MARÍA EUGENIA LIMA, DÉBORAH
FRIEDMANN Y FREDDY FERNÁNDEZ
Decenas de familias de todo el país llamaron al INAU de Rivera con la voluntad de adoptar al bebé que fue abandonado el martes en la puerta del hogar infantil. Incluso en el foro de El País digital un hombre solicitó hacerse cargo del niño.
Además, "llamaron a los funcionarios más conocidos expresando su voluntad de hacerse cargo del menor", manifestó Estela Goldaracena, jefa departamental del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), quien ayer, al mediodía, fue al Hospital de Rivera a conocer al pequeño.
"Les explicamos que ese tema lo resuelve el Departamento de Adopciones en Montevideo", contó. Como la mayoría no forma parte de la nómina de familias aspirantes a obtener un niño en adopción, "les sugerimos que se anoten e inicien los trámites de rigor", agregó.
Hasta abril de 2009 el Departamento de Adopciones del INAU entregó cinco chicos a familias, mientras hay otras 100 que están en la lista de espera.
Para adoptar a un niño pequeño a través del INAU se debe aguardar entre cuatro años y cuatro años y medio. Esto se debe, según el INAU, a que hay varios pasos que hay que cumplir en la adopción para garantizar los derechos del niño, entre ellos diagnósticos psicológicos de la pareja y controles en el hogar de parte de asistentes sociales.
La directora del Departamento de Adopción de INAU, Beatriz Scarone, dijo tiempo atrás que "las demoras no son porque los diagnósticos se atrasen o por falta de funcionarios sino que hay una sumatoria de eso, pero también las demoras son porque se integran 57 niños en el año y sólo en 2007 tuvimos 125 nuevas parejas inscriptas. Los tiempos se acortarían si fueran más los niños que pasaran a adopción a través del marco institucional". Sostuvo que muchas adopciones se dan por fuera del Instituto, sin ningún control.
JUAN PEDRO. Las enfermeras del hospital bautizaron al niño. Lo llaman "Juan Pedro, que puede ser su nombre definitivo, aunque existe la posibilidad de que haya sido registrado con algún nombre", porque "nació en un centro asistencial", ya que tenía la pinza en el cordón.
El jefe de Policía de Rivera, Heriberto Fagúndez, indicó a El País que se solicitó apoyo a la Policía de Brasil para determinar si nació en algún centro asistencial de Livramento o en ciudades vecinas. Se sabe que no fue en Rivera porque en los últimos días no nació ningún bebé negro allí.
Además, el niño tiene indicios de haber sido sometido a una cirugía en una de sus manos ya que, aparentemente, nació con seis dedos o una protuberancia al lado del meñique. Este tipo de intervención no se realiza en Rivera.
El bebé fue encontrado el martes a las 5.40 de la madrugada por los funcionarios del INAU José Luis Zampetti y Rosa González, cuando salían de trabajar. Estaba en el suelo, contra una pared del fondo del hogar infantil. En lo que va del año no ha sido constatado ningún otro abandono de bebés en la calle, dijo Scarone a El País.
Goldaracena comentó que presentaron "los informes correspondientes al juez Letrado de Primer Turno y al Juzgado de Familia".
El primer objetivo "pasa por identificar a su familia de origen con la intención de restituirlo al núcleo familiar", aunque en este caso se está ante "un eventual delito". La funcionaria del INAU pretende que en un plazo cercano a las 48 horas haya pasado a integrar alguna familia. "Pero eso no depende de nosotros", aclaró.
justicia. En general los padres que abandonan a un niño lo dejan en lugares en donde puedan ser encontrados fácilmente, dijo Ricardo Pérez Manrique, ministro de Tribunal de Apelaciones de Familia a El País. "Si es abandonado a la intemperie, por ejemplo, puede haber una omisión de los deberes de la patria potestad. Si el niño muere de frío en esas circunstancias, hay una conducta cercana al homicidio. En ese caso puede existir una responsabilidad penal", sostuvo.
Los casos de abandono de niños a la intemperie son excepcionales y han disminuido en los últimos años, señaló María del Carmen Canavessi, jefa del Departamento de Trabajo Social del Hospital Pereira Rossell.
El Código de la Niñez y la Adolescencia establece en su artículo 132 que en todos los casos en que se entregue un niño o adolescente a personas ajenas a su familia biológica debe tomar intervención un juez de familia en un plazo no mayor a 48 horas. "El juez adoptará en forma urgente las medidas de protección necesarias y solicitará informe psicológico y social respecto a las posibilidades de mantener al niño o adolescente en su familia de origen", señala el artículo.
Lo primero que se hace es intentar ubicar a algún pariente del niño. Para ello, en la mayoría de los casos los jueces de familia piden apoyo a la Policía, explicó Pérez Manrique.
Los casos en que no se sabe quiénes son los padres son excepcionales, sostuvo. "Es muy raro que no se sepa quiénes son los padres. O la mujer lo tiene en el hospital o alguien va y entrega al niño", agregó el ministro de apelaciones de Familia.
Hasta que se inicie un proceso de inserción en la familia de origen o de legitimación adoptiva, en general, el niño es derivado a alguna dependencia del INAU.
"El juez tiene que tomar una decisión inmediata. O lo trasladan al INAU o se incorpora a la familia", señaló Pérez Manrique. De todos modos, los plazos en la práctica distan a veces de ser "inmediatos" (ver nota aparte).
Otra opción es que al amparo del artículo 125 del Código de la Niñez y Adolescencia ("programas de alternativa familiar") el magistrado entregue al niño al cuidado de una persona o matrimonio seleccionado por el INAU. En estos casos, debe prevenírselos de que algún familiar del niño puede solicitar tenerlo bajo su cuidado.
El concepto de abandono cambió por el de separación definitiva de la familia. Tradicionalmente había un plazo de un año para que se configurara y ahora es el juez de familia quien determina cuándo se concreta, dijo Pérez Manrique.
Para ello, según el artículo 133 del Código el juez debe basarse en "información fehaciente y previo el asesoramiento de equipo técnico especializado". A su vez, tiene que designar a un defensor del niño o del adolescente, "quienes deberán ser oídos si fuese posible". También es necesario que cite y emplace a los padres o responsables y a quienes se hubieren ocupado del niño hasta ese momento. A partir de ese punto, se puede iniciar tanto el proceso de legitimación adoptiva y de adopción.
Por otra parte, el Parlamento continúa estudiando modificaciones al régimen de adopción. (Producción: Patricia Mango en Canelones y José Luis Álvarez en San José)
¿QUÉ FUE DE LA VIDA DE OTROS NIÑOS?
2005 El 13 de noviembre un bebé recién nacido fue encontrado en la boca de tormenta de calle Aparicio Saravia y Camino Lecocq en Montevideo. Elías Gabriel, como lo llamó uno de los que lo encontró, fue entregado en adopción por el INAU, cuatro días después.
2006 A mediados de agosto un bebé recién nacido fue abandonado en el jardín de una casa en calle Acuña de Figueroa de San José. Tenía seis horas de vida y no presentaba problemas de salud, aunque sí algunos síntomas de hipotermia por el frío. Lo estabilizaron en el hospital, donde lo bautizaron Ángel. Pasados 45 días de su abandono, pese a que se identificó a la madre biológica, el juez actuante resolvió entregar al pequeño en adopción. Ángel fue dado a una familia del departamento, que desde hacía varios años estaba anotada como aspirante.
2007 El 25 de junio, Baltasar Cruz, un hombre de Progreso, Canelones, encontró a un niño recién nacido en la puerta de su casa. Los Cruz nunca más tuvieron noticias de él. Hoy no saben dónde está. El País no pudo confirmar si fue dado en adopción o si está en un hogar del INAU.
La cifra
100 Es el número de familias que estaban en lista de espera en abril pasado en el Departamento de Adopción del INAU.
Para el Pereira es una urgencia
Al ser la principal maternidad pública del país, el Hospital Pereira Rossell es también un sitio donde algunas madres optan por desvincularse de su hijo. Los últimos datos disponibles son de 2007, ya publicados por El País, cuando hubo 53 recién nacidos que no egresaron del centro asistencial con sus madres.
Esa cifra implicó un incremento del 140% respecto al año anterior; la amplia mayoría de esos niños quedaron a cargo de miembros de sus familias de origen con tenencias provisorias otorgadas por la Justicia de Familia.
El hospital considera las situaciones de desvinculación de una madre con un recién nacido como una urgencia, explicó a El País la jefa del Departamento de Trabajo Social del Pereira, María del Carmen Canavessi. Ello implica que, siguiendo "a rajatabla" un protocolo realizan un informe y le comunican la situación al juez en 24 horas.
Además, se respeta la voluntad de la madre, que puede optar por estar o no en contacto con el niño hasta que ella sea dada de alta.
La especialista distingue entre desvinculación y abandono. "En la desvinculación la madre delega en la institución, como el Pereira, el cuidado del niño. En el abandono lo expone a un riesgo innecesario", indicó.
Un recién nacido cuya madre decidió desvincularse puede salir del Hospital sólo con una orden judicial que determine su destino. Y en ocasiones, la Justicia se toma bastante tiempo para definir el destino del niño, que aunque está bien cuidado en el hospital, no está en un ámbito adecuado.
"El personal va rotando. Hemos tenido niños durante un mes o más, que no tienen necesidad de estar internados", sostuvo.