En un libro sobre el Plan Ceibal presentado ayer, el psicólogo Roberto Balaguer critica la exclusión de los colegios privados del plan, y la escasa formación a los docentes. Elogia la motivación que generó en las aulas.
El libro Plan Ceibal: los ojos del mundo en el primer modelo OLPC a escala nacional, recopila una serie de ensayos nacionales e internacionales sobre la iniciativa One Laptop Per Child (OLPC) de Nicholas Negroponte y la aplicación masiva de ese plan en Uruguay.
El psicólogo Roberto Balaguer es especialista en tecnologías de la información y la comunicación aplicadas a la enseñanza, y trabajó en la capacitación para el Plan Ceibal. El libro fue editado por la Fundación Pearson Education, y contó con el apoyo oficial del Plan Ceibal.
Para Balaguer, los docentes se han sentido "excluidos" ante la entrada de las XO. Destacó que "resulta inexplicable cómo un programa que supone una inversión de tal magnitud en infraestructura, destina tan pocos recursos a la capacitación docente". Para el psicólogo, "claramente ha habido carencias" en cuanto a la formación pedagógica, y que éste "es un debe" del proyecto, que tiene que ser atendido "si pretende no fracasar".
"Saltarse los debates como estrategia" para implementar el Plan "fue una forma exitosa de eludir eternas discusiones que hubieran podido trancar el lanzamiento del proyecto", razonó.
Por otra parte, Balaguer también señaló que "el origen político del Plan ha contaminado algunos aspectos del programa y llevado a que determinadas aristas no sean tenidas en cuenta, o al menos sean disimuladas en pos de evitar sensaciones de fracaso".
El psicólogo fue especialmente crítico con respecto al relacionamiento del Plan Ceibal con la educación privada, y afirma tajantemente que "la equidad y la inclusión quedaron en el debe al dejar fuera a la escuela privada".
Mientras que las XO fueron regaladas a todos los niños de las escuelas públicas, a los niños de los colegios privados se le ofrecieron a U$S 200, algo que resultó financieramente inviable. Balaguer recordó que "históricamente, en el Uruguay la educación privada se ha quejado del desconocimiento por parte del Estado de su quehacer y sus aportes a la educación".
Para el psicólogo, "los niños de las escuelas privadas (que son tan variadas como las públicas) se han sentido excluidos; han sentido que ellos no forman parte de `los niños y las niñas del Uruguay`".