Eduardo Casanova
médico de UCM
La sensación subjetiva de falta de aire se llama disnea y es el principal síntoma de la insuficiencia respiratoria. Sin embargo, dado que es una sensación subjetiva, puede no tener sustrato orgánico y responder también a una alteración psicológica, como a una crisis de angustia o de pánico.
Es habitual que se experimente dificultad para respirar luego de realizar un esfuerzo físico importante, pero ello no responde a una patología respiratoria. Lo habitual es que al cesar el esfuerzo, en pocos minutos cese también la disnea.
La disnea como síntoma de insuficiencia respiratoria suele acompañarse de signos físicos, como el aumento de la frecuencia respiratoria (polipnea), por encima de 20 ciclos/minuto; hundimiento de la piel en los espacios intercostales durante la inspiración ("tiraje"); y oscurecimiento de las uñas, orejas y nariz (cianosis). En la disnea de causa psicológica puede existir también polipnea, pero suele ser de tipo suspiroso, es decir con inspiraciones más profundas (suspiros) que suelen asociarse con parpadeo fino y endurecimiento de los dedos de la mano (mano de partero).
La dificultad respiratoria puede deberse a una obstrucción en la vía aérea o a un trastorno del parénquima pulmonar, donde se realiza el intercambio de gases (oxígeno inhalado y anhídrido carbónico expirado). A su vez el compromiso pulmonar puede originarse en el propio tejido o en las estructuras vecinas que impiden una adecuada ventilación alveolar, por traumatismos de la pared torácica, la presencia de aire o líquido en la pleura, que comprimen el pulmón.
La disnea obstructiva, (como en asmáticos y bronquíticos) es generada por secreciones o por broncoespasmo que dificultan el pasaje de aire. Se reconoce por los ruidos, tipo "sibilancias" o "gemidos", producidos por el aire que atraviesa una sección de menor calibre. Al empeorar, se asocia tiraje intercostal y "aleteo nasal". Se experimenta como una dificultad sobre todo para exhalar el aire. La disnea de causa pulmonar se debe a un desequilibrio en el intercambio gaseoso entre el alvéolo y el capilar sanguíneo pulmonar. Puede ocurrir tanto por déficit de ventilación de los alvéolos como por déficit de perfusión sanguínea de los capilares pulmonares.
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José Mazzini 2957
La disnea lenta y progresiva.
La disnea de progresión lenta, puede obedecer a una enfermedad crónica, sea por insuficiencia cardíaca o una enfermedad pleuro-pulmonar. A veces diagnosticar la causa es difícil, requiriendo de otros exámenes paraclínicos, fundamentalmente imagenológicos.
El edema pulmonar como causa.
Una causa frecuente de disnea por déficit de ventilación alveolar es el edema pulmonar, es decir, la presencia de líquido entre los alvéolos que dificulta que el aire los expanda. Este edema puede ser de causa inflamatoria o bien por insuficiencia cardíaca.
La dificultad para respirar.
La aparición súbita de dificultad respiratoria siempre ha de interpretarse como una luz roja de alerta, excepto que existan episodios previos similares, como en crisis de asma o de pánico. Cuando aparece disnea brusca sin síntomas puede ser causa de tromboembolismo pulmonar.