Más de cuatro mujeres por día se sometieron a una intervención quirúrgica para ligarse las trompas de Falopio durante 2011, año en que mutualistas y hospitales pasaron a estar obligados a brindar métodos anticonceptivos de forma gratuita.
Fueron 1.123 las mujeres que optaron por una ligación tubaria en 2011 en instituciones de salud privadas de todo el país, mientras que en el Pereira Rossell, lo hicieron 494. El 2011 no fue un año más porque desde el 1° de enero entraron en vigencia nuevas prestaciones enmarcadas en lo dispuesto por la Ley de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva.
La ley estableció que tanto la ligadura de trompas (cirugía para cerrar los conductos que conectan los ovarios con el útero) y las vasectomías (sección de los conductos que transportan los espermatozoides) deben realizarse en todos los centros de salud de manera gratuita. Esto aumentó inevitablemente las cifra de mujeres que toman la decisión de esterilizarse.
Aunque el perfil de mujeres que se somete a la intervención es heterogéneo, tienen, en general, entre 30 y 40 años, son madres de varios hijos y no tuvieron buenas experiencias con otros métodos anticonceptivos. "Es una decisión muy personal: hay mujeres que con dos hijos dicen `basta, no quiero tener más`, y se ligan las trompas, y hay otras que lo hacen cuando tienen ocho hijos", dice la coordinadora del Servicio de Consultas Externas del Hospital de la Mujer del Pereira Rossell, Mónica Gorgoroso.
Hay casos en los que la ligadura se realiza por problemas de salud, porque la paciente tiene alguna patología que la puede exponer a riesgos si queda embarazada. "Cuando existe riesgo, a veces son los propios equipos de salud los que proponen la ligadura, aunque la mujer tiene total libertad de aceptar o no", dice Gorgoroso.
Para realizarse una ligadura tubaria las mujeres no necesitan, como hace algunos años, el consentimiento de su esposo. El punto, que fue objeto de discusión hasta en el Parlamento, dio mayor libertad a las mujeres que desean la intervención.
Sin embargo, la especialista del Pereira Rossell admite que aún sigue habiendo desconocimiento de la norma vigente. "Aún hay mujeres que desconocen que para ligarse las trompas necesitan solo de su consentimiento", afirma.
PROCESO. En el caso del Hospital Pereira Rossell, cuando una mujer dice que quiere ligarse las trompas se le hace un consentimiento informado, donde se le explica que es un método anticonceptivo irreversible, se la informa sobre métodos anticonceptivos alternativos y también sobre las características y los riesgos de la cirugía. Se le dice también que el consentimiento es revocable.
Si la mujer firma comienza una etapa preoperatoria (distintos exámenes como para cualquier cirugía) que lleva aproximadamente un mes. Cuando el proceso está listo, se dice que la paciente está en "oportunidad quirúrgica". Ahí empieza un período de coordinación que lleva dos meses.
Los tiempos pueden extenderse, apunta Gorgoroso y explica que depende de las horas de block que hay disponibles y los pacientes para realizar cirugías que son prioritarias, como las oncológicas.
El 2011 terminó con 22 personas en lista de espera. Hoy el número es similar pero, según la profesional, han habido épocas donde la gente en espera era "sensiblemente mayor". "Hay veces que en el tiempo de espera la mujer vuelve a quedar embarazada. En algunos casos deciden continuar con el embarazo y en otros lo quieren interrumpir porque es un embarazo no deseado", agrega la profesional.
Durante 2011 en el Pereira Rossell se hicieron 277 ligaduras de forma simultánea con una cesárea. En 2 de cada 10 cesáreas que se realizan en el centro se ligan las trompas de Falopio. De todas formas, Gorgoroso aclara que no se hacen cesáreas para hacer la ligadura sino que se realiza si la mujer lo desea y la cesárea está indicada.
LA CIFRA
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Fueron las vasectomías realizadas a hombres de todo el país en centros de salud privados durante el año 2011.