El ex cónsul Lourido iniciará acciones contra la Cancillería

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El próximo 28 de diciembre, cuando llegue a Montevideo, el ex cónsul Juan Carlos Lourido habrá terminado el periplo más extraño de toda su carrera diplomática. Luego de abrazar a su esposa y a sus dos hijos, se dispondrá a despedir el peor año de su vida profesional. Una vez que pasen los festejos comenzará a estudiar con su abogada las acciones legales que se propone emprender contra el Ministerio de Relaciones Exteriores que desde junio pasado revocó su puesto de cónsul general en el Reino de Malasia y dejó de pagarle salario y expensas.

"Ahora está navegando hacia aquí gracias a la ayuda que le dieron unos amigos suyos, hace días que no tenemos contacto", dijo a El País Raquel Fernández, la esposa del diplomático que Uruguay "extravió" en la lejana y exótica Kuala Lumpur.

Provista de una abundante carpeta de documentación la esposa de Lourido narró a El País los alcances de un caso que la prensa de Malasia —en al menos dos de los diarios más importantes de aquel país— consignaron como insólito. "Mi marido es una persona de 68 años que tiene cinco bypass y graves problemas de presión, ya se podrá imaginar cómo le afectó todo esto", comentó Fernández.

El reciente comunicado de la Cancillería no contribuyó a mejorar los ánimos ni de Lourido, ni de su esposa. La comunicación, emitida luego que El País publicara la nota relatando la situación del diplomático, planteaba: "En el momento actual, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha intimado a la representante legal del citado funcionario a que denuncie su domicilio o lugar de residencia en tanto su paradero es indeterminado".

"Nunca se quisieron comunicar con él, ni siquiera conmigo, aún cuando una semana antes la propia Cancillería me autorizó a sacar pertenencias que se encontraban en el puerto", señaló Raquel Fernández, con un dejo de indignación.

INSOLITO."Estando en la clínica para realizarme una serie de análisis, fui visitado por el Subsecretario para Asuntos Americanos de la Cancillería Malaya, el Embajador Arshad, quien interesándose por mi salud me confió que el Encargado de la Zona Asia, Africa y Oceanía de nuestro MRREE, Embajador Luis Pombo, le había informado al Encargado de Negocios de Malasia en Buenos Aires, de paso por esa ciudad, que yo sería retirado de Kuala Lumpur y me preguntó si yo estaba enterado. No tuve otra alternativa que responderle afirmativamente para no perjudicar aún más la imagen de Uruguay. Antes había solicitado instrucciones expresas de que debía ser comunicado a las Autoridades locales y no había tenido respuesta como no la tengo hasta hoy". Así relataba los hechos el propio Lourido a su abogada en Montevideo, la doctora Graciela Ruocco, fragmento de misiva al que tuvo acceso El País, entre otros documentos del caso.

Como se informara oportunamente, Lourido había sido designado para el Consulado General de Kuala Lumpur en septiembre del año pasado. Sorpresivamente, el 22 de junio pasado, sin que mediara aviso o circunstancia que lo hiciera prever, la Cancillería dispuso el regreso del diplomático a Montevideo. Sin embargo, no le envió los pasajes, ni dinero para pagar distintos gastos devengados del funcionamiento de la sede diplomática.

Para aumentar el desconcierto del diplomático, al tiempo que se le relevaba de su cargo consular se le designaba como asesor del denominado Departamento 20, cuyo nombre oficial en la Cancillería es en realidad "Departamento para la Vinculación con los Uruguayos Residentes en el Extranjero y Asuntos Consulares".

Uno de los considerandos de la resolución 159 de fecha 22 de junio de 2005 resulta, al menos, significativo: "Que el Asesor I, Abogado Juan Carlos Lourido suma a su calidad de jurista una vasta y prolongada actuación en el exterior, no sólo en funciones diplomáticas sino que, asimismo, es el único de los Asesores Abogados en actividad y amparados por el artículo 44 del Decreto Ley 14.206, de fecha 6 de junio de 1974, en la redacción dada por el artículo 123 de la Ley 15.903 de 10 de noviembre de 1987, que cuenta con amplia experiencia en funciones consulares, teniendo en consecuencia un perfil muy recomendable para cumplir tareas en el Ministerio de Relaciones Exteriores en el área del Departamento para la Vinculación con los Uruguayos Residentes en el Extranjero y Asuntos Consulares".

La designación despejó, al menos, las dudas que Lourido pudiera tener sobre su aptitud profesional que según consigna el documento oficial no es puesta en tela de juicio.

Cronologia

DESIGNADO

El 14 de septiembre de 2004, con la firma del presidente Jorge Batlle, se designa como Cónsul General en Malasia, al abogado Juan Carlos Lourido.

SALUDO OFICIAL

Como es habitual en estos casos, el ministro de Asuntos Extranjeros de Malasia, Syed Hamid Albar, envió por nota escrita sus felicitaciones y la bienvenida como cónsul acreditado en el reino.

FUNCIONES

El 1° de enero de este año Lourido asume su cargo en la capital de Malasia.

RELEVADO

El 22 de junio pasado el Ministerio de Relaciones Exteriores resolvió el cierre de la representación diplomática y el regreso de Lourido a Montevideo.

NOMBRAMIENTO

Con la misma fecha y firmas del presidente Tabaré Vázquez y el canciller Reinaldo Gargano, se designa a Lourido asesor del Departamento 20.

El caso en los diarios de Malasia

La prensa malaya registró en forma abundante la remoción del cónsul general de Uruguay apenas seis meses después de abierta la representación. "El cónsul general de Uruguay, Dr. Juan Carlos Lourido protesta airadamente contra su llamado a Montevideo, luego de permanecer sólo seis meses aquí", consignaba el 18 de agosto pasado el New Straits Times de Kuala Lumpur. "Estoy avergonzado de la manera en la cual mi gobierno ha actuado para llamarme (a Montevideo) después de apenas seis meses de estar aquí. Soy diplomático de carrera y esto es definitivamente incorrecto", consignaba la crónica.

"Corta, dulce visita", titulaba por su parte el New Sunday Times el 21 de agosto, en una sección especialmente dedicada a la diplomacia. "El Cónsul General Juan Carlos Lourido conmovió al círculo diplomático local el último jueves fustigando públicamente a su gobierno por haberlo mandado llamar luego de cinco meses de estar en su cargo", consignaba la crónica del New Sunday Times. Más adelante el periodista malayo anota que "Lourido estaba convencido de que algo siniestro estaba sucediendo cuando dijo que él había sido el único diplomático de carrera en haber sido llamado".

El propio Lourido comentaba a su abogada la repercusión que tuvo el incidente en los medios de prensa locales en una misiva a la que tuvo acceso El País. "Ambos artículos (se refiere a los extractados más arriba) también constituyen buena prueba del deño moral y del verdadero vejamen que el acto de adscripción me produjo", señala el diplomático. Más adelante, al explicar las razones de su decisión de recibir a los representantes de la prensa local, Lourido indicaba: "Tenía y tengo todo el derecho de proteger mi reputación, prestigio y buen nombre frente a especulaciones y rumores que ya habían comenzado a circular en el Cuerpo Diplomático acreditado en Malasia, como me lo confiara su Decana la Embajadora Adi Litia Samanunu Q.T. Cakobau, quien me visitó al día siguiente para expresarme sus simpatías diciéndome que había sido muy oportuno hacer públicas las razones de mi alejamiento para aventar dudas".

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