideario oficial.

En el caso de este conflicto, mientras que los pronunciamientos del gobierno fueron relativamente prolijos y acordes al actual concierto diplomático regional, las declaraciones políticas de grupos y de la propia coalición mostraron otro tenor, condenando a Perú, poniendo como víctima inocente a Ecuador y como quijotesca y solidaria a Venezuela. En el Frente Amplio se asumen como normales estos "matices" con la administración, lo que indica el desnorteo de la coalición de gobierno -de gobierno, insisto- en este tipo de temas institucionales y de política exterior.

Estos episodios invitan a reflexionar si la adhesión a los principios y reglas de la democracia representativa son sinceros o meramente utilitarios, porque, dos por tres, se muestra la hilacha del desprecio a la "democracia burguesa", concepto con el que se atronó en tiempos idos para justificar muchas cosas, pero que hoy no es justificable.

¿Qué duda puede caber sobre lo que hace el ETA? ¿Cómo puede diluirse el tema en la "cuestión vasca", como sostiene el MPP? No habrá nunca un pronunciamiento parlamentario sobre el tema de las autonomías españolas.

La oposición no debiera aceptar atenuar una simple declaración de condena al ETA en el Parlamento, prefiriendo que se vote, a dejar en evidencia que no se votó porque la bancada oficialista se resistió a llamar terrorismo al terrorismo. El pan se llama pan…

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