Estados Unidos guarda cautela frente a un probable triunfo de la izquierda por primera vez en la historia de Uruguay, y aunque analistas señalan cierto temor a que cunda el populismo, otros piden aguardar para ver cómo el candidato Tabaré Vázquez maneja la economía del pequeño país de 3,4 millones de habitantes.
Como en el caso de Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil, se le extenderá la alfombra roja para ver qué tipo de relación el nuevo Presidente quiere tener con Estados Unidos, dijo a la AFP Miguel Díaz, director para Sudamérica del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), que ha viajado varias veces al país.
Estados Unidos reconoce la madurez de los partidos políticos en Uruguay. Se ve a Uruguay como un país ya maduro, y no tiene miedo de que un presidente elegido democráticamente pueda verdaderamente socavar las tradicionales buenas relaciones bilaterales, aseguró.
El Departamento de Estado prefiere no explayarse públicamente sobre el tema. Estamos siguiendo la elección muy de cerca y trabajaremos con el candidato que sea electo, se limitó a señalar un funcionario estadounidense que insistió en mantener el anonimato.
Stephen Johnson, analista del centro de análisis Heritage Foundation, allegado al Partido Republicano, señaló no obstante que existe preocupación de que Vázquez torne al país más hacia dentro y trate de hacerlo más populista.
Con esto, obtendría dos cosas: alejaría del país incluso a más jóvenes de los que ya se han ido, y haría de Uruguay un caso perdido, cuando en realidad es una de las economías más saludables del Cono Sur en este momento, afirmó.