Ana María Abel
Lic. ciencias familiares
En febrero se conoció una encuesta que debe conducirnos a una acción decidida: Uruguay es el país de crecimiento poblacional más bajo de la región y padece una hemorragia crónica de emigración de jóvenes. Los analistas avizoran consecuencias preocupantes en los próximos cinco años: una quiebra importante de los sistemas de salud y seguridad social recién implantados.
¿Qué nos está pasando? ¿Es que no sabemos conjugar dos caras de una misma moneda? Me refiero por una parte a la sobriedad, que no es amarretismo, sino conceder a las cosas materiales su justo valor y por otra, a la magnanimidad, virtud que inclina a plantearse ideales altos, a no quedarse en lo fácil, y a no desanimarse ante los obstáculos y las críticas.
La persona magnánima cuando descubre algo válido y cierto por lo que vale la pena gastar y gastarse, encuentra senderos para lograrlo, vence dificultades para proseguirlo y recomienza cuantas veces sea necesario. Los magnánimos son como las águilas: luchan con esfuerzo por alcanzar metas altas. Si cuesta no se desaniman, siguen firmes en la ascensión. Quienes poseen magnanimidad, pero poco desarrollada actúan como gorriones: comienzan lo difícil y pronto lo abandonan; son débiles. Finalmente, los que carecen de ella dan saltos de gallina: sólo hacen lo que es fácil y les gusta. Son cómodos y cobardes. Cuando enseñamos a nuestros hijos a ser sobrios de niños, en la juventud serán magnánimos. ¿Por qué? Porque son dos caras de una misma moneda. Un hijo "águila" no mide sólo el beneficio material que puede reportarle el esfuerzo porque no es esclavo de las cosas sino su señor; no se conforma con sacar notas medianamente pasables, aspira a las mejores puntuaciones sin soberbia, por responsabilidad; se siente siempre parte de un equipo y colabora sin desánimos ante resultados adversos. Vive en armonía con todos porque aprende a perdonar.
Nuestra sociedad no es una abstracción: somos todos. Nuestros hijos también están implicados en su construcción. Ellos y sus hijos cambiarán las estadísticas del futuro, harán patria desde cada departamento o en el campo, vencerán obstáculos. Entonces se consolidará una sociedad magnánima que sabrá encontrar en pocos metros cuadrados fuentes de trabajo y realización personal.Tal vez no lo veremos, pero habremos sido águilas que soñaron con un futuro mejor, y supieron enseñar a volar alto a sus crías.
La risa como remedio de bienestar.
La risa es el más barato de los remedios: activa la producción de endorfinas que aportan al cerebro alivio y bienestar. Los niños lo descubren pocas semanas después de nacer. A medida que crecen nos dejemos llevar por el estrés, posponiendo divertirnos con ellos.
No dejarse llevar por las estadísticas.
Álvaro Sierra, especialista colombiano en Educación Familiar, analiza la instalación de estilos de vida bajo la tiranía de las estadísticas. Si en una encuesta de EE.UU. el 50% de la gente se divorcia a los cinco años de matrimonio, se toma como pauta, cuando es sólo un dato relativo.
Reivindiquemos el silencio.
¿Por qué los jóvenes necesitan el acompañamiento sonoro en cualquier actividad? Reivindiquemos el silencio creador y de la paz interior, el silencio que humaniza y permite descubrirnos en profundidad, el silencio que proporciona la apertura a la trascendencia.