Con unas 200 velas piden por el muelle de Mailhos

Solicitud. Vecinos y turistas quieren que sea patrimonio

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Centenares de vecinos y turistas se concentraron en la noche del pasado domingo en el muelle de Mailhos, un ícono de la historia de Punta del Este, que muestra su peor imagen producto del paso del tiempo y de la falta de mantenimiento.

El punto culminante del encuentro ocurrió a las 22.30 horas del domingo cuando los centenares de presentes aplaudieron de forma espontánea para saludar al viejo muelle, ubicado en la playa Mansa frente a la Isla Gorriti, hoy derruido y con inequívocas señas de haber cumplido su vida útil hace tiempo.

El acto permitió que personas de todas las edades y nacionalidades volvieran a encontrase después de muchos años con amigos conocidos en ese lugar. Los amigos reencontrados volvieron a contar una y mil anécdotas de hechos ocurridos lejos en el tiempo y en otro Punta del Este.

Los residentes de todo el año y temporales del balneario acudieron en las primeras horas de esa noche al llamado efectuado por un grupo de vecinos, quienes organizaron la movida denominada "Una vela por el muelle de Mailhos".

El acto del domingo apuntó a dejar en evidencia el mal estado del muelle y pedir a las autoridades respectivas, tanto nacionales como locales, que sea declarado patrimonio histórico y cultural del balneario.

Además, los vecinos pidieron que las autoridades reconstruyan su estructura para que el muelle vuelva a ser el lugar de encuentro de cientos de personas. Entre los visitantes se encontraban integrantes de la familia de don Luis Mailhos, responsable de la construcción del muelle, registrada en los años 1940. En aquel entonces, Mailhos, un joven millonario dueño de una tabacalera, junto a sus hermanos, construyó el muelle frente a la casa que había adquirido en Punta del Este en 1939, al empresario Alfredo Behrens, para amarrar su yate.

Personas mayores recordaron con cariño sus días de playa en el lugar, un Punta del Este muy distinto cuando no existía la rambla de Circunvalación, una vía de tránsito que hoy día se transformó en indispensable para evitar que el tránsito del balneario no sea un caos.

Los responsables invitaron a los interesados en participar del encuentro a través de los medios de comunicación como por las redes sociales, lo que determinó que vecinos de todas las edades concurrieran al acto.

El encuentro apuntó a reunir a todos aquellos veraneantes y residentes de todo el año en la playa donde se encuentra el muelle, punto de encuentro de varias generaciones quienes más allá o más acá en el tiempo compartieron intensos momentos de su vida en el lugar.

PREPARATIVOS.

Los vecinos que organizaron el acto no solo se limitaron a invitar a participar sino que durante varios días estuvieron juntando los bidones de seis litros de agua de mesa para cortarlos por la mitad, llenarlos de arena y colocar velas encendidas en su interior. En pocos días pudieron juntar más de 200 bidones, lo que aseguró que el muelle pudiera exhibir una particular y amena iluminación que despertó el entusiasmo de quienes participaron del acto.

El muelle fue iluminado a los dos lados en toda su extensión. Lo mismo ocurrió con la parte de playa existente a su lado. Al finalizar el acto, los responsables de la organización apagaron las velas, se llevaron los bidones y la noche volvió a instalarse en el lugar.

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