Detectan US$ 102.661 falsos en 4 meses

Falsificación de billetes. Aunque aparecieron nuevas copias de $ 200, $ 500 y $ 1.000, se han detectado menos: $ 224.450 en lo que va del año Entran por estaciones y boliches nocturnos

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DÉBORAH FRIEDMANN

En lo que va del año el Banco Central detectó billetes falsos por US$ 102.661, la amplia mayoría en papeles de US$ 100. Advierten que en estos meses aumentó la cantidad de dólares apócrifos y bajó la de pesos: llevan retenidos $ 224.450.

José Piedrabuena hace 43 años que está instalado en una de las esquinas más concurridas de Florida, con su "Mercado José Piedrabuena", una barraca de granos e insumos agropecuarios. "Cuando hay 10 o 15 clientes dentro del comercio hay que estar atento. Ahí es cuando aparecen los billetes falsos", cuenta a El País. "Acá pasaron dos billetes de $ 500 y uno de $ 200. Cuando nos dimos cuenta era tarde", agrega.

De todos modos, está prevenido de la situación, ya que el Centro Comercial e Industrial de Florida comunica a sus asociados las advertencias que recibe sobre billetes falsos del Banco Central del Uruguay (BCU). Y tomó la precaución de adquirir un lector de las señales ultravioletas para usar en los billetes. "Al menos me quedo un poco más tranquilo", dice.

La semana pasada el Banco Central del Uruguay alertó a la población sobre billetes falsos de $ 1.000, que pueden ser reconocidos porque la marca de agua es diferente al original, la imagen latente -dentro del sello plateado- carece de la sigla BCU y de la efigie de Artigas y no reacciona ante la luz ultravioleta. En abril, el organismo advirtió de la existencia de billetes apócrifos de $ 200, $ 500 y $ 1.000.

Esos casos son detectados por el propio Banco, que cuenta con una repartición dedicada especialmente al tema, la Unidad de Prevención y Análisis de Falsificaciones. "Tenemos una base de billetes falsos. Las instituciones financieras, o sea bancos y cambios, tienen obligación por normativa del Banco Central, de retener los billetes de dudosa autenticidad que se presentan en sus mostradores e ingresarlos a una base de datos", explicó a El País Enrique García, jefe de la Unidad.

En el momento de retenerlos, las instituciones deben labrar un acta al cliente y quedarse ellos con una copia. El billete deben entregarlo al BCU, que los recibe dos veces al mes, el 10 y el 25. En promedio, les entregan 180 billetes por fecha.

De ellos, 80% son remitidos desde Montevideo, aunque no necesariamente hayan sido retenidos en la capital, ya que instituciones como el Banco República centraliza todos estos hallazgos en su casa central de Montevideo y los remiten desde allí.

En los últimos meses también fueron detectados billetes falsos en Florida y Río Negro. Las rutas más frecuentes para introducirlos al mercado son estaciones de servicio y clubes nocturnos.

Técnicos del BCU analizan billete por billete. Evalúan la impresión, errores, papel y fibra de seguridad, entre otros. Si es auténtico -lo que sucede en uno o dos casos cada 100- lo devuelven. De lo contrario, lo derivan a Policía Técnica, que efectúa una segunda pericia. Tras ese examen, son destruidos, señaló García.

Entre el 1° de enero y el 25 de abril de este año llegaron al BCU 969 billetes de US$ 100; 111 de US$ 50; 12 de US$ 20; dos de US$ 10 y uno de US$ 1, señaló Hebert Makowski, integrante de la Unidad.

"En estos meses ha aumentado el número de dólares fal-sos", sostuvo García. La principal falencia de los billetes detectados -en 64% de los casos- fue que la primera letra del número de serie no coincide con el año de emisión. Esa seguridad, que implica que a un determinado año le corresponde una letra, la sumó Estados Unidos desde 1996 .

Para los especialistas es difícil dar datos al público para que puedan identificar un billete de dólar apócrifo. "Es un billete de circulación mundial y las falsificaciones son infinitas", comentó García.

El 21 de abril, el embajador de Estados Unidos en Uruguay, David D. Nelson, presentó el nuevo billete de US$ 100, que comenzará a circular en los próximos meses.

"El gobierno de los Estados Unidos rediseña su papel moneda para mantenerse un paso al frente de los falsificadores y para proteger al público. Las decisiones sobre el rediseño de cada denominación se basan en una evaluación detallada del gobierno sobre las amenazas actuales de falsificación, ya sea por medio de tecnología digital o de imprentas tradicionales", señaló la representación diplomática en un comunicado.

Hasta dos terceras partes de los billetes de US$ 100 circulan fuera de Estados Unidos.

PESOS. En tanto, disminuyó el número de los billetes falsos detectados en moneda nacional, a pesar de que han aparecido nuevas falsificaciones: en octubre del año pasado una de $ 500 y una de $ 1.000. "Y este año tenemos otra de $ 500, una de $ 1.000 y una de $ 200", informó García.

Hasta el 25 de abril el BCU recibió 132 billetes falsos de $ 1.000; 104 de $ 500; 187 de $ 200; 27 de $ 100; y siete de $ 50. "Los de $ 200 se detectaron más en los últimos dos o tres meses", informó el jefe de la Unidad.

La disminución de las falsificaciones de billetes de pesos uruguayos puede deberse, estimó García, a las "nuevas seguridades" que incluyó el BCU en las últimas series. "El que la marca de agua sea el personaje del billete, a pesar de que hay falsificaciones aparentando ser eso, ha frenado un poco la falsificación de billetes", sostuvo.

Los técnicos del BCU estudian permanentemente nuevas seguridades a incluir y cómo evitar así falsificaciones. "Los falsificadores, mientras, están mirando lo que nosotros hacemos para falsificar. Es una carrera permanente, no acá sino a nivel mundial", señaló García.

Como consejos para la población, los especialistas sostienen que lo más difícil que los falsificadores logren imitar es la calidad del papel.

También es importante observar la marca de agua, que se ve simplemente levantando el billete y poniéndolo a contraluz. Hay falsificaciones que tratan de imitarla, pero las diferencias entre un billete auténtico y uno que no lo es son claras.

Otros detalles a tener en cuenta son la nitidez del escudo y la llamada "imagen latente", ubicada dentro del sello plateado. Hay que inclinar el billete y debe verse la efigie de Artigas y leerse BCU. En las series nuevas, allí está además el valor del papel.

Además, debajo de la inscripción Banco Central del Uruguay hay dos "rayitas". Al mirarlas con lupa una de ellas tiene impreso "Banco Central del Uruguay", explicó Makowski.

A nivel comercial, una precaución adicional es utilizar lámparas ultravioletas que, por ejemplo, deben mostrar la inscripción "Banco Central del Uruguay" y el monto del billete.

"Hay falsificaciones en que la reacción a la luz es mala, hay otras en las que sí reacciona pero se observa muy tenue. En una falsificación de $ 1.000 sí está muy bien hecho", resumió el especialista.

POLICÍA. Banco Central tiene jurisdicción sólo en instituciones financieras, por lo que no regla, como sí hace con bancos y cambios, lo que debe hacer un comercio o empresa (pública o privada) si detecta un billete falso. "Nosotros lo que decimos es que es preferible que no circulen más", indicó García.

Los casos en que este tipo de firmas o particulares denuncian haberse topado con un billete falso son excepcionales, dijeron a El País en el Departamento de Delitos Económicos de la Jefatura de Montevideo.

Y además, luego de recibir la denuncia, es muy difícil comprobar que la persona haya incurrido en un delito, ya que siempre sostienen que "pasaron" ese billete por casualidad.

En lo que va del año hubo una excepción. La semana pasada una mujer fue procesada con prisión por circulación de moneda falsa. Había concurrido a dos locales -una óptica y una escuela de música-. En ambos gastó entre $ 200 y $ 300 y pagó con un billete falso de $ 1.000. Lo mismo hizo al abonar un taxi.

Los dos locales y el trabajador se dieron cuenta después de que la mujer se fue de que los billetes era apócrifos. Y los tres hicieron la denuncia policial, que no es la conducta habitual. Lo usual es que la persona que recibe un billete falsificado intente deshacerse de él. Y lo pase para no perder el dinero, ya que si denuncia la situación el papel es incautado y sólo es devuelto si es verdadero.

En el caso de esta mujer -Lourdes Silvana Albarenque (27), con antecedentes por el mismo delito-, la Policía mostró a uno de los denunciantes fotografías de personas con antecedentes por circulación de moneda falsa. Uno la reconoció, y luego los otros dos.

En los últimos años la Policía no ha desbaratado organizaciones que se dediquen a producir dinero falso en Uruguay. Tampoco han podido acceder a los talleres donde eso sucede. "Es de imaginarse que los billetes de pesos uruguayos falsos se hacen acá y no en otro lado, aunque nosotros no tenemos la información", comentaron en Delitos Económicos.

"Se ha podido llegar a los que pasan billetes, que a su vez, pasan pocos, cinco o seis en general. Y es evidente que quien los pasa no los fabrica. A veces, incluso los compran", agregaron las fuentes. En octubre del año pasado, la Dirección de Investigaciones de Río Negro, a cargo del oficial principal Juan Fernández, encabezó un operativo en el que fueron incautados seis billetes apócrifos de $ 1.000. Dos personas fueron procesadas. (Producción: Alexis Trucido y Daniel Rojas).

Las cifras

US$ 23 Es lo que gana un falsificador cada US$ 100 que fabrica y logra introducir en el mercado. El resto: costo de fabricación y distribución

969 es la cantidad de billetes falsos de US$ 100 que han sido detectados en Uruguay sólo en los primeros cuatro meses de este año.

Alertas cada vez más frecuentes

Las advertencias del Banco Central del Uruguay en torno a moneda falsa han sido varias y reiteradas desde mediados del año pasado. No siempre fueron advertencias públicas: en algunos casos sólo eran transmitidas a comercios y empresas del ámbito privado y público. En septiembre de 2009 el Departamento del Tesoro del BCU hizo circular una advertencia restringida sobre la aparición de billetes falsos de $ 500. En esa falsificación el punto de control estaba en la marca de agua, que a diferencia del original podía verse a simple vista y no a contraluz. También tenía imperfecciones en el dibujo del escudo nacional. Sobre fines de ese mes en el interior del país se detectó la aparición de billetes apócrifos de US$ 100, además de copias de $ 500. El billete de moneda estadounidense fue detectado en Paysandú, donde la Policía descubrió al pasador y lo envió a prisión.

En octubre de 2009 el BCU alertó por la aparición de billetes de $ 1.000 falsificados, detectables ya que sus marcas de seguridad no reaccionaban a la luz ultravioleta. En abril de este año, sobre principios de ese mes el BCU alertó por la falsificación de billetes de $ 500 y $ 1.000, nuevas adulteraciones con otros puntos de control por los que era posible detectarlos. Sobre el 22 de ese mes las autoridades bancocentralistas advirtieron de la aparición de una nueva falsificación, en este caso de un billete de gran circulación como es el de $ 200. Por último, el 13 de mayo pasado el BCU alertó por un nuevo caso de billetes de $ 1.000.

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