“EVALUACIÓN FORMATIVA”

Como sucedió en el inicio de la pandemia, no habrá calificaciones en la escuela: ¿por qué?

“El problema es que socialmente la nota es lo principal”, dice Graciela Loureiro, especialista uruguaya en evaluación y quien coordinó el Departamento de Evaluación de Aprendizajes del Codicen.

Niños en una escuela. Foto: Fernando Ponzetto.
Niños en una escuela. Foto: Fernando Ponzetto.

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Cuando la expansión del coronavirus obligó al cierre de las escuelas y los liceos, enseguida empezaron las especulaciones: ¿cómo será la educación el día después de la emergencia sanitaria? Una resolución de Primaria parece anticipar uno de esos cambios: el fin de las calificaciones escolares, al menos durante los primeros meses de cada año lectivo.

“Ante el cierre del primer trimestre de actividad escolar la Inspección Técnica recomienda realizar el carné de calificaciones existentes en el sistema (informático) GURÍ manteniendo la orientación generada desde el año 2020: explicitar mediante descripción fundada el proceso de aprendizaje de cada estudiante, y no adjudicar calificación”, reza el documento que lleva la firma de la inspectora Selva Pérez Stábile y está publicada en el sitio web de Primaria.

De esta forma, Primaria continúa con su postura de encaminarse a una “evaluación formativa”, como le dicen los pedagogos al mecanismo de valoración mediante un concepto, un juicio, un enunciado, pero no una nota. Es una línea que se implementó por primera vez en mayo de 2020, en el último acto público de las entonces autoridades de Primaria del gobierno anterior, y que tenían como explicación que “en la coyuntura de pandemia cuesta enseñar, mucho más cuesta saber si el estudiante está logrando aprender y eso traducirlo en una escala numérica”.

Por entonces, algunos de los referentes técnicos de la ANEP ya anticipaban la puerta que se abría. La inspectora Pérez Stábile dijo aquel mayo de 2020: “Tal vez sea esta una buena instancia para revisar el reglamento de abanderados cuyo debate ha quedado pendiente (…) ojalá que el docente se centre en las particularidades de cada alumno, que vea cómo puede mejorar y no que se trate de un comparativo de niños contra niños”.

El director de Investigación, Evaluación y Estadística de la ANEP, Andrés Peri, comentó entonces que “la evaluación debe ser formativa. Debe centrarse en la retroalimentación, el reconocimiento de los logros y la devolución de orientaciones para el aprendizaje”.

En Finlandia las calificaciones solo se usan en edades avanzadas y tienen el mismo peso que la autoevaluación de los estudiantes. En República Checa no hay notas en Primaria. En Alemania las calificaciones se ponen recién a partir de tercer grado y solo si los padres están de acuerdo. Y así buena parte de los países mejores evaluados en las pruebas internacionales fueron abandonando el sistema de calificaciones.

“El problema es que socialmente la nota es lo principal”, explica Graciela Loureiro, una de las especialistas uruguayas en evaluación y quien coordinó el Departamento de Evaluación de Aprendizajes del Codicen. “A veces la nota es necesaria, sobre todo cuando se requiere una acreditación, pero el problema es cuando continuamente ponemos nota y no ayuda al proceso de avance del estudiante”.

En ese sentido, dice la especialista, en la edad escolar “es poco” el aporte salvo cuando se usa “con coherencia de un sistema que continúa en la educación media”.

¿Esa mirada se extenderá? Es una de las preguntas abiertas mientras se discute la transformación educativa.

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