MONTEVIDEO ANTIGUO

Descubren batería de cañones en Ciudad Vieja

Vestigios de una muralla quedaron a la vista durante obras en la Plaza de Deportes que gestiona la IMM.

Foto: Francisco Flores
Foto: Francisco Flores

Salieron a luz restos de una reliquia en la manzana ocupada por la Plaza Nº1 que la Secretaría de Deportes transfiriera en 2015 a la Intendencia de Montevideo para que esta la gestionase.

Se trata de vestigios de la batería de San Carlos, una zona amurallada en donde en tiempos de la Colonia hubo una decena de cañones apostados para la defensa.

Según el inventario del patrimonio arquitectónico y urbanístico de la Ciudad Vieja, ese padrón (410104F), ubicado entre las calles Juan Lindolfo Cuestas, Cerrito y la rambla Juan Monteverde, tiene un terreno de 500 metros cuadrados ocupado por canchas de deportes y no posee ningún grado de protección.

Aunque está en pleno Barrio Olímpico, a pasos de la cancha de la Liga Guruyú, en donde entrenaron los campeones mundiales de fútbol de 1924 y 1928, según documenta la Comisión Especial Permanente de Ciudad Vieja, el predio no se valora como perteneciente a un tramo significativo ni demanda "cautela arqueológica".

Es considerado un mero campito, cerrado con un muro perimetral de hormigón armado que determina un espacio de uso público. Sin embargo, por la ley 14.040 que creó la Comisión de Patrimonio, el lugar de emplazamiento de las canchas sí es un área a proteger.

La batería de San Carlos estaba entre otros dos puntos clave; a un lado, el Fuerte San José, situado en la punta del mismo nombre, en el extremo noroeste de la península, y al otro, la batería de Nuestra Señora del Carmen, bastión saliente de la muralla, a la altura de las actuales calles Lindolfo Cuestas, entre Sarandí y Washington.

Muy cerca también se encontraba la batería de San Joaquín, a la altura de las actuales calles Lindolfo Cuestas y Buenos Aires.

En 1724, durante el proceso fundacional de la ciudad de Montevideo, en el fuerte mencionado estaba emplazada otra batería más, la de San Felipe, en un ángulo de murallas, entre las actuales calles Lindolfo Cuestas, Cerrito, Guaraní y Piedras.

De aquella ciudad artillada poco quedó cuando un año antes de jurarse la primera Constitución de Uruguay ya se había desmontado los cañones, incluidos, por supuesto, los que estaban en el cruce de coordenadas en donde desde la semana pasada trabajan técnicos de la división Planificación, Gestión y Diseño de la Intendencia de Montevideo.

Primeros pasos.

Si bien hasta ahora ninguna información llegó ni al Municipio B ni a la Comisión Nacional de Patrimonio, fue en cumplimiento del protocolo de esta última institución que la comuna dispuso un relevamiento arqueológico antes de comenzar a realizar las obras previstas en la Plaza de Deportes N°1.

Durante esa labor, y considerando que hacia la década de 1860 ya había en dichas tierras construcciones con diversos destinos, entre distintas estratificaciones también comenzaron a hallarse piezas o trozos de elementos empleados en la vida cotidiana de las familias del siglo XIX, desde vajilla hasta vasijas de cerámica o azulejos de origen francés.

Al frente del equipo de investigación de la Intendencia está la arqueóloga Verónica De León, quien hoy a la hora 11:30 brindará —en conferencia de prensa— más datos sobre los recientes descubrimientos.

Proyecto deportes.

En relación a los planes aprobados para renovar completamente la plaza y transformarla en un polideportivo de calidad, por ahora continúa el proceso de licitación a fin de iniciar la obra en abril; se estima que sería inaugurada a mediados de 2019 y costaría un millón de dólares.

Allí habrá una cancha de fútbol con césped, dos canchas multifuncionales con piso de hormigón, un nuevo salón multiuso, un sector de juegos infantiles, también con aparatos inclusivos, una zona para skate y un sector de arbolado, con bancos. Se instalará una iluminación moderna y en lugar del cerco perimetral, hacia la rambla existirá un talud de césped.

En septiembre de 2017, la Intendencia había inaugurado obras de refacción en la Plaza de Deportes N° 1. Por acuerdo con el Instituto de Rehabilitación y con apoyo de técnicos de la IMM, fue la primera obra en la que mujeres privadas de libertad realizaron todas las tareas, en este caso los arreglos del salón comunal, a solicitud de la comisión de vecinos.

Vestigios en cadena.

La batería de San Carlos que apareció debajo de la Plaza N° 1 formaba parte del primer sistema defensivo de Montevideo, contemporáneo del primer fuerte levantado entre 1724 y 1726 en lo que hoy es la plaza Zabala, durante el proceso fundacional de la ciudad.

En octubre del año pasado, durante los trabajos de renovación de la Plaza Zabala habían sido descubiertos justamente restos de aquel primer fuerte de la ciudad.

Apenas se levantaron las veredas pudo encontrarse las trazas de lo que eran las cimentaciones del fuerte y de la fachada, obra proyectada por el ingeniero Francisco Petrarca y construida entre 1724 y 1725, en una ciudad colonial que llevaba el nombre San Felipe y Santiago de Montevideo. También se encontraron vestigios asociados a las construcciones internas del fuerte.

En el siglo XVIII, ese bastión perdió su razón defensiva y fue utilizado para albergar reparticiones públicas, convirtiéndose en 1830 en Casa de Gobierno, hasta que en 1888 la construcción fue demolida por orden del presidente Máximo Tajes, conformándose en el lugar una plaza pública.

La presencia de arqueólogos también será una condición no negociable cuando comiencen las tareas de reciclaje de otra plaza de la Ciudad Vieja, denominada "Javier Arturo Larroca" y delimitada por la rambla Franklin D. Roosevelt y las calles Piedras y Juan Carlos Gómez.

Dentro del programa Ciudad Vieja a Escala Humana, allí se piensa establecer un gimnasio al aire libre, una fotogalería, nueva vegetación (sobre todo especies rastreras y de mediano porte), pavimento en loseta granítica y alumbrado provisto por 13 focos. Se procederá asimismo a la colocación de bancos y cestos de residuos y a la instalación de juegos infantiles, dos bicicletarios y bolardos, es decir los postes de hormigón o metal que se anclan al suelo para impedir el tránsito o el estacionamiento de vehículos.

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