CORRESPONSAL PERMANENTE
DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
Cuando recién se inician los intensos calores del verano, se acaba de realizar una Cumbre de la Salud en Estados Unidos para prevenir un posible recrudecimiento del virus N1H1 apenas se hagan sentir los fríos invernales.
El propio presidente Barak Obama, en una llamada telefónica el jueves desde Italia, donde asistía a la reunión del G8, alertó sobre el problema, que aún hoy, fuera de la época de los "picos gripales", inquieta a todos los estadounidenses. "Debemos asegurarnos de no promover el pánico, pero sí la vigilancia y la preparación", dijo el mandatario.
Los expertos señalaron a la prensa que a fines del mes de agosto, según los cinco laboratorios que tienen a su cargo la tarea, se habrá comprobado la eficacia y seguridad de una vacuna contra el nuevo virus. Y simultáneamente anuncian que las grandes dosis estarían listas para su distribución a mediados de octubre. Se estima que en los primeros días se dispondrá de vacuna para los 120 millones de personas especialmente vulnerables a la cepa H1N1. El resto, hasta llegar a las 300 millones de dosis, se señala estarán para su distribución en los meses siguientes de otoño.
¿Por qué esas medidas preventivas con tanta anticipación?, fue una de las interrogantes en la Cumbre de la Salud a la secretaria de Seguridad, Janet Napolitano, quien aclaró que "habida cuenta de la expansión de 50 brotes en niños en los campamentos de verano, la resistencia de tres casos al fármaco Tamiflu y las noticias de los múltiples atendidos en Chile, Argentina y Australia, que ahora están en su temporada de gripe, todo indica que hay que tomar todas las precauciones a nuestro alcance, permanecer alerta, pero sin despertar pánico".
De la reunión de alto nivel de la salud surgió la decisión de "que los niños en edad escolar serán el objetivo clave para vacunar contra la pandemia de gripe. Se proyecta una campaña masiva como no se ha visto desde la epidemia de poliomielitis de los años de la década de 1950". También se dará preferencia "a las mujeres embarazadas, adultos con enfermedades crónicas y los trabajadores de la salud".
En Estados Unidos fallecen por gripe estacional 36 mil personas al año. Y hay diferencias en el ámbito médico sobre el alcance mortal de la gripe A. Mientras muchos facultativos, pesimistas sobre la gravedad de la pandemia hacia unos meses, hoy exhiben alarman, otros no, como Thomas R. Friedman, jefe de los Centros para el Control de Enfermedades: "esto no es más que la gripe normal", repite.
Pero las medidas en Estados Unidos contra la gripe H1N1 se están tomando y sin perder tiempo. Uno de los puntos que despierta mayor polémica apunta a la conveniencia de cerrar los locales escolares en caso de aparecer casos de la enfermedad. En general predomina la opinión contraria, se indica que aún ante la confirmación de niños con gripe A, no debe pensarse automáticamente en cerrar las puertas, solo si se incrementan los casos. Y los niños afectados deben esperar 14 días antes del reingreso. Se argumenta para oponerse a la clausura escolar, que para los niños no afectados es muy importante la pérdida de clases. Además de los inconvenientes a nivel familiar. Sólo se aconseja cerrar locales si la gripe se convierte en generalizada.