SAN JOSE | JOSE LUIS ALVAREZ
Los caminos de la supervivencia son infinitos, en especial en los tiempos de crisis. Las personas suelen aguzar el ingenio que en épocas de bonanza suelen olvidar. Rincón de la Bolsa es una urbanización que ha crecido en forma despareja y caótica en los últimos años.
Es un símil de la Ciudad de la Costa, pero situada al Oeste de Montevideo. Tiene unos 30 mil habitantes y ha sido una región particularmente castigada por los vaivenes de la economía regional.
Seis vecinos de Rincón de la Bolsa son un emblema de ese rebelarse contra la adversidad. Llevan adelante, en su fase experimental, un proyecto de piscicultura que pretende impulsar las bases para una experiencia local a mayor escala, la que a través de su carácter autogestionario generará la posterior apropiación del mismo por parte de la comunidad.
Para ello se ha logrado iniciar un proceso de crianza de la especie Rhamdia quelen, conocida vulgarmente como bagre negro, bagre de arroyo o bagre lagunero.
En un tanque australiano, instalado en los fondos de un predio particular, cuyas medidas son de 7 metros de diámetro por uno de profundidad, se crían y engordan 100 alevinos, sembrados en febrero de este año.
Se estima realizar la cosecha cuando alcancen el kilo de peso, insumiendo este proceso algo más de un año, según cuenta Angel Chevalier, uno de los impulsores de la iniciativa, junto a sus vecinos Luis Rodríguez, Carlos Tabeira, Ariel Davis, Sofía Méndez y Omar Fontes.
La elección de esta especie para llevar adelante el proyecto se fundamenta en su carácter de omnívora (alimentación variada), con clara tendencia carnívora, alimentándose de peces pequeños, crustáceos y otros animales bentónicos. Es una especie rústica de fácil manejo, se adapta al cautiverio y a la ración balanceada.
La especie consume 350 gramos diarios por individuo. Por otra parte, maduran sexualmente al año de vida, poseyendo alta fertilidad.
Son ovíparos, y en estado natural las hembras desovan más de 100.000 huevos por kilo de peso, que luego son fecundados por el macho.
REALIDADES LOCALES. Uno de los problemas identificados en la zona -indican- es el de las areneras abandonadas, a lo que se agrega el importante crecimiento demográfico, motivado por causas socioeconómicas y el incremento de la población en situación de pobreza. A partir de ahí surge la idea de utilizar los "cuerpos" de agua abandonados por las areneras para la actividad de piscicultura, dando un nuevo uso a los mismos.
Paralelamente se logra una alternativa laboral para la población de la zona y la producción de alimentos que no resulten contaminantes del ambiente, promoviendo de esta manera el desarrollo sustentable en un área protegida.
Técnicos de la Facultad de Ciencias y de Dinara realizaron cursos de capacitación sobre áreas Protegidas y se visitó el Centro de Investigaciones Pesqueras y Piscicultura en Salto.
A partir de ese momento comenzó el seguimiento de la experiencia de Rincón de la Bolsa, brindando apoyo y asesoramiento técnico.
En cuatro puntos se resumen los resultados esperados por esta experiencia: la incorporación de conocimientos teóricos y prácticos de una técnica de cultivo de peces, la formación de un grupo de trabajo con conocimientos en piscicultura capaz de organizar y transferir experiencias similares en la comunidad objetivo, el despertar interés en la comunidad, lo que redundará en conocimiento de la actividad como alternativa de producción y mejoramiento de la calidad de vida y finalmente en revalorizar terrenos y "cuerpos" de agua, actualmente inutilizados en la zona, posibilitando el desarrollo social y económico de la misma.
Con auspicio del Estado
La historia de esta iniciativa se remonta a unos meses. El Proyecto Ecoplata, de apoyo a la Gestión Integrada de la Zona Costera (GIZC), es un programa de cooperación entre los gobiernos de Canadá y Uruguay en el área piloto comprendida entre Playa Pascual y Punta Espinillo. Allí se conformó un grupo de trabajo denominado Ecoplata Oeste.
El mismo busca lograr respuestas colectivas a la problemática de la zona —dice Chevalier— la que ha sido declarada como área natural protegida.
Esto determinó que al trabajo se integren docentes de la Facultad de Ciencias Sociales, técnicos de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) y de la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial (Dinot).
El equipo realiza regularmente el seguimiento del Proyecto, mediante el control de talla y peso de los animales, que certifica el desarrollo normal de la experiencia.
Precisamente en la ocasión y en señal de apoyo estuvo acompañando al ministro Arana, el arquitecto Roberto Villarmarzo, director de la repartición.