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Cáceres promete continuidad con la implementación de la reforma y dice que “no ve un obstáculo” en los sindicatos

En entrevista con El País, la nueva presidenta del ANEP dijo que espera tener una relación cordial con los gremios, pese a las diferencias.

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Virginia Cáceres Batalla
“Continuidad”. La abogada colorada de 40 años Virginia Cáceres Batalla habló con El País por primera vez desde que tomó las riendas de ANEP tras varias resistencias.
Foto: Leonardo Mainé/El País.

Virginia Cáceres Batalla asumió el pasado martes, ovacionada, la presidencia de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) tras la renuncia de Robert Silva un mes atrás, y se convirtió así en la primera mujer en ocupar el máximo cargo del organismo educativo.

Llegó en medio de cuestionamientos de la oposición y de los sindicatos, que advirtieron sobre su falta de trayectoria, algo que es exigido por el artículo 58 de la Ley de Educación. En su primera entrevista como titular de ANEP, Cáceres señaló a El País que el debate sobre si cumplía los requisitos para llegar al puesto “es un tema saldado”. Adelantó que no convocará especialmente a los sindicatos, pero puntualizó que no los ve como “un obstáculo”, y subrayó que la transformación educativa “no se va a detener”, pese al bloqueo que pretende el gremio.

La abogada colorada de 40 años nació en Rivera, a los 15 años comenzó a militar en el Partido Colorado, y al mismo tiempo que permaneció en política se volcó al área de Derecho de Familia y Violencia basada en Género. También ocupó diferentes puestos en la Corte Electoral y la Oficina Nacional del Servicio Civil.

En julio de 2020, Silva la convocó para ser secretaria general del Codicen, cargo que ocupó hasta ahora. Desde el 25 de setiembre, fecha en que le confirmó al precandidato colorado que lo relevaría, tuvo semanas frenéticas entre el trabajo diario, los cuestionamientos a su postulación y la expectativa por la venia que contó solo con el apoyo de la coalición.

Virginia Cáceres Batalla
Virginia Cáceres Batalla.
Foto: Leonardo Mainé.

-¿La sorprendió la oferta que le hizo Robert Silva para presidir la ANEP tras su salida?

-Me sorprendió porque lo viví como un gesto de reconocimiento a mi trabajo durante casi cuatro años con él, que fue muy cercano y de mucho compromiso. Que tu jefe directo te haga un reconocimiento de esa magnitud, de entender que lo natural es que quedes en el puesto, para mí fue un halago muy grande.

-¿Preveía el debate que se generó con su designación?

-Honestamente no. Esperaba que las críticas pudieran venir después, en lo que tiene que ver con el desempeño del cargo. No pensé que iba a ser tan polémica la previa, pero bueno, son las reglas del juego.

-¿Cómo vio la reacción que tuvo el Frente Amplio, que no votó su venia en el Senado?

-El día que asumí dije todo lo que sentí con respecto a esa etapa. Cuando dije que daba vuelta la página, lo dije de verdad. Para mí es un tema cerrado. Durante todo el proceso no hablé nunca, me mantuve en absoluto silencio y respeto porque entiendo que la democracia funciona así.

-¿Cómo observó los cuestionamientos de que no tiene trayectoria en el ámbito educativo, como exige el artículo 58 de la Ley de Educación?

-Para mí es un tema saldado. No voy a reabrir la discusión sobre si cumplo o no con los requisitos con el artículo 58 porque el Parlamento votó mi venia, a propuesta del Poder Ejecutivo, y por lo tanto, estoy en el cargo. No voy a seguir dando argumentos, ni dando pruebas de que los cumplo.

-¿Usted convocará a los sindicatos como titular de ANEP?

-No creo que sea necesario porque no soy nueva en ANEP, y durante estos años tuve un vínculo muy fluido con los sindicatos porque siempre fui, por mi rol anterior, quien hablaba con ellos de un montón de cosas. Es un proceso de continuidad y vamos a seguir con las reuniones que ya teníamos coordinadas y pactadas.

-El mismo día que se votó su venia, José Olivera, principal sindicalista de la educación, habló de que “no puede avanzar ni un milímetro” la reforma educativa. ¿Qué relación mantendrá con los sindicatos?

-Mi relación con los sindicatos va a ser la que he tenido hasta ahora, de cordialidad, en el marco de la Ley de Negociación Colectiva. Me llamó un poco la atención el tono de ese acto, porque fue un poco más elevado que el que se venía teniendo. Pero más allá de lo que se diga públicamente, el trabajo va a seguir siendo el que se hace hasta ahora y, por supuesto, la transformación no se va a detener.

