ALEJANDRO NOGUEIRA
El Partido Colorado no solo afronta una compleja interna para definir sus candidatos para 2009. Necesita una lucha fuerte de precandidatos y la que sería "ideal" -la que llaman "interna vasca" (Atchugarry-Bordaberry)- luce imposible.
El Partido Colorado aún no logra remontar el magro 10% de preferencia electoral de las pasadas elecciones. En todos los sectores colorados, aunque por razones diferentes, se aspira a que el ex ministro de Economía Alejandro Atchugarry entre en la lisa, pero éste se ha cansado de decir que no. Su figura sería la única que podría concitar, sin demasiados traumatismos, una alianza del Foro Batllista y la Lista 15, que por ahora exhiben sus propios pre-precandidatos.
Las opiniones recogidas por El País tras una ronda de consultas con dirigentes colorados es que Atchugarry no aceptará una candidatura y que no tiene el perfil, el deseo ni la energía para una larga y fatigosa campaña electoral.
En el sector liderado por el ex presidente Julio Sanguinetti, quienes están prestos a dar la batalla son el ex vicepresidente Luis Hierro López, el diputado Washington Abdala y el intendente de Rivera, Tabaré Viera, quien ha dado señales que se jugará dentro o fuera de la estructura forista, lo que ha complicado aun más la cuestión para este sector.
Desde hace unos meses y por la punta, hoy corre, solo y persistente con su "Vamos Uruguay", el ex ministro Pedro Bordaberry, que va ganando adhesiones de caudillos locales desencantados con la oferta disponible.
En la Lista 15, en tanto, solo se ha lanzado abiertamente el diputado José Amorín Batlle. Batlle se mantiene silente y con la dosis de ambigüedad sobre su propia candidatura acorde a un dirigente avezado y, además, impredecible.
DEFINICIONES. Tanto en tiendas de la Lista 15 como en el Foro Batllista sobrevuela la idea de una alianza que, finalmente lleve a un único precandidato a una interna con Bordaberry. Pero aún ese tiempo no llegó: los líderes históricos de ambos grupos no dan señales en este sentido e, incluso, los precandidatos prefieren que tan delicado asunto no quede en las manos de Sanguinetti y Batlle porque ellos podrían deshacer cualquier proyecto en un rapto de enojo, un extremo factible en el marco de una relación conflictiva y desconfiada.
Para Amorín "no existe ninguna posibilidad" de un "acuerdo de cúpula" entre el Foro y la 15. Y esto solo puede darse "naturalmente, si algún candidato despega". Viera, por su parte, se imagina un movimiento, un "espacio batllista" que integre al Foro y a otros grupos colorados. No se imagina una alianza con Bordaberry. "No creo que eso sea posible. Somos sectores diferentes que vamos a encarnar propuestas distintas y que tenemos que competir primero en la interna", dijo el intendente de Rivera a El País.
Hierro, por su parte, también apunta a una convergencia de corte socialdemócrata que recoja las mejores tradiciones del batllismo.
Para Bordaberry hay que formular "una propuesta distinta" a la del Foro y la 15. "Se está yendo una generación por una cuestión de