Eduardo Casanova
Médico de UCM
Muchos psicólogos y sociólogos se ocuparon del fenómeno que moviliza grandes masas humanas en relación con el fútbol. En este deporte en particular, se comprueba la peculiaridad específica de asociar a quienes lo practican con los espectadores, en este caso llamados"hinchas". El deporte, como cualquier actividad humana genera hábitos de conducta, que favorecen o entorpecen el desarrollo humano y la salud, denominándose esos hábitos respectivamente virtudes o vicios. La peculiaridad del fútbol, de hacer participar a los "hinchas" de un modo no pasivo sino activo, aparece también como una tendencia en crecimiento. El hincha participa tan activamente del "partido" que llega a identificarse con cada jugador. La llamada "pasión de multitudes", hace que también los protagonistas principales que se ven alentados o desalentados en su esfuerzo, en una mutua influencia de efectos saludables o insalubres, a uno y otro lado de la "cancha". Algunos interpretaron la "cancha" como un significado que expresa la vida de los individuos y de la sociedad en su conjunto. En este sentido, aunque sea sólo simbólico, el fútbol promoverá conductas mejores o peores en relación con la salud. Actualmente comprobamos el modo en que se canaliza para promover conductas de "vida sana", combatiendo el sedentarismo, los malos hábitos de alimentación, el abuso de alcohol y drogas. Sin embargo, quizá su efecto más notable se relacione con la educación social, como modelo para conseguir un objetivo común, sobre el esfuerzo individual mancomunado con el esfuerzo colectivo. Algunos han interpretado determinadas actitudes de los hinchas en relación a canalizar el estrés reprimido y acumulado. En las canchas, el fin de semana, "descargan" esa tensión, a veces de modo inapropiado, con agresividad y violencia. Pero ello se debe a la presencia de personas violentas, que constituyen una ínfima minoría. La gran mayoría, está abierto al llamado "fair play".
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José Mazzini 2957
Una lección de humildad.
En tiempos de severas crisis de identidad, el fútbol aporta lecciones de humildad y de solidaridad en el esfuerzo compartido, en el que se es capaz de jugar 90 minutos fracturado. Siempre se tratará de una verdadera educación en salud mental y física.
El fútbol habla un lenguaje universal.
Aunque en todos los pueblos el deporte y el arte aparecen como manifestaciones de cada cultura, en el caso del fútbol este carácter ocurre de modo más acentuado, y explica su creciente popularidad porque traduce un lenguaje universal entre pueblos muy diversos.