El triple homicidio del martes es el crimen más grave que recuerda Mercedes, pero en 1997 hay un antecedente, un homicidio sin aclarar, que fue revivido por el asesinato de la familia Gutiérrez Aguirre.
En la mañana del 25 de setiembre de ese año, el cuerpo del pae Daniel Eduardo Cuestas fue encontrado por su empleada de confianza, recordó ayer el diario local Crónicas. Estaba en el suelo, amordazado y atado de pies y manos a una silla. Lo habían apuñalado nueve veces, en el pecho y en la espalda.
En el brazo izquierdo tenía quemaduras que le provocó una vela, que aun estaba encendida.
"Se especuló con una venganza vinculada a préstamos de dinero, ya que desapareció su agenda, en la que según su íntimo amigo Anselmo Rodríguez, anotaba cuidadosamente todos sus movimientos", dice el relato de Crónicas de Mercedes.
Al igual que en el crimen del martes, los asesinos entraron sin forzar la puerta y la Policía nunca encontró pistas para aclarar el homicidio.
En Soriano se sigue considerando una "asignatura pendiente" para cada uno de los jefes de Policía que asume en el departamento.