Uruguay exhibirá mañana en la cumbre de Unasur en Bariloche su tradicional postura de no intervención en asuntos de otros países en un encuentro tensado por el acuerdo entre Colombia y EE.UU, al que se suman nuevos roces diplomáticos.
Ayer el subsecretario estadounidense adjunto para Asuntos Andinos y del Cono Sur, Christopher McMullen, dio al canciller uruguayo Gonzalo Fernández, información de primera mano sobre el alcance de un acuerdo militar entre su país y Colombia que ha generado fuertes reacciones de rechazo en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador. El gobierno de Hugo Chávez anunció que romperá relaciones con Colombia y el mandatario dará una fuerte batalla contra el acuerdo en la reunión de la Unasur porque alega que la intención de EE.UU. es derrocarlo.
McMullen realizó una gira relámpago por Brasil, Argentina y Uruguay informando sobre los contenidos del acuerdo. Asegura que la intención de Estados Unidos es reducir la presencia militar estadounidense en Colombia, así como recortar gradualmente la asistencia militar a ese país (que lleva casi una década) en la lucha contra el narcotráfico y las FARC (ver entrevista en esta página).
El presidente Tabaré Vázquez ya informó a su par colombiano Álvaro Uribe la oposición de Uruguay a la presencia de bases o fuerzas extranjeras en la región y se mostró partidario de que el tema sea debatido en la comisión de Defensa de la Unasur. Asimismo, Uruguay ratificó su política de no intervención en asuntos de terceros países, lo que implícitamente reconoce el derecho de Colombia a celebrar acuerdos bilaterales.
Chávez ya advirtió a su canciller Nicolás Maduro, de que prepare la ruptura de relaciones con el gobierno de Uribe, con quien mantiene un intercambio comercial de US$ 7.200 millones altamente favorable a Colombia. Se trata de compras vitales para Venezuela, mayoritariamente de alimentos, y de difícil reemplazo para el país caribeño.
"Esas siete bases `yanquis` son una declaración de guerra contra la revolución bolivariana y así lo asumimos", dijo Chávez.
El presidente venezolano ordenó a sus militares que se preparen para un posible enfrentamiento y anunció planes para comprar decenas de tanques rusos para aumentar la capacidad militar del país. También ordenó cortar los envíos de combustible a Colombia y sustituir las importaciones de bienes y servicios colombianos.
OTRAS REACCIONES. El acuerdo permite a tropas estadounidenses operar en siete bases militares del territorio colombiano y es resistido también por Bolivia y Ecuador que denuncian amenazas para su soberanía. El convenio también inquietó a Brasil y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, conversó telefónicamente con su par Barack Obama transmitiéndole que "hay una sensibilidad muy grande en la región con la instalación de las bases", según informó el canciller brasileño Celso Amorim.
"Hay necesidad de dar garantías de que tanto el equipamiento como el personal no serán usados fuera de los propósitos declarados, o sea el combate al narcotráfico y a las FARC", dijo Amorim.
Desde un enfoque más moderado, el canciller chileno, Mariano Fernández, dijo que se trata de "integrar a los estados y no generar tensiones ni vientos de guerra".
Por su parte, el canciller de Perú, José Antonio García Belaúnde, pidió "respeto a la soberanía que tiene derecho a ejercer Colombia".
CONTEXTO. El acuerdo entre Washington y Bogotá se da en un contexto en el que el gasto regional de Defensa sumó US$ 51.000 millones en 2008, un 30% más que en 2007, según expertos del argentino Centro de Estudios Nueva Mayoría.
Brasil realizó un acuerdo con Francia que incluye la compra de cinco submarinos, uno de ellos nuclear. Venezuela adquiere en Rusia aviones, helicópteros y fusiles.
Y la reunión de Bariloche tendrá otros condimentos. Colombia reiteró el miércoles una denuncia por "las opciones expansionistas". El canciller colombiano Jaime Bermúdez, dijo que llevará el tema a la Unasur.
Colombia también demandará a Brasil que dé explicaciones sobre su acuerdo de defensa con Francia. Por su parte, también llegara a la reunión de Bariloche el diferendo entre Chile y Perú por las negociaciones del país trasandino con Bolivia para su salida al mar. El presidente de Perú Alan García cuestionó las negociaciones entre Chile y Bolivia. El canciller chileno, Mariano Fernández, rechazó ayer la "intromisión" de un tercer país en relaciones bilaterales chilenas. "Rechazamos de manera categórica la intromisión de un tercer país en las relaciones bilaterales de Chile. Esto no es un tema para ningún organismo multilateral y menos para que haya una inquisición de parte de terceros países frente a Chile", afirmó Fernández.