Todos los médicos coinciden en el diagnóstico: la exposición solar excesiva o inadecuada trae daños fatales para el ser humano y no solo para su piel. No es ser alarmistas, sino realistas. En Uruguay se detectan alrededor de 900 casos de cáncer de piel al año, de los cuales fallecen aproximadamente 70 personas. El tema no pasa por olvidarse del sol por completo, sino por un consumo respetuoso e inteligente.
De lo contrario, el riesgo es grande. Existe evidencia que vincula el Melanoma (uno de los tumores más malignos del organismo) con la radiación solar. "Se ha establecido que las exposiciones intensas, esporádicas, con episodios de quemadura solar, sobre todo en los primeros años de vida, predispone al desarrollo de Melanoma", señala el profesor Néstor Andrés Macedo, presidente de la Sociedad de Dermatología del Uruguay.
También otras formas de cáncer de piel, menos graves que el Melanoma, tienen estrechas vinculaciones con la exposición al sol. "El carcinoma espinocelular se desarrolla habitualmente en el contexto de una piel con manifestaciones de daño solar, y muchas veces sobre una lesión previa, preexistente, inducida por la radiación solar", agrega el médico.
Como si el cáncer no fuera suficiente, la exposición solar en exageración produce lo que los médicos llaman "envejecimiento precoz" de la piel, con las viejas y queridas arrugas y otras manchas no deseadas. "Todo esto acarrea una repercusión estética y social, e incluso laboral, en un mundo que privilegia los conceptos de juventud y belleza".
Pero existe una tercera consecuencia, también negativa, que no se conoce demasiado. Según Néstor Macedo, la radiación ultravioleta disminuye los mecanismos defensivos del organismo, que pierde su calidad protectora contra gérmenes, alergias y hasta el desarrollo de tumores. (Ver "El sol y la piel").
CONCIENCIA. Pese a las graves acusaciones que recaen sobre los rayos ultravioletas, aún cuesta mucho que la gente tome conciencia sobre su alcance negativo. "Cambios en las actividades recreativas, en la vestimenta y en las modalidades vacacionales, unido a una consideración estética positiva del bronceado, han llevado a un significativo aumento de la exposición a la radiación ultravioleta en las últimas décadas. Eso se ha agravado por el afinamiento comprobado de la capa de ozono, que posibilita que lleguen a la superficie de la tierra radiaciones de onda más corta que son más nocivas".
De acuerdo a los informes de la Nasa, el llamado agujero de ozono alcanzó tamaños sin precedentes en Antártida, aunque se ha estabilizado en los últimos tiempos. En Uruguay no llegó a tanto, pero existe una importante reducción de la capa, lo que aumenta la radiación ultravioleta sobre suelo nacional.
El uso de protectores solares ya no se cuestiona entre quienes se exponen a los rayos, aunque a veces existen falsas creencias. Las cremas protegen la piel pero no dan rienda libre al sol. "Se deben usar cremas fotoprotectoras, que son eficaces para eliminar los efectos agudos, inmediatos de la radiación, por ejemplo el enrojecimiento, la quemadura solar. Pero no se ha demostrado fehacientemente que incidan significativamente en otros efectos a largo plazo, especialmente la inmunosupresión. El fotoprotector se debe usar para proteger la piel, pero no para extender la exposición", aclara Macedo.
OCTUBRE. Es cierto que los rayos ultravioletas no pegan igual en enero que en julio. De todas maneras los médicos recomiendan protegerse todo el año, especialmente desde octubre hasta fines de marzo, meses en que la radiación ultravioleta registra sus valores más altos.
Dentro de esos meses, entre las 10 y las 16 horas se dan las máximas diarias. Pero además se debe tener claro que las nubes no protegen, tampoco el agua ni el viento. "Las nubes espesas apantallan la radiación ultravioleta pero no la absorben. No se debe descuidar la protección en días nublados, así como también hay que tener en cuenta que la radiación atraviesa el agua más allá que la persona esté nadando", se explica en los informes médicos para la prevención de quemaduras.
Formas de cancer de piel
CARCINOMA BASOCELULAR. Se observa como una lesión saliente, sobreelevada, que crece de forma incesante, pero lentamente. Puede manifestarse como una pequeña herida o úlcera, que no cura, o una lesión superficial de color rojo o rosado, con un borde ligeramente sobreelevado, o pigmentada con tonalidad oscura. Con un tratamiento adecuado la curación es total casi en todos los casos. Lo importante es la consulta temprana, que permita un tratamiento adecuado.
CARCINOMA ESPINOCELULAR. Se presenta como una lesión saliente, sobreelevada, color piel normal, o con aspecto verrucoso o ulceroso. Crece rápido, es destructivo y tiene capacidad de propagarse a los ganglios linfáticos y a otros órganos. Se desarrolla habitualmente en el contexto de una piel con manifestaciones de daño solar. El tratamiento adecuado en las fases tempranas conlleva un muy alto porcentaje de curación. Por el contrario, en las etapas avanzadas, el pronóstico es malo.
MELANOMA MALIGNO. Habitualmente se manifiesta como una lesión pigmentada nueva, sobre piel previamente sana, o cuando un lunar preexistente sufre cambios o modificaciones en su color, tamaño, forma. A veces se presenta como una mancha oscura, con sectores negros, castaños y marrones, rosados o rojos, o como una lesión sobreelevada, que puede ulcerarse. Es muy agresivo, puede dar me- tástasis regionales, ganglionares y viscerales.
Riesgos antes de los 20 años
La divulgación y puesta en práctica de hábitos que minimicen la exposición solar continúa siendo esencial. Esos hábitos deben inculcarse desde la niñez, pues es allí donde son más importantes. Se ha estimado que más del 50 % de la radiación ultravioleta absorbida a lo largo de la vida, se recibe en los primeros 20 años.
Más del 90 % de todos los cánceres de piel ocurren cuando la exposición al sol es incorrecta y excesiva, según estudios estadounidenses.