Un incidente trágico a bordo del barco Eladia Isabel que salió a las 9.30 de Buenos Aires, conmocionó a los pasajeros que viajaban el domingo y alteró el resto de las frecuencias de ese día. Media hora después de zarpar, se pidió por altoparlantes la presencia de algún médico. Luego avisarían que por "un problema médico" debían regresar al puerto porteño, relató un pasajero.
Una señora que viajaba con sus dos hijas había sufrido lo que parecía un infarto. "El barco estaba recién saliendo del puerto. La persona se descompone, es rápidamente asistida por el personal del buque y la atienden cuatro médicos. Se la atiende con los equipos sanitarios del buque, que son los que requiere la normativa aplicable", indica la versión oficial que Buquebús transmitió a El País a través de su agencia de prensa. No se detalla en qué consisten estos "equipos sanitarios". Ante la consulta específica de si hay un equipo Desfilibrador Externo Automático a bordo la respuesta fue: "Según informó la tripulación, los médicos no requirieron equipo desfibrilador", pero no se estableció si había o no. Según la versión de Buquebús, "(como) el buque se encontraba apenas saliendo del puerto se concluye que la forma más rápida de descender a la pasajera es regresando a puerto. Se activa el sistema de emergencias y se consigue atención de alta complejidad en el puerto para trasladar a la pasajera. El buque llega, la pasajera es descendida por los médicos, atendida en la ambulancia de alta complejidad y fallece en la ambulancia".
Varios pasajeros, entre ellos un cronista de El País, fueron testigos de cómo se le practicaba masaje cardíaco a la pasajera "por al menos una hora". Estiman que podría haber fallecido a bordo y su deceso certificado en la ambulancia. Algunos discutieron con el personal: preguntaban si había médico o un desfibrilador a bordo. Incluso, un tripulante intentó impedir que un pasajero filmara. Según la empresa no tiene por qué haber médico a bordo, como no tiene que haber en los aviones.
Walter Reyes Caorsi, delegado de la Sociedad Uruguaya de Cardiología ante la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, indicó a El País que la obligatoriedad de disponer los desfibriladores ya está vigente. La ley 18.360 establece que, entre otros lugares, debe haber un desfibrilador en "todo medio de transporte público (naval, aéreo o terrestre) con capacidad de 80 personas". El Eladia Isabel tiene capacidad para 1.200 pasajeros.
Decenas de formularios fueron completados por pasajeros que quisieron dejar constancia escrita de sus quejas por la situación.