EDUCACIÓN PRIVADA

Colegios no bajan cuotas pese a pedido de los padres y evaluarán morosidad

Los colegios ya reciben solicitudes de padres que piden que les consideren una rebaja en la cuota o un plan de financiación, teniendo en cuenta las dificultades económicas por la pandemia.

Los colegios que no habían desarrollado plataformas virtuales se apoyan en el Plan Ceibal y en aplicaciones de celular. Foto: Archivo El País
Los colegios que no habían desarrollado plataformas virtuales se apoyan en el Plan Ceibal y en aplicaciones de celular. Foto: Archivo El País

Los planteos ya están llegando a muchos colegios y vienen en aumento: que se reduzca la cuota, que se contemple algún plan de financiación, que se habiliten más becas, e incluso que se exonere el pago del mes de abril. Los padres y madres que perdieron su trabajo o están en seguro de paro por la emergencia sanitaria que desencadenó el nuevo coronavirus apelan a que la institución de sus hijos contemple las dificultades económicas a las que se enfrentan.

En algunos casos argumentan que no es justo pagar lo mismo por la educación remota que están ofreciendo los colegios desde la semana pasada. En la carta que escribió un grupo de padres de niños de inicial de un pequeño jardín privado, dicen: “Si la dedicación es parcial, entendemos que el aporte también (debe serlo)”.

Por estas horas los colegios están en silencio, evaluando su situación y sus posibilidades. Algunos, según pudo saber El País, ya resolvieron aliviar a los padres de distintas formas, ya sea bajando la cuota del próximo mes un 25% o 50%, o “perdonando” otros pagos habituales, como los destinados a meriendas y clases de natación.

Sin embargo, la postura que prima es resistir a la presión. Tanto la Asociación de Institutos de Educación Privada (Aidep, que nuclea a unos 50 colegios), como la Asociación Uruguaya de Educación Católica (Audec, que agrupa a 157) se reunieron el miércoles y emitieron comunicados internos para sus afiliados en los que plantean sus posturas y sugerencias.

Por Aidep, su presidente Juan Carlos Noya, que también es el subdirector del colegio Alemán, explicó que tras reunirse con la comisión laboral de la asociación, la recomendación es esperar a los primeros días de abril, cuando deban pagarse las cuotas relativas a marzo (casi todos funcionan a mes vencido), para conocer el porcentaje de morosidad y de pedidos especiales. “Entonces se podrán tomar decisiones en base a la realidad y no a proyecciones”, fundamentó.

El titular de Audec, Adrián Arias, que a su vez dirige el Santa María, fue enfático en evitar la reducción o exoneración de cuotas como medida general. “La educación privada ofrece un año lectivo más allá de horas y días. A ese año lo podés pagar con la anualidad o en diferentes cuotas, 10 u 11 según el colegio. Ejemplo de esto es que seguís pagando en vacaciones. Una interrupción como esta implica un cambio en cómo se distribuye ese año lectivo, pero no en su costo”, señaló Arias. En ese sentido, y ante los reclamos de los padres, cree que será necesario “pensar en un plan de recuperación de cursos junto con el Estado”.

“No nos podemos anticipar, dependerá de cuánto dure (la suspensión de clases) y de cuánto se haya podido avanzar (en lo académico). No es lo mismo que perdamos un mes que tres. Yo entiendo que los períodos tendrán que modificarse y deberemos ser creativos”, dijo Arias, y agregó: “Espero que el Estado, que establece comienzo y final de clases, haga modificaciones. Si eso no pasa, tenemos la libertad de hacerlo los colegios”.

Las posibilidades que ya se manejan incluyen suspender las vacaciones de julio y/o de setiembre, y extender las clases más allá de fines de diciembre, o incluso llevar el fin del año lectivo hasta febrero de 2021.

Por otro lado, en Audec saben que más allá de esto y de que los colegios han seguido trabajando para procurar la continuidad educativa, habrá familias que aun entendiendo la situación estén impedidas de pagar. Los colegios ya tienen sistemas de bonificación que se planifican con antelación, y cambiarlos sobre la marcha cuesta. En ese sentido, Arias es partidario de que la contemplación no sea generalizada, sino de focalizada en las familias más afectadas.

Subsistencia.

“Sabemos que habrá un impacto económico”, afirmó el director de Audec. Para Arias, “la inmensa mayoría” de los colegios católicos es “vulnerable” y acusará el golpe.

La mirada en Aidep no es más optimista: “Está en juego la continuidad de las instituciones”, dijo Noya, su titular, que agregó en ese sentido que se volverá a evaluar la situación el 13 de abril, cuando en principio terminará el período de aislamiento anunciado.

“Mucho depende de lo que pase luego del 13. Si sigue complicado, un 10% de las instituciones pueden verse afectadas por la alta morosidad o pedidos especiales. En Aidep hay colegios con espalda ancha y otros con una dependencia muy alta de las cuotas. Pero sí, seguramente haya que tomar medidas”, sostuvo.

Aunque no tiene datos, Noya sabe que varios colegios enviaron a seguro de paro a algunos de sus funcionarios. Al respecto, agregó que el comunicado enviado a las instituciones aconseja (sin ser vinculante) no hacerlo, al menos hasta que no esté más claro el panorama.

Los seguros de paro también llegaron a los colegios católicos. Arias entiende que “es altamente probable” que las instituciones educativas adhieran al seguro de paro flexible que anunció el gobierno días atrás. Apuntó, de todas formas, que las características previstas no contemplan la realidad de los docentes, que por lo general trabajan en más de un lugar y se desempeñan a la vez en la educación pública, lo cual los dejaría afuera del seguro.

Para solucionar este problema le pidieron una reunión al ministro de Trabajo, Pablo Mieres, pero desde esa cartera se respondió que recién podrán dárselas tras Semana Santa o de Turismo. Ahora Arias procura generar instancias de diálogo con Aidep y con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada (Sintep), para presentarle al gobierno una propuesta consensuada.

Pablo Mieres. Foto: Francisco Flores.
Pablo Mieres. Foto: Francisco Flores.

En el comunicado a sus socios, Audec incluye de un informe jurídico respecto a la flexibilización del seguro y los inconvenientes que le encuentran, y piden que se mantenga a la directiva al tanto de las decisiones que se tomen para hacer un relevamiento.

“Sabemos que hay instituciones que ya están mandando a seguro de paro, aunque no sabemos cuántas. Los seguros tradicionales puede que sean para el personal de limpieza o mantenimiento, pero no para los docentes”, dijo Arias, que aun sin alentarlo, discrepó con Noya en cuanto a los seguros parciales: “Pueden ser una opción que permita acompañar a las familias con dificultades”.

Plataformas, videos y apps: “La escuela nunca dejó de estar”

La interrupción intempestiva de las clases el sábado 14 encontró a algunos colegios más preparados que otros en cuanto a las herramientas disponibles para garantizar la continuidad educativa a distancia. Los que no tenían sus propias plataformas virtuales, apelaron al Plan Ceibal. Según los titulares de las asociaciones de colegios privados, todos sus afiliados pudieron cumplir, aunque son conscientes de las limitaciones que supone enseñar así y de la sobrecarga que implica para los padres que trabajan desde sus casas.

Algunos colegios han estructurado la propuesta en tres partes: envío de tareas, foros de discusión y seguimiento a los que se deben conectar, y clases dictadas a través de aplicaciones que permiten reuniones extendidas.

En Audec hicieron énfasis primero en el “soporte emocional” de niños y padres, y algunos colegios han hecho talleres con orientaciones. Luego se preocuparon por garantizar la continuidad educativa. “La escuela nunca dejó de estar”, aseveró Adrián Arias, director de la asociación. En niveles avanzados se ha combinado el uso de plataformas virtuales con clases por videollamada, aunque no de forma obligatoria.

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