La primera ceremonia pública de Iemanjá, en 1974, contó con una presencia especial: una guardia de policías y efectivos de la Marina que se apostaron en la rambla de la Playa Ramírez mientras duró el rito.
Los asistentes tal vez llegaran a los 300 y eran todos fieles; "nadie se animaba a curiosear demasiado en aquellos años", relató a El País, Constantino Gayol, de 71 años, organizador de aquella primera fiesta.
El itinerario original de la ceremonia comenzaba a las ocho de la noche en el edificio de la Facultad de Ingeniería. El plan se frustró porque si bien Gayol consiguió autorización de la Prefectura, la marcha no estaba permitida por la Policía y fue reprimida.
El propio Gayol estuvo casi media hora frente a los fusiles de tres policías que lo incitaban a no realizar el rito. Finalmente, la Prefectura intercedió y se acordó hacer la ceremonia solamente en la playa y bajo vigilancia. Además, pactaron que, terminado el rito, los concurrentes se marcharían en grupos de a 10 personas.
La negociación se realizó en la rambla y una vez finalizada, Gayol informó por megáfono el contenido del acuerdo. "Entonces, de la oscuridad del Parque Rodó comenzaron a salir las túnicas blancas que caminaron hacia la playa; eran cientos que estaban escondidos, esperando. Esa imagen me quedó grabada", relató.
La ceremonia propiamente dicha duró un poco más de una hora. Cantaron el himno del umbanda, encendieron velas y se acompañaron con tambores. Las ofrendas eran pocas. Todos los años que siguieron hasta el fin del régimen militar la ceremonia no se realizó fuera de la intimidad de los templos umbandistas. Gayol, que según relata, era vigilado constantemente por la Policía, desistió de organizar nuevas ceremonias.
En la década del ’70, Constantino Gayol era propietario de una santería en la calle Sierra (hoy Daniel Fernández Crespo) y además, tuvo entre 1972 y 1982 un programa en radio América en el que difundía música afro. Nunca perteneció a la religión, pero sus actividades lo hacían vincularse con los templos y aceptó organizar los eventos.
A mediados de los ’80, el pai Armando Ayala tomó la bandera de la organización de la ceremonia de Iemanjá y todos los demás eventos públicos de la religión umbandista. Ayala falleció en marzo del año pasado. Hoy Gayol tiene una mueblería en el mismo local en que funcionaba la santería. Está totalmente desvinculado de la religión; de hecho, nunca más fue a la playa un 2 de febrero. Se queja de que nunca nadie lo nombró, le reconoció su esfuerzo. Sin embargo, dice, "la historia es la historia".