La Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo incorporó a su oferta académica la carrera de Ingeniería Química: una propuesta de cinco años que combina formación científica, herramientas digitales aplicadas a la industria y prácticas en laboratorios de primer nivel ubicados en el LATU.
Rafael Sotelo, PhD, decano de la Facultad de Ingeniería, explica por qué la UM decidió sumar esta carrera y cuáles son sus principales diferenciales.
¿Por qué la UM decidió lanzar esta nueva carrera?
Trabajamos para que nuestros alumnos lideren el cambio y estén preparados para lo que pide el mercado, por eso lanzamos esta carrera.
La Ingeniería Química tiene una demanda muy importante, tanto a nivel nacional como internacional, porque está presente en una enorme diversidad de procesos productivos. Un ingeniero químico entiende todo lo que ocurre desde que se parte de una materia prima hasta que se obtiene un producto: diseña esos procesos, los modela, los instala, los supervisa y controla que funcionen como está previsto.
Eso atraviesa sectores muy distintos de la economía: alimentos, agroindustria, celulosa, forestal, farmacéutica, biotecnología, energía, materiales y tratamiento ambiental, entre otros. A su vez, es una disciplina que hoy incorpora nuevas áreas, como la inteligencia artificial aplicada a procesos, la economía circular y la producción de energía limpia. En ese contexto, entendimos que era oportuno ofrecer en Uruguay una carrera de Ingeniería Química con el estilo de formación que caracteriza a la UM.
¿En qué se refleja el "estilo de formación" de la UM?
Se refleja en una formación teórica exigente con mucha cercanía y acompañamiento al estudiante. Los primeros semestres de una carrera de ingeniería pueden ser desafiantes, y para nosotros es muy importante que el alumno tenga asesoría académica y profesores disponibles para evacuar sus dudas y escucharlos siempre que necesiten.
También significa aprender haciendo. No queremos que el conocimiento quede solamente en el pizarrón o en una pantalla, sino que el estudiante pueda entender para qué sirve lo que aprende: trabajando en un laboratorio, usando herramientas informáticas, participando en proyectos, recibiendo profesionales en el aula o visitando plantas industriales.
Con esas particularidades en mente, ¿qué diferencial tiene el plan de estudios de esta carrera?
Es un plan moderno, construido desde cero, tomando como referencia programas de universidades destacadas del mundo y pensando en lo que hoy necesita la industria. La carrera comparte el primer año con las demás ingenierías de la UM e incorpora desde el comienzo programación, bases de datos, herramientas de simulación e inteligencia artificial.
Queremos formar profesionales con una base técnica sólida, pero también con habilidades digitales y capacidad para entender el negocio, plantear soluciones creativas e innovar. La Facultad de Ingeniería de la UM ya trabaja, además, en líneas como bioinformática, sostenibilidad y computación cuántica, áreas con las que los futuros estudiantes de esta carrera también podrán vincularse.
¿Cómo estará compuesto el cuerpo docente?
La carrera contará con docentes e investigadores con amplia experiencia académica y profesional, muchos de ellos vinculados directamente con la industria. La dirección académica estará a cargo del doctor ingeniero Gustavo Domínguez, gerente general de Latitud, la fundación del LATU dedicada a proyectos de investigación, desarrollo e innovación para el sector productivo. Domínguez coordinará un amplio equipo docente, integrado por nuevos profesores, que se suman a la plantilla, y por otros, que ya trabajan en líneas de investigación de la Facultad, mencionadas anteriormente.
¿Qué lugar tendrán las prácticas profesionales?
Un lugar protagónico. La carrera prevé un mínimo de 500 horas de prácticas profesionales, realizadas y supervisadas en la industria. A su vez, la carrera tendrá un importante componente de aplicación práctica, con acceso a los laboratorios del LATU, referentes a nivel nacional y equipados con tecnología de primer nivel. Estudiar en el Parque de Innovación del LATU permite, además, estar inmerso en un entorno directamente vinculado con la industria y con organizaciones que trabajan en áreas clave como la innovación y el desarrollo.
La idea es que esa dimensión práctica esté presente desde temprano y acompañe toda la formación. Que el estudiante no solo conozca la teoría de un proceso, sino que aprenda a diseñarlo, modelarlo, controlarlo y comprender cómo funciona en condiciones reales.
¿Qué perfil tendrá el egresado y qué posibilidades laborales ofrece la carrera?
Buscamos un ingeniero capaz de insertarse en industrias nacionales o internacionales, emprender, trabajar en investigación o continuar su formación en el exterior. Será un profesional preparado para diseñar, optimizar y gestionar procesos, con dominio de herramientas digitales y una mirada que integre sostenibilidad, innovación y gestión.
El egresado será capaz de liderar proyectos de ingeniería en entornos multidisciplinarios, con capacidad de gestión de equipos, presupuestos y cronogramas. A su vez, nos importa la capacidad de innovar y emprender en el ecosistema tecnológico uruguayo, identificando oportunidades de negocio con base en competencias de ingeniería.
Buscamos formar profesionales con capacidades comunicacionales que le permitan entenderse efectivamente con audiencias técnicas y no técnicas, y actuar con responsabilidad ética, compromiso social y sensibilidad humanística en el ejercicio de la profesión. La carrera dura cinco años y al completar el cuarto se obtiene el título intermedio de Licenciado en Procesos Químicos. Además, contempla un semestre internacional para que los estudiantes tengan una experiencia académica en una universidad del exterior, en línea con las oportunidades de internacionalización que ya tienen las demás ingenierías de la UM.