Desde una perspectiva humana, resulta extraño que las aves choquen tan a menudo contra objetos grandes, como ventanales de edificios o cables de alta tensión, como si no los vieran, considerando que gozan de una buena capacidad de visión.
El profesor Graham Martin de la Universidad de Birmingham, Inglaterra, logró descubrir el misterio. Su investigación, publicada en International Journal of Avian Science, reveló que cuando están volando, los pájaros a veces mueven la cabeza para mirar hacia abajo, lo que hace que durante algunos instantes no vean nada de lo que tienen enfrente. Y cuando están cazando, pueden dar prioridad a seguir con sus ojos los movimientos de su presa, en vez de mantener la mirada fija hacia adelante. EL MERCURIO/GDA