La Facultad de Ingeniería de la Universidad ORT Uruguay suma una nueva carrera a su propuesta académica en respuesta a una tendencia que redefine el mercado laboral: la creciente necesidad de profesionales capaces de integrar biología, ciencia de datos e inteligencia artificial para acelerar la innovación en salud, biotecnología e investigación.
Con ese objetivo, la universidad abrirá en marzo de 2027 la Licenciatura en Bioinformática, una propuesta que busca formar especialistas en un campo que gana protagonismo a nivel global a medida que hospitales, laboratorios, empresas biotecnológicas y centros de investigación generan cantidades cada vez mayores de información biológica que requiere ser procesada e interpretada.
"La bioinformática combina varias disciplinas. Por un lado, la biología, que genera datos como secuencias de ADN o estructuras de proteínas. Por otro lado, la informática, que permite procesar esos volúmenes de información, que suelen ser muy grandes y complejos", explicó Ignacio Ferrés, coordinador académico adjunto de la Licenciatura en Bioinformática de la Universidad ORT Uruguay.
El especialista señaló que el rol del bioinformático consiste en analizar esos datos mediante programación y herramientas de alto rendimiento computacional para obtener conclusiones que luego puedan ser utilizadas por investigadores, médicos o laboratorios.
Una disciplina que transforma la salud
Aunque la aplicación de la informática al estudio de los sistemas biológicos comenzó hace varias décadas, la disciplina cobró un fuerte impulso con proyectos como el Genoma Humano —que logró cartografiar y secuenciar por primera vez todo el ADN humano— y, más recientemente, con el desarrollo de la inteligencia artificial y la creciente disponibilidad de bases de datos públicas.
Hoy, la bioinformática tiene aplicaciones concretas en múltiples áreas de la salud. Permite identificar variantes genéticas asociadas a enfermedades, acelerar el desarrollo de medicamentos, diseñar vacunas, realizar vigilancia genómica de virus y bacterias e incluso anticipar la respuesta de determinados tratamientos mediante modelos computacionales.
Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, la secuenciación genómica permitió rastrear la aparición y circulación de nuevas variantes del virus. "Se toman muestras de pacientes, se secuencian y esos datos pasan por el bioinformático, quien los analiza para extraer información útil", detalló Ferrés.
A su vez, el investigador destacó que la reducción de los costos de secuenciación genética amplía las posibilidades de aplicación. "Hace unos 20 años, secuenciar un genoma humano costaba varios millones de dólares. Hoy ese costo se redujo a unos pocos cientos, lo que hace posible incorporar estos análisis a cada vez más ámbitos", señaló.
La bioinformática más allá de la medicina
El impacto de la bioinformática no se limita al sistema de salud. También tiene aplicaciones crecientes en la industria alimentaria, el desarrollo de bioinsumos, la agrigenómica y otros sectores vinculados a la biotecnología.
Según Ferrés, el análisis computacional permite reducir significativamente los tiempos de investigación y desarrollo. "Acelera mucho el diseño de nuevos fármacos, la identificación de proteínas que pueden convertirse en blancos terapéuticos y el desarrollo de productos biotecnológicos", afirmó.
En ese escenario, la inteligencia artificial se convierte en una herramienta clave. "Hoy existen enormes bases de datos públicas que cualquier investigador puede utilizar. Los modelos de inteligencia artificial se alimentan justamente de esa cantidad de datos. La combinación entre información biológica, capacidad de procesamiento y algoritmos genera una sinergia enorme", sostuvo.
La respuesta de la Universidad ORT Uruguay a una demanda que crece
La creación de la nueva licenciatura responde también a una necesidad del mercado laboral. "Existe una demanda insatisfecha por perfiles con capacidad para analizar datos complejos", señaló Ferrés. Esa necesidad se observa tanto en hospitales y centros de investigación como en empresas tecnológicas y biotecnológicas, sectores que en los últimos años han mostrado un fuerte crecimiento en Uruguay.
El especialista agregó que la formación también abre oportunidades internacionales. Grandes compañías tecnológicas como Google, Meta o Amazon cuentan con equipos dedicados al análisis de datos biológicos y muchas de estas posiciones pueden desempeñarse de forma remota gracias al uso de plataformas de computación de alto rendimiento.
"Uruguay tiene un ecosistema tecnológico cada vez más sólido y, al mismo tiempo, la generación de datos biológicos se volvió mucho más accesible. Eso abre un abanico muy amplio de posibilidades profesionales", aseguró.
Para desarrollar esta propuesta, la universidad integró dos áreas en las que ya cuenta con trayectoria: las tecnologías de la información y la biotecnología. "Tenemos una experiencia muy consolidada formando profesionales en informática e inteligencia artificial y, al mismo tiempo, más de quince años desarrollando carreras en el campo de la Biotecnología, que también lograron un excelente reconocimiento social y del sector industrial”, expuso Ferrés y agregó que la bioinformática surgió, naturalmente, de combinar ambas fortalezas.
A ese diferencial se suma el énfasis que la universidad pone en el emprendedurismo y la innovación —resaltó—, aspectos especialmente relevantes en un sector caracterizado por la rápida evolución tecnológica.
“Todo esto evidencia la visión y el liderazgo académico de la Universidad ORT Uruguay. Así como hace 15 años innovó ofreciendo la primera formación de grado en Biotecnología, hoy volvemos a redoblar la apuesta con una propuesta original y con mucha proyección a futuro: la nueva carrera de grado en Bioinformática”, expresó.
Con inicio previsto para marzo de 2027, la nueva licenciatura busca anticiparse a una transformación que ya comenzó y que promete redefinir la forma en que se desarrollan tratamientos médicos, se investigan enfermedades y se generan soluciones biotecnológicas.