Con la pizza a cuestas y sin control

Deliveries. Intentan regular la actividad, que cada vez crece más y abarca más rubros

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A. LÓPEZ REILLY / R. ROSSELLO

La pizza tiene que llegar caliente, o no reciben la propina. Sólo eso basta para que algunos deliveries circulen a contramano, por la vereda o a altas velocidades. El servicio de reparto crece permanentemente. Y se lo intenta regular con un decreto.

Comenzó con el reparto de comidas preparadas, pero se ha extendido a otro tipo de servicios, productos y comercios, que van desde las farmacias hasta los trámites. Y todo hace pensar que cada vez serán más los que se sumen a la lista.

El crecimiento de los deliveries ha sido desmedido en los últimos años, y no se ha visto acompasado con el desarrollo de una normativa específica. Ni con los controles que demanda una actividad que tiene amplia incidencia en el tránsito capitalino y de otros departamentos.

Frente a esta realidad, el edil colorado Aníbal Gloodtdofsky presentó ante la Junta Departamental un proyecto de decreto para regular la actividad.

En su exposición de motivos, el documento señala que se observa "la falta de permisos específicos, habilitaciones, medidas sanitarias mínimas e indispensables en el traslado de alimentos", así como "medidas de seguridad para la debida protección de accidentes, cobertura médica y seguros de los prestadores del servicio".

Consultado por El País, Gloodtdofsky dijo que el primer objetivo que persigue su proyecto es "el interés general: contribuir a ordenar el tránsito de Montevideo, caótico de por sí". En segundo lugar, "proteger la vida de estos trabajadores, que al no tener a nadie que los controle, ni ninguna norma que los registre, andan `regalados` por allí, sin ningún tipo de cobertura".

Por último, el edil colorado señala que la iniciativa "apunta a darles reglas claras a los propios empresarios, que en alguna ocasión se puedan ver perjudicados por el accionar de los deliveries".

VACÍO. La Intendencia no sabe la cantidad de motos de entrega a domicilio que hay en Montevideo. Y el servicio tampoco está regulado por una norma municipal, más allá de las obligaciones que tiene cualquier motociclista.

Curiosamente, se cree que pese a la muchas veces alocada tarea que cumplen estas motos, no tienen una incidencia importante en los accidentes de tránsito. "Por el horario, no estarían incidiendo demasiado, porque los accidentes de motos por lo general no ocurren en la noche. Los accidentes nocturnos son más protagonizados por los autos que por las motos", dijo a El País el gerente de Tránsito de la Intendencia, Gonzalo de Toro.

"Se regulan como cualquier moto, el problema más grande pasa por las condiciones laborales, por cómo recaudan, los horarios que tienen y las obligaciones que les ponen", añadió el jerarca.

De Toro mencionó que, en algunos casos, los deliveries provienen de empresas que los contratan y le arriendan el servicio al comercio. Y advierte que "nada los exime de respetar las normas de tránsito".

En este sentido, el presidente de Cambadu, Mario Menéndez, considera que es mejor que los empleados de los deliveries, en su gran mayoría jóvenes que trabajan para complementar un salario, o para "salir del paso", estén incluidos en las planillas de los comercios para los cuales trabajan.

"En algunos momentos, con las tercerizaciones, algunos empresarios jugaban a la ruleta rusa. Pero a partir de que le pusieron las balas al revólver, esto es muy peligroso. Si la empresa que los contrata no les paga, o no los tiene asegurados, los comerciantes terminan siendo los perjudicados", dijo Menéndez a El País.

Actualmente, Cambadu tiene unos 1.000 comercios adheridos que utilizan deliveries. Y no se opone a regularizar el servicio. "Nosotros queremos la seguridad del comerciante y fundamentalmente la del trabajador. Es un servicio que ha crecido muchísimo y que hoy en día es una parte importantísima de cualquier negocio", puntualizó Menéndez.

"Hay que tratar de tenerlos en planilla y con todos los respaldos que tiene que tener un trabajador", concluyó el presidente de Cambadu.

ESTAR EN LA CALLE. Pizzería Subte, en Ejido frente al Palacio Municipal, es uno de los comercios pioneros en el uso de deliveries. Hace siete años que aplica el sistema, aunque los altos costos de mantener repartidores propios los llevó a subcontratar una empresa dedicada al reparto en motos.

"Es una necesidad que tenemos todos los que tenemos un negocio, sea una pizzería como esta, pero también los que tienen comercios de insumos de informática o repuestos. Si me pregunta si como empresario me sirve, yo digo que no, pero tenemos que tenerlo si no queremos perder una cantidad importante de clientes", dice Walter Da Rosa, uno de los encargados de Subte.

La pizzería, una de las más tradicionales de Montevideo con 57 años de existencia, tiene de manera permanente a unos seis repartidores motorizados. "Los motoqueros", como les llaman en la jerga interna, cumplen un promedio de unas 50 entregas diarias. En los días pico las entregas superan largamente este número.

"Antes, un comercio podía tener al mandadero y con eso se arreglaba. El chico iba, entregaba el pedido y se quedaba con la propina, y así funcionaban las cosas. Pero eso no camina más", recuerda Da Rosa.

"Además de los gastos de tenerlos en caja y demás, tenemos el gasto extra del seguro. Nosotros hicimos un seguro contra terceros como empresa, porque más allá de que los muchachos pertenezcan a otra empresa, cuando reparten para nosotros si tienen un accidente en la calle la otra persona va a reclamar contra nosotros", explicó Da Rosa.

Además, la firma tiene un convenio con la empresa de emergencias médicas SEMM. "Hicimos el convenio tanto para el local como para la cobertura de las motos, si uno de los chicos tiene un accidente en la calle es atendido por la emergencia", señaló el comerciante.

De todas formas, aclara Da Rosa, hasta ahora ninguno de los repartidores ha tenido accidentes en la calle.

El proyecto de Gloodtdofsky recuerda que las personas que habitualmente se dedican a esta tarea son jóvenes, por lo que "debe de protegérselos exigiendo determinadas condiciones en cuanto a los rodados a utilizar y a las cuestiones de higiene. Y también en materia de seguridad, ya que es común ver como algunas veces los trabajadores de la actividad transportan los alimentos en sus manos, brazos o entre las piernas, sin contar con el debido contenedor".

El presidente de Cambadu recordó que muchas veces los trabajadores son objeto de rapiñas, "cuando llaman al comercio y piden cambio de $ 1.000, y después los muchachos se llevan un susto bárbaro".

Jóvenes en estado de urgencia

Cada vez hay más motos llevando comida de un lado para otro. En las horas "pico", el tránsito puede transformarse en un caos en algunos puntos de Montevideo. Y los más expuestos, son los trabajadores de estos servicios de reparto, en su gran mayoría jóvenes. Pero también hay informalidad. Y no existe una normativa municipal específica que ponga pautas a una actividad en constante crecimiento.

Frente a esta situación, el edil colorado Aníbal Gloodtdofsky presentó un proyecto de decreto ante la Junta Departamental para regular la actividad.

El legislador departamental advierte que muchos de los accidentes involucran a trabajadores que están "casi completamente desprotegidos", en un país en donde el tránsito es la principal causa de muerte entre los jóvenes. Cambadu apoya la regulación y opina sobre el asunto.

La cifra

1.000 Es el número aproximado de comercios de Cambadu que tienen servicio de delivery. La gremial apoya que se regule la actividad.

Motos y multas en aumento

Según datos que maneja la Intendencia Municipal de Montevideo, en la mitad de los accidentes graves o fatales que ocurren en Montevideo están implicadas motos o bicicletas. El año pasado, se colocaron 19.000 multas por conducir sin libreta, de las cuales el 95% corresponden a birrodados. El porcentaje de productos que los comercios venden a través de los deliveries es cada vez mayor. Y hay algunos, como pequeñas pizzerías o el Rolling Bar, que sólo venden sobre ruedas.

Dos voces

Autoservice: "Es un tema de cuidado al cliente"

El autoservice "Las Tres Niñas", en Pocitos, se convirtió en otro pionero del delivery casi a la fuerza. Tenía como competidores a las grandes cadenas y para hacerse su espacio comenzó el reparto a domicilio hace ya 11 años.

"Es un tema de cuidado al cliente, que sepan que van siempre los mismos chicos, que cuando se ponen un buzo con la marca `Las Tres Niñas` sepan que implica seriedad, limpieza, buen trato", resume José De León.

Casi toda la demanda del autoservice es atendida a domicilio. "A veces vamos dos y tres veces por día", dice De León. Entre los dos turnos trabajan ocho repartidores. Tienen triciclos para los pedidos grandes, una moto, y bicicletas para los viajes más cortos. "Tratamos de eliminar las motos, tuvimos malas experiencias", aclaró.

Farmacias: "Sin delivery no se puede funcionar"

Para una farmacia es ya impensable no contar con delivery. De hecho, el cadete que llevaba los pedidos es el precursor de este sistema.

"Preferimos eliminar problemas como entregas arbitrarias, incumplimientos, por eso tenemos un reparto propio", comentó Jorge Lofredo de la farmacia Matías González en la calle Colonia.

Para el farmacéutico el uso de un servicio tercerizado de delivery no ha deparado más que dolores de cabeza. Echan mano a un repartidor externo, que funciona como empresa unipersonal, cuando no pueden contar con el propio. La accidentalidad es otro problema que deben enfrentar. "En este momento tengo a un empleado en el seguro, porque chocó a un auto, nada grave. En 15 años la experiencia ha sido positiva", indicó.

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