Dirigentes tratados de traidores por el MLN

Los "renunciantes" fueron condenados a muerte en 1975

Kimal Amir y Luis Alemañi, junto a dos o tres dirigentes de primera línea del MLN protagonizaron un capítulo fuerte de la organización guerrillera. En 1973, en el llamado Simposio de Viña del Mar, los jirones de la derrotada organización bajo su conducción se reunieron en el balneario chileno, hicieron una severa autocrítica y buscaron dar un gran giro a los enfoques del movimiento. Se generó una fuerte corriente autocrítica que llegó a la militancia que aún estaba en Uruguay y a la que se había refugiado en Argentina y en otros países. Se declaró la guerra al militarismo, el aparatismo y el foquismo y se planteó que el MLN fuera un movimiento de masas que evolucionara hacia un partido marxista leninista. El debate siguió en el Penal de Libertad.

Los restos de la organización en Uruguay en los años 1973-1975 también fueron desmantelados. Amir y Alemañi y los demás dirigentes perdieron la batalla en la interna de la organización. Presentaron sus renuncias, la organización quedó en manos de la llamada Tendencia Proletaria, comandada por militantes cañeros y fueron condenados a muerte por traidores.

Como otros, salieron como pudieron de Argentina hacia Suecia u otros puntos de Europa. Con el tiempo, la mayoría de ellos se incorporó a la militancia en los partidos tradicionales.

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