PAYSANDU | MOnica Cabrera
Un equipo del conocido especialista en naufragios Rúben Collado trabajó durante dos días en Paysandú con el objetivo de encontrar —en aguas del arroyo Negro— indicios que permitan esclarecer definitivamente el caso de desaparición y posterior muerte del comisario y periodista Carlos Delmiro Aguirre Etcheverriaga, ocurrida en julio de 2001.
A pedido del ministro del Interior, Guillermo Stirling y la Dirección Nacional de Policía Técnica, representada por el comisario inspector Roberto De los Santos, le fue solicitado al experto conocido como "cazador de tesoros" la participación en la búsqueda de elementos que hacen al juicio que llevan adelante por esta causa la jueza Dolores Sánchez y el fiscal Carlos Negro en Paysandú. El propio Collado explicó a El País que "les dijimos que sí y aceptamos venir a realizar la operación, porque creo que todo ciudadano si puede tiene que hacer un poquitito de esfuerzo para colaborar con la Justicia".
El equipo de Collado llegó a Paysandú el domingo y se reunió en la Jefatura sanducera con el Jefe de Policía Jorge Santos, la jueza Sánchez, el fiscal Negro y el comisario De los Santos para dedicarse a la planificación y coordinación, "de lo que necesitaban ellos y en qué podíamos colaborar nosotros".
El lunes y el martes en intensas jornadas de trabajo se rastrilló "una franja larga y que de esa franja hacia fuera trabajamos 30 metros de distancia, que es lo lógico en estos casos", explicó Collado y aclaró que los detalles serán conocidos en el momento oportuno.
El investigador náutico detalló que "somos especialistas en búsqueda, detección y rescate de elementos perdidos abajo del agua; por eso y dado que tenemos una amplia experiencia en aguas turbias nos solicitaron la colaboración. El equipo se trasladó más de 400 kilómetros hasta Paysandú ya que se encontraba trabajando en Carrasco en las tareas de rescate del galeón Nuestra Señora de la Luz y "nos hicimos un pequeño espacio y nos vinimos a trabajar en esto".
SECRETO. La tarea realizada y concluida se enmarca en el secreto de sumario por lo que los resultados de la búsqueda serán difundidos en su momento, cuando las autoridades judiciales hayan emitido una resolución, explicaron fuentes del caso.
Collado resaltó que "tuvimos un montón de información para poder realizar esa tarea y después nos dejaron en total libertad. Lo único que pusieron fue un cordón de seguridad para que ninguna persona extraña pudiera acceder a la zona, pero definitivamente hemos trabajado con total libertad".
Admitió que lógicamente "sabemos que puede resultar molesto el secreto de sumario pero nosotros no podemos revelar ni informar nada de lo que hicimos". Fue enfático en destacar que "sí estamos muy satisfechos porque tanto los buzos como yo reconocemos que el trabajo se hizo a conciencia, se hizo como había que hacerlo, los detectores funcionaron perfectamente y hubo resultados".
Informó además que "la tarea nuestra está concluida, ya estuvimos con las autoridades" y hoy elaborarán un informe para elevarlo a la Jueza y al Fiscal que entienden en la causa.
EQUIPO. Collado relató que "traje dos buzos profesionales especialistas en aguas turbias y un Pulso 7, que es un detector de arrastre que puede percibir cualquier objeto hasta 70 o 80 centímetros de profundidad que se encuentre hundido en el barro. También utilizamos dos detectores manuales que manejan los buzos debajo del agua y pueden detectar objetos que se encuentren hasta 40 ó 50 centímetros de profundidad".
Con respecto a la influencia que pueda haber tenido el tiempo transcurrido desde ocurrido el suceso el investigador indicó que "no importa cuánto tiempo hace porque nosotros trabajamos con naufragios que han ocurrido hace 250 años y hemos tenido la suerte o la capacidad para hallar monedas, lingotes y armas inclusive. De todas maneras admitió que en esta zona "han habido variaciones de terreno —eso lo puedo decir porque es normal—, toda la gente sabe que es una zona con barrancos que se desploman, incluso cuando uno camina por el borde se desploman partes del terreno y caen al agua, o sea que la fisonomía del terreno ha cambiado bastante".