ROSARIO QUEIROLO
A tres semanas de la elección nacional las últimas encuestas conocidas indican que está en manos de los indecisos que el Frente Amplio gane en primera vuelta o que haya un balotaje el último domingo de noviembre.
Ayer, la consultora Cifra divulgó su encuesta y, a diferencia de otras mediciones, mantuvo en 7 puntos el número de indecisos, mostrando al Frente Amplio estable en el 45%, al Partido Nacional en baja, con 31% y al Partido Colorado aumentando a 12% (ver la encuesta en A 8)
En el intento de captar la atención de quienes no se han decidido aún, las campañas políticas oscilan entre las acusaciones al contrario y las propuestas para los próximos cinco años.
Las encuestas de Equipos y Cifra que se hicieron públicas esta semana registran el impacto negativo que tuvieron las controversiales declaraciones de José Mujica y Luis A. Lacalle en el electorado.
Según el promedio de la EdE, los indecisos y los que escogen otras opciones aumentaron de agosto a septiembre: pasan de 9% a 11%.
Por la forma en que las encuestadoras reportaron sus datos en el pasado, hasta el mes de agosto los indecisos se agrupaban junto con los que decían votar en blanco, anulado, o por otras opciones. Sin embargo, todas las encuestas de septiembre presentan a los indecisos separados del resto, en el promedio de la EdE de septiembre, entonces, los solamente indecisos son el 8%.
Declaraciones. Los únicos eventos políticos de relevancia que sucedieron en ese plazo fueron las problemáticas declaraciones de los dos candidatos con más posibilidades de ser electos presidente, por lo que se puede asumir que la campaña negativa es la principal causa del aumento de la indefinición por un lado, y del estancamiento del Frente Amplio y caída del Partido Nacional por el otro.
Según la EdE, la intención de voto al partido de gobierno se sitúa en 45%, misma cifra que el mes anterior, y sólo un punto más que el estable 44% que mantuvo desde marzo a julio de este año.
El Partido Nacional, por su parte, cayó a 31% de la intención de voto según el promedio de la EdE, seis puntos por debajo del máximo (37%) que obtuvo en junio y a partir del cual registra una tendencia a la baja.
Los indecisos. La relativamente elevada proporción de indecisos para lo cercanas que están las elecciones y su aumento respecto de meses anteriores hacen muy difícil la predicción sobre su comportamiento y, en consecuencia, la estimación sobre lo que sucederá el 25 de octubre.
El Frente Amplio está estancado en su intención de voto y, para el caso de los blancos, hay una disminución que confirma una tendencia que ya se insinuaba desde meses anteriores.
Estos comportamientos engrosan la filas de los indecisos y, en menor medida, aumentan las preferencias hacia el Partido Colorado, que consolida su lento pero sostenido crecimiento que se observa desde el mes de mayo, para situarse en septiembre en el 11% de la intención de voto según la EdE.
El Partido Independiente, por su parte, se mantiene en el 2% de la intención de voto.
El porcentaje de uruguayos que prefiere votar en blanco, nulo o por otras opciones es del 3%. A diferencia de lo que sucede en otros países, la campaña negativa aumentó los niveles de indefinición, pero no el voto de protesta que suele expresarse anulando el voto o votando en blanco.
Comportamiento. La pregunta clave es a quién terminarán votando los indecisos.
La información disponible sobre ellos no arroja demasiada luz. Según la encuesta de Cifra difundida anoche en Canal 12, del 7% de los indecisos que reporta esta consultora, un tercio (34%) votó al Partido Nacional en las elecciones de 2004, y un 27% se inclinó por el Frente Amplio en esa instancia.
Es decir, los indecisos se dividen aproximadamente igual en sus opciones pasadas entre los partidos que hoy disputan con chances la Presidencia.
El hecho de que sean indecisos, además, apunta a que en 2009 no están seguros de repetir la opción de 2004, no están "convencidos" por la propuesta, por los candidatos, o por ambos elementos de la oferta que hoy presentan los partidos que alguna vez votaron.
De acuerdo con lo expresado por Luis Eduardo González, además, en algunas de sus características están más cerca de los votantes frentistas, pero en otras de los votantes de los partidos de la oposición. Su comportamiento sigue siendo, en suma, una incógnita que agrega emoción a este final de campaña y presenta el desafío para los comandos partidarios de tener que redoblar esfuerzos para su conquista, al tiempo que procuran retener a los que ya optaron.
Pepe Coloquios. Esta semana también se conoció una nueva encuesta de la consultora Interconsult. Como novedad, este sondeo aportó información sobre las reacciones del electorado a la controvertida publicación del libro "Pepe Coloquios".
De acuerdo con los datos difundidos, el 59% de los encuestados reprobaba los dichos de Mujica, lo que sugiere que la publicación tuvo un impacto negativo en su imagen (aunque no tiene por qué tenerlo necesariamente en la intención de voto hacia él).
Esta misma encuesta relevó información sobre preferencias electorales, arrojando como resultado una intención de voto de 45% para el Frente Amplio, 32% para el Partido Nacional, y 12% para el Partido Colorado, similar a los resultados de Cifra y Equipos.
Sin embargo, por tratarse de una encuesta realizada telefónicamente no se incluye en la comparación de la EdE, ya que las encuestas recogidas de esta manera suelen no ser estrictamente comparables con las realizadas bajo la modalidad cara a cara debido a importantes diferencias metodológicas.
Plebiscitos y los votos en blanco y anulados
Además de elegir presidente y vice y el Parlamento, el 25 de octubre se vota por dos plebiscitos (anulación de la ley de Caducidad y voto epistolar de los uruguayos en el exterior) y como el voto es obligatorio, los ciudadanos deben ejercer ese derecho aún cuando elijan votar en blanco o anular el sufragio.
Con estas alternativas existe confusión en el electorado sobre si puede combinar el voto en blanco o anulado con el voto por los plebiscitos. Se puede votar en blanco para presidente, vicepresidente, senadores y diputados y en ese caso no se incluye ninguna lista partidaria en el sobre y votar a favor de alguno (o ambos) de los plebiscitos colocando la papeleta correspondiente.
Pero con el voto nulo no se da la misma situación. Si el elector decide anular el voto, lo anula todo, no sólo una parte. El ciudadano no puede anular su voto para la fórmula presidencial y el Parlamento, y a la vez votar a favor de alguno de los plebiscitos. Si anula el voto rayando, marcando o cortando una papeleta a Presidencia y Parlamento y deja intacta la papeleta a favor de la anulación de la ley de caducidad, igualmente todo su voto será anulado.
Además, la principal diferencia entre los votos en blanco y los votos nulos es que los primeros se cuentan como votos válidos, mientras los segundos son votos no válidos y por lo tanto no se contabilizan en el denominador para ninguna distribución de cargos electivos. Por ejemplo, si en una elección el 20% de los votantes anularan su voto, el presidente, senadores y diputados se elegirían según los resultados del restante 80%. Por el contrario, los votos en blanco son válidos y cuentan en el denominador; no cuentan para la distribución de bancas en el Senado ni en la Cámara de Diputados pero sí son importantes para definir si la elección del presidente se realiza en primera vuelta o no.
Por eso algunos plantean que si el Frente Amplio saca el 48% de los votos válidos, podría tener mayoría parlamentaria absoluta aunque no gane la Presidencia en primera vuelta. Esto se debe a que los votos en blanco dificultan el alcanzar la mayoría absoluta (porque suman al total de votos válidos, y se necesita tener 50% más uno de estos votos), pero no se cuentan para la distribución de bancadas en el Parlamento (los escaños se distribuyen teniendo en cuenta sólo los votos realizados a partidos).