-¿Tener del otro lado a sindicatos con esa postura tan contundente sobre la reforma será su mayor obstáculo?

-No, yo no veo a los sindicatos como un obstáculo. Para mí son actores del sistema que tienen una plataforma que reivindican los derechos e intereses de los docentes sindicalizados.

-¿Su gestión seguirá la misma línea de Silva o buscará darle una nueva impronta?

-Nos queda un año con un proceso de transformación que está iniciado y el objetivo es terminar de implementar el plan. No hay margen para vueltas de timón. El barco tiene un rumbo fijo, estable y preestablecido desde que asumió esta administración en 2020, que es la transformación educativa y por eso vamos.

-De todo el abanico de políticas educativas. ¿Cuál es el aspecto que buscará impulsar con más fuerza en esta etapa?

-Tenemos un problema de convivencia y violencia, que es fundamental atacar. Tiene que ver con la salud mental de los estudiantes, que está relacionado con los impactos de la pandemia. Como sociedad debemos alertarnos y empezar a transitar un camino más claro para empezar a escuchar a los adolescentes. Si en un centro no contamos con la tranquilidad de que los chiquilines puedan ir, estudiar, y sentirse en un ambiente seguro, no van a haber aprendizajes que puedan sostenerse.

-¿Está conforme con el plan de transformación educativa llevado adelante?

-Absolutamente; conforme y alineada a él. Los que más saben de educación en Uruguay fueron los que pensaron y diseñaron esta transformación. Lograr un trabajo articulado entre equipos técnicos de subsistemas habla de su excelencia y demuestra que es la mejor transformación que podía haber.

-¿Cómo le gustaría que la recordaran en su gestión?

-El día que asumí me halagó la cantidad de funcionarios que fueron. Todos me dicen que soy muy llana para el trato. Me gustaría que me recordaran como una compañera más de trabajo.

Pruebas pisa 2022 se van a conocer el 5 de diciembre

Este martes, se conocerán los resultados de Uruguay en la evaluación internacional PISA 2022. En diálogo con El País, Cáceres indicó que va a tomar conocimiento de los resultado también el 5 de diciembre de mañana. “Creemos que los resultados van a ir por el mismo lado del último informe del Ineed”, dijo la jerarca. Los resultados de PISA e Ineed son “dos insumos fundamentales” que permitirán tener un “mapeo real de cuál es la situación en la que estamos hoy y avanzar en lo que nos queda”, valoró la novel presidenta de ANEP.

“La educación sola no puede con las inequidades”

Consultada sobre el último informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) sobre el estado de la educación uruguaya en 2021-2022, Cáceres dijo en entrevista con El País que es un trabajo “muy bueno” y que “trae buenas noticias para el país” porque ANEP logró cumplir “muchísimas metas” de 2022.

“En general, el informe nos marca que todo lo que se hizo durante la pandemia para sostener al sistema educativo dio buenos resultados. Al mismo tiempo, nos muestra que hay nuevos desafíos”, reflexionó.

Respecto al último punto, puso énfasis en la baja de la natalidad, reflejada en el último censo. “Hay que repensar la primera infancia con las sillas vacías que nos quedan, que es un desafío que tenemos como país, pero especialmente en la educación”.

El Ineed marcó que pese a mejores resultados persisten las inequidades. Cáceres dijo que la segregación escolar y la inequidad son “los dos problemas más pesados, y los más difíciles de resolver, porque además el sistema educativo solo no los puede resolver”.

Están en juego aspectos vinculados con “la pobreza y la transversalización de otras desigualdades”, de manera que “la educación sola no puede, ni con la segregación, ni con las inequidades”, remarcó la jerarca, que se mostró a favor de un “trabajo coordinado e interinstitucional” para lograr un “cambio mayor”.

De todos modos, destacó el trabajo que llevan los centros María Espínola, que atienden a la población más vulnerable. En esa línea, puntualizó que en Casavalle los jardines “están a tope” y “no es casual”, sino por el trabajo “específico” de ANEP y otras entidades.

En 2024 comenzará el nuevo primer año de bachillerato y el segundo ciclo del plan de Educación Básica Integrada (EBI). Consultada sobre si podría haber retrasos en este proceso, Cáceres enfatizó: “No hay ninguna posibilidad de que se retrase la implementación”.

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