GASTÓN PÉRGOLA
En el Hogar de Madres del Hospital Pereira Rossell residen hoy 14 mujeres (aunque algunas son adolescentes y a golpe de vista casi niñas), sin recursos económicos, que comparten un mismo deseo: que sus hijos prematuros se desarrollen "bien".
Mónica tiene 14 años y hace un mes llegó del interior del país para internarse en el Hospital Pereira Rossell con el fin de dar a luz a su hijo. No fue un parto normal. Su gestación no superaba los siete meses, y el resultado fue un hijo prematuro, con un peso de 1.000 gramos.
Ahora, espera su recuperación alojada en una cálida residencia a pocos metros del CTI donde está internado su bebé. Junto a Mónica, otras 13 madres (la mayoría, también, adolescentes) están en su misma situación. En algunos casos se trata de bebés que nacieron con un peso de entre 600 gramos y 1,5 kilo. Dicho de otro modo, "se lo puede apoyar sobre dos manos", grafica Estrella Medina, neonatóloga y coordinadora del Hogar de Madres del Pereira Rossell, administrado por la Fundación Álvarez-Caldeyro Barcia, que se sustenta en base a donaciones particulares y de empresas (ver aparte).
Con motivo del día de la Madre, la fundación realizó una campaña de recaudación de fondos, bajo el eslogan "Mamá no hay una sola". Entre otras actividades compartirán hoy un desayuno con mujeres vinculadas a la cultura, la política, la música y los medios de comunicación, como la intendenta Ana Olivera, la cantante Martina Gadea, Cecilia Bonino, Graciela Rodríguez, Tina Ferrerya, Carolina García, Silvia Novarese, entre otras.
Más de 3.000 madres de prematuros fueron alojadas en el hogar en los últimos 10 años. En su mayoría son adolescentes, aunque el rango varía de 13 a 44 años. El promedio de estadía es de dos semanas, pero el tiempo oscila entre días y meses, según el estado de salud del hijo. "Acá se les trata de brindar la contención necesaria para salir adelante", afirma Medina.
El 70% de las madres hospedadas en el Hogar provienen del interior del país y son menores de 18 años. Casi la totalidad son de bajos recursos. "Se trata de una población muy carenciada, que necesita ayuda para poder estar cerca de su bebé prematuro, que tanto necesita de su madre para salir adelante", afirman desde la fundación.
Antes de la existencia del Hogar era común ver a las madres en los corredores del hospital, durmiendo donde podían y comiendo lo que conseguían con tal de estar cerca de sus bebés
Esa situación era calificada como "insostenible", y así fue que nació la Fundación, que hoy tiene 11 años, y por la que han pasado más de 3.000 mujeres.
El Pereira Rossell brindó el espacio y las cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena) mientras que la Fundación, con aporte de privados, financia el resto para su funcionamiento.
Un total de 18 cupos es el máximo de madres que se puede alojar en el lugar, aunque actualmente hay 14.
"A veces estamos sobrepasados de demanda. La semana pasada tuvimos una lista de espera", explica la coordinadora. La estadía es gratuita y no existen, a priori, limitaciones para su ingreso, a diferencia de otras épocas.
"Antes había limitaciones. Por ejemplo, las madres adictas no ingresaban, pero después nos vimos superados, ya que son muchas adictas, lamentablemente. Dejó de ser una excepción. Viene aumentando. Ahora lo único que pedimos, en el caso de madres adictas o con trastornos de conducta, es que tengan una evaluación psiquiátrica previa al ingreso y especificar por escrito qué medicación toman", aclara Medina.
Todos los viernes técnicos del Portal Amarillo llegan al hogar para trabajar con las madres que tengan el interés de salir de las drogas.
Sin embargo, están establecidas normas que se deben respetar como condición para estar en el hogar, que tienen que ver con la higiene, la conducta y los hábitos.
CADA TRES HORAS. El día de las madres en el hogar está supeditado, cuentan, por las agujas del reloj. Es que cada tres horas pueden "subir" a estar con sus hijos. "Nos levantamos a las 6:45, y nos aprontamos para estar a la 7 con nuestro bebé. Bajamos, desayunamos, y volvemos a subir a las 10 de la mañana. Y así estamos. Cada tres horas esperando para ir a estar con ellos, tenerlos con nosotros y mimarlos", cuenta María.
En los horarios libres, se reúnen alrededor de la mesa del amplio comedor-cocina y realizan talleres, con educadoras, parteras y psicólogas. Allí se abordan temáticas como la "prevención de partos prematuros, enfermedades de transmisión sexual, control del embarazo, talleres de salud mental, sobre cómo afrontar una situación adversa y de violencia doméstica".
"El grado de desconocimiento es grande. En todo sentido. En lo que tiene que ver con su situación y en otras cuestiones básicas de hábitos. Muchas nunca habían utilizado un cepillo de dientes, por ejemplo, o no pueden creer que puedan ducharse todos los días", afirma Medina.
Además de una cocina y comedor amplio, con dos heladeras, microondas y cocina, cada residente tiene su cama, su placar y su silla que oficia de mesa de luz.
Controles
El 9% del total de los niños nacidos en Uruguay son prematuros. En el Pereira Rossell el porcentaje trepa al 15% y en el sector privado es el 5%.
El 18% de las mamás que asisten al Pereira Rossell se realizó de 1 a 4 controles durante el embarazo. El número recomendado en caso de un embarazo normal o de bajo riesgo es de 9 controles, como mínimo.
Es fundamental controlar el embarazo. Todo lo que se pueda detectar durante el embarazo puede prevenir un parto prematuro", recalcó a El País Estrella Medina, coordinadora del Hogar de Madres del Pereira Rossell.
Las donaciones para el Hogar de Madres del Pereira Rossell se pueden realizar a través de los teléfonos: 0900-9990 para donar $ 50, 0900-9991 para $ 100, 0900-9992 para $ 200. También en la cuenta de Abitab (N°1142), o del Banco Santander (Nº 7755333) para depósitos en dólares y en pesos. Las empresas pueden llamar 27081033.