VALERIA GIL
Un grupo de legisladores del MPP firmó una carta dirigida al presidente electo de Perú, Ollanta Humala, solicitando un "trato más humanitario" al líder guerrillero del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, Víctor Polay, preso desde 1992.
En el marco de la visita de Humala a Uruguay, dirigentes del Movimiento de Participación Popular (MPP) y sus aliados del Espacio 609 redactaron una carta en la cual piden el traslado del líder del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), Víctor Polay Campos, de un establecimiento militar a una cárcel civil.
El diputado Gonzalo de Toro, coordinador de bancada, hizo circular el lunes la misiva por los despachos de legisladores del sector. Además de De Toro, firmaron los diputados Víctor Semproni y Rubén Martínez Huelmo, entre otros.
Semproni integró el Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros (MLN-T) al igual que De Toro.
Por su parte el diputado Alejandro Sánchez (MLN-T) dijo a El País que aún no le llegó la carta, pero la conoce y la firmará porque está de acuerdo con la petición de un trato más humanitario a Polay Campos.
En tanto, el diputado Esteban Pérez (MPP) explicó a El País que desde hace tiempo el sector está preocupado por la condición de reclusión de los guerrilleros del MRTA en Perú.
"Están pasando algo muy parecido a lo que sufrieron los rehenes durante la dictadura en Uruguay. Pensamos que Humala debe asumir la mejora de las condiciones de reclusión y en segunda instancia la posibilidad de una amnistía", señaló.
En dictadura (1973-1985) se conocía como "rehenes" a los nueve principales dirigentes tupamaros -entre los que se encontraba el hoy presidente José Mujica-, que padecieron las peores condiciones de reclusión.
El texto de la misiva a la que accedió El País señala que "dirigentes políticos, intelectuales, profesionales, artistas y personalidades comprometidas con los derechos humanos solicitan respetuosamente el cambio de penal a Polay, considerado por la opinión pública como el preso político internacional con más años de cárcel en nuestro continente".
Polay es el líder del MRTA, fundado en 1984 e inspirado en las guerrillas izquierdistas de otros países de la región, que inició su accionar terrorista en julio de 1985.
El MRTA realizó múltiples atentados con coches bomba, los que derivaron en la muerte de decenas de peruanos.
En la carta dirigida al presidente electo de Perú, se señala que Polay "ha dado múltiples muestras de apoyo a la democracia peruana y ha pedido perdón por las pérdidas irreparables que causó en su accionar armado, él reconoce que la organización que lideró fue responsable del 1% de las víctimas fatales del conflicto armado en su país".
El líder guerrillero tiene una pena de 35 años, de los cuales ya cumplió 19, por lo que desde el MPP se considera que se deberían hacer valer "los beneficios carcelarios de los cuales gozan otros presos, como puede ser la buena conducta", dijo Semproni a El País.
El diputado tomó contacto con Polay años atrás, cuando lo visitó junto al actual ministro de Defensa, Luis Rosadilla en la Base Naval de Callao.
En el mes de mayo último, Semproni y De Toro viajaron a Perú para tomar contacto con Polay y otros guerrilleros del MRTA alertados de la difícil situación de encarcelamiento a la que estaban sometidos, la que "solo se compara con Guantánamo", advierte la carta. Sin embargo, el Instituto Penitenciario de Perú les negó la visita al guerrillero.
"Las gestiones que hicimos fueron dirigidas a los integrantes del MRTA, de ninguna manera nosotros hicimos gestión alguna por la gente de Sendero Lumimoso, porque además las metodologías operativas de uno y otro son totalmente distintas", dijo Semproni.
El diputado agregó que mientras Sendero Luminoso "aplicó el terrorismo", el MRTA, al igual que el MLN-T uruguayo, "no aplicó el terrorismo nunca". En ese sentido agregó: "El MRTA realizó acciones de las que se llaman de insurgencia armada, es decir iban a enfrentar a un gobierno constituido con la finalidad de cambiar el gobierno del país. Pero no realizaron acciones terroristas con la finalidad de sacrificar vidas humanas y expandir el terror. Eso no lo hicimos nosotros y no lo hicieron ellos", aseguró.
El mismo concepto se maneja en la carta en donde se expresa que "los ex guerrilleros tupamaros aquí en Uruguay fueron liberados y amnistiados con la llegada de la democracia y muchos de ellos son altos funcionarios de los gobiernos del Frente Amplio".
En ese marco se menciona como ejemplo al propio presidente Mujica y a su par de Brasil, Dilma Rousseff.
Última acción terrorista
La última gran acción del MRTA fue la toma de la residencia del embajador de Japón en Lima, Perú, el 17 de diciembre de 1996. Catorce terroristas tomaron a cientos de diplomáticos, oficiales del gobierno y militares de alto rango y hombres de negocios que asistían a una celebración con ocasión del 63º aniversario del natalicio del emperador de Japón, Akihito. La mayoría de los 800 rehenes fueron liberados prontamente: todas las mujeres sin excepción fueron puestas en libertad la misma noche del 17 de diciembre. Tras ser mantenidos como rehenes por 125 días, los 72 restantes fueron liberados el 22 de abril de 1997 en una incursión de comandos de las Fuerzas Armadas de Perú, durante la cual murieron un rehén, dos comandos y todos los terroristas del MRTA. La operación fue vista por la mayoría de peruanos como un éxito y obtuvo atención mediática en todo el mundo.