Daymán: entre la industria turística y la subsistencia

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LUIS PÉREZ Y SANDRA KANOVICH

Un sitio histórico a orillas del Río Daymán, en Paysandú, se convirtió en un asentamiento donde viven unas cien personas. Empresarios turísticos están preocupados por los delitos. Los intendentes electos de Salto y Paysandú tratarán el tema.

Empresarios que manejan emprendimientos en entorno de las termas del Daymán y vecinos de la zona manifestaron a El País su inquietud por la imagen del área y por un incremento de la inseguridad. Denunciaron que sus propiedades fueron víctima de delitos por personas que viven en ese asentamiento.

El asentamiento de Daymán, como se lo conoce en la zona, se ubica en un camino de la antigua ruta 3, que se dirige al paso Piedra del Daymán, sitio declarado monumento histórico. Por allí, el general José Artigas cruzó en tres oportunidades entre 1811 y 1813.

En las cercanías de esas improvisadas viviendas se ubican el hotel cinco estrellas "Los Naranjos" y la cantera naturista Paso del Daymán, ambos emprendimientos perjudicados.

Justamente en "Los Naranjos" se reunirán el próximo viernes Germán Coutinho y Bertil Bentos, intendentes electos de Salto y Paysandú. Entre los temas a analizar se encuentra la problemática de este asentamiento.

"Procuraremos encontrarle una solución. No es fácil, por el tiempo que hace que la gente se ha instalado, pero está en nuestro ánimo colaborar para mejorar las condiciones de vida de estos pobladores y liberar al uso público el acceso al Paso de Piedras", dijo Coutinho.

También Bentos aprovechará la instancia para interiorizarse de la problemática. Además de conversar sobre el tema con su homólogo prevé conocer la situación de parte de los vecinos, según dijo a El País.

"VERGUENZA NACIONAL". Los primeros habitantes del predio, cuyo ingreso hoy está cerrado con porteras y donde no se permite el paso a extraños, llegaron en 1986. Actualmente viven allí unas 100 personas. Los basurales a sus alrededores y los residuos en las lagunas del Daymán son parte del paisaje.

Luis Burgos, dueño de un emprendimiento turístico en base a recursos naturales, dijo que "han pasado cuatro gobiernos nacionales y departamentales y nadie se ha ocupado de la situación de esta gente ni tampoco les importa la de los empresarios, los más perjudicados por los continuos delitos".

El empresario señaló que existen expedientes presentados ante la comuna sanducera en 2000 y 2006. La información fue confirmada por el director de Asesoría Letrada de la Intendencia, Gonzalo Graña, quien admitió que no existe actualmente una solución al tema.

Burgos dijo también que se ha entrevistado con jerarcas municipales en distintas épocas. También tuvo reuniones en la seccional 7ª, en la Junta Local de Chapicuy y juzgados. "Esto es una vergüenza nacional porque permitir que un sitio histórico por donde pasó varias veces el padre de la patria se haya convertido en un basural, y por si fuera poco, no se le permita el ingreso a los turistas, es demasiada pasividad por parte de quienes tienen que resolver el problema", sostuvo.

Por su parte, Andrés Zanatta, gerente de "Los Naranjos" manifestó su preocupación por la depredación que están surfiendo los montes naturales del río Daymán y consideró que el daño que se causa a esca- sos metros de las termas es "irreparable".

En tanto, otro vecino también se quejó por la inacción oficial. "Y allí tampoco actúa el Ministerio de Ganadería ni la Policía. Hay empresarios que han invertido millones de dólares en la zona y hoy tienen que pedir permiso para andar en sus predios, porque hasta trampas para capturar carpinchos ponen en los caminos donde deberían andar los turistas. Nadie se ocupa de estas personas que ya están armando un pueblo en una calle", dijo el propietario de un predio lindero con el terreno donde está el asentamiento. Contó que decidió retirar sus animales para evitar el abigeato.

CONVIVENCIA. Las autoridades sanduceras involucradas coinciden en que la situación generada en el asentamiento es muy compleja y admiten que no instrumentaron planes de realojo.

La secretaria de la Junta Local de la cercana localidad de Chapicuy, Mireya Negrín, dijo que hasta que no existan programas de realojo es imposible modificar la situación, que se agrava por tratarse de familias que además de residir en condiciones precarias, tienen una gran cantidad de hijos, varios de ellos discapacitados. Y aunque hubiera posibilidades de un nuevo lugar para vivir, sería igualmente complejo que la mudanza sea por propia voluntad, sostuvo.

La secretaria también confirmó que hace poco les fue facilitada la luz y aseguró que aconsejó que no se aprobara su solicitud de hacer calles dentro del asentamiento. "Ahí sí que no los sacamos más", acotó. Asimismo, aseguró que desde la Junta se han realizado relevamientos, cuyos resultados han sido elevados a la Intendencia, sin que hayan provocado acciones concretas. "Son definiciones políticas que no son de resorte de la Junta", afirmó.

Por otra parte, fuentes de la comisaría de Chapicuy, dijeron que "con frecuencia" deben acudir al asentamiento. Recordaron que uno de sus pobladores fue procesado por haber violado a su hermana y otro por hurto, pero afirmaron que la mayor parte de los llamados están referidos a conflictos vinculares y de convivencia entre sus habitantes. Hay problemas de alcoholismo, se pelean, muchos son familiares, especificaron.

Aunque es frecuente que las sospechas de robo de ganado y otro tipo de delitos en la zo-na recaigan en el grupo, "en general" en los allanamientos no encuentran nada, precisaron. (Producción: D. Friedmann)

"No molestamos a nadie"

Para la mayoría de los integrantes del asentamiento, no es tema suyo resolver las preocupaciones de los empresarios. "No molestamos a nadie, nos instalamos aquí con mi familia hace 17 años y somos gente de trabajo, capaz que para allá abajo hay problemas, pero de aquí no nos vamos porque nos ampara el derecho", dijo Menzú Porto, el habitante más antiguo del asentamiento Daymán.

Comentó que ocuparon un lugar abandonado e intransitable y que de a poco lograron algunas conquistas como fue contar con energía eléctrica suministrada por UTE.

"Aquí nunca vino una autoridad a decirnos tenemos una solución para ustedes, al contrario, se han lavado las manos porque dicen que nosotros somos de Salto y por lo tanto esto tienen que arreglarlo en Salto, mientras nosotros estamos viviendo en Paysandú", señaló.

Como referente del asentamiento, cada interesado en afincarse se dirige él para asesorarse. "Ayer vinieron dos hombres para ver dónde podían ubicarse y les indiqué el lugar apropiado. Vamos a dejar la franja del Sur para que construyan una calle y lo demás vamos a ir ocupando. Después vamos a hacer una placita para los gurises", dijo.

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