Después de siete años de trabajos, la monumental Capilla Paulina recuperó su esplendor, tras concluir la restauración de la decoración pictórica y plástica del recinto que custodia los últimos dos frescos de Miguel Ángel: la Conversión de Saulo y la Crucifixión de San Pedro. El final de obra significó una grata sorpresa: entre los caballeros que custodian la crucifixión del apóstol que fuera el primer Papa de la Iglesia Católica, apareció un rostro que pertenecería al propio artista, según la opinión de los técnicos. Mañana sábado, Benedicto XVI inaugurará las obras de la capilla, portadoras de la misma luminosidad y colorido con que las imaginó el genio del artista a mediados del siglo XVI.
La restauración de los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Paulina del Vaticano recibió una gratificación inesperada: un autorretrato del artista en uno de los frescos de la capilla cuya existencia se desconocía. Uno de los jinetes que protagoniza la escena de la "Crucifixión de San Pedro", podría ser el propio Miguel Ángel. Se trata de un hombre anciano, con gesto adusto y mirada autoritaria, que lleva su cabeza cubierta con un turbante azul. Se halla a la izquierda de la obra, como uno de los caballeros romanos que acompaña el tormento del mártir. Los frescos, encargados por el Papa Paulo III, se realizaron entre 1542 y 1549, cuando Miguel Ángel tenía 75 años. Fueron sus últimas obras.
El Vaticano anunció hace días que la restauración estaba terminada, después de cinco años de trabajo y un costo de 3,2 millones de euros (4,5 millones de dólares).
EL TORMENTO DE MIGUEL. El jefe de restauraciones del Vaticano, Maurizio De Luca, dijo que la cara del jinete en la "Crucifixión de San Pedro" bien podría ser la del artista, aunque no se podía tener la "absoluta certeza".
De la misma opinión es el director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci, quien precisa que "la restauración se ha hecho de forma excelente, el resto son opiniones, lo digo con toda sinceridad, el caballero con el turbante me parece que es Miguel Ángel, aunque más joven porque en aquella época tenía 70 años".
Al parecer de los expertos de los Museos Vaticanos se han sumado otros estudiosos del arte y del genio del artista toscano, entre ellos su biógrafo y restaurador, Antonio Forcellino, quien habla de una "restauración maravillosa que ha devuelto el esplendor original a la Capilla Paulina". Sobre el autorretrato dice que "forma parte de la tradición de Miguel Ángel" y que "aparece de modo evidente el tormento que caracterizaba el ánimo del artista, como en cada personaje y en su obra".
COINCIDENCIAS. En cuanto al turbante con el que aparece tocado, dice que Miguel Ángel tenía por costumbre protegerse del polvo cuando trabajaba. El hecho de que se muestre a lomos de un caballo es normal porque "a Miguel Ángel le encantaba cabalgar".
Para la experta Cristina Acidini, del Polo Museale Romano, el rostro de Miguel Ángel se parece mucho al famoso retrato del genio pintado por Daniele da Volterra en 1541 y agrega que "su expresión es de sufrimiento, triste, tensa, como si comprendiese la injusticia que se estaba llevando a cabo al crucificar a San Pedro boca abajo". De acuerdo a los textos de la Biblia, el propio apóstol había elegido ese tormento porque no se sentía digno de morir crucificado de pie, como el hijo de Dios.
EL SÁBADO. La restauración fue presentada este martes 30 en el Vaticano y el Papa Benedicto XVI la inaugurará el próximo sábado con la celebración de las Vísperas.
Ubicada a pocos pasos de la Capilla Sixtina, la restauración ha sido dirigida por el histórico del arte Arnold Nesselrat y realizada por el equipo de restauradores de los Museos Vaticanos, con un costo cercano a los 3 millones de euros. (Basado en AGENCIAS)