Demolieron el viejo puente en la rambla de Carrasco

Tránsito. La circulación estará restringida en el día de hoy

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Fueron más de medio siglo de idas y venidas, en un sentido y en otro, a pie o en automóvil. El viejo puente del arroyo Carrasco, construido en 1953, ya no existe más. En su lugar, habrá un moderno sustituto de hormigón armado.

En este caso no hay lugar para melancolías. El viejo puente del arroyo Carrasco hacía muchos años que estaba saturado por el tráfico de la zona. En poco tiempo, serán dos los pasos en altura sobre este curso de agua -uno ya fue construido- completando la doble vía que irá desde la rambla hasta el hipermercado Géant.

Mientras la vieja estructura comenzaba ayer a demolerse, con un potente martillo neumático krupp, de 1.500 kilogramos de peso, el nuevo puente era habilitado parcialmente al tránsito. Sólo media calzada.

Es que los obreros seguían trabajando en el lugar y algunos conductores no respetan la velocidad máxima autorizada, de 30 kilómetros por hora, por lo que se pone en riesgo la integridad física de los trabajadores.

Hoy estará cerrada la senda de acceso a Montevideo, por lo que quienes ingresen deberán hacerlo utilizando el intercambiador Barradas, informó el capataz de la obra, Elbio Cardozo.

"La gente aprieta mucho el acelerador. Cuando hay obreros es peligroso dejar media calzada", dijo a El País el empleado de la empresa Techint S.A.C.I.

Unas cinco personas trabajaban ayer en la demolición del puente. Y en toda la obra, hay 52 obreros repartidos en distintos grupos.

Hace tiempo que las piezas del puente sustituto están siendo fabricadas en el obrador instalado sobre la rambla, por lo que el montaje del nuevo será relativamente rápido y sencillo. Se trata de armar un gran puzzle, en el que todas las piezas encajen perfectamente.

EL ARROYO. Cardozo informó que para fines de junio, o comienzos de julio, estarán los dos puentes liberados al público. Mientras tanto, continúan los trabajos de canalización del arroyo. "Lo que tenemos que hacer ahora es conformar los dos lados con arcilla, para que el agua no se `coma` la arena. Después, hay que tirar tierra negra encima, en la que luego se siembra pasto", explicó el capataz de la obra.

Estos trabajos son los que causan mal olor en el barrio, por el fango que ha estado siendo removido del lecho del arroyo, que ha absorbido todo tipo de efluentes industriales y domésticos durante varias décadas. Una vez que el curso quede encauzado, el olor debería desaparecer por completo.

El puente nuevo tiene una ciclovía hacia el lado de la rambla, separada de la calzada por una baranda metálica. Y lo mismo tendrá, en el otro sentido, el puente que ahora se comenzará a ensamblar. Serán gemelos en todo el sentido de la palabra.

Los escombros del puente demolido servirán de contención para uno de los recodos del arroyo, para que no se desmorone la barranca de una zona en la que hay construcciones, explicó Cardozo.

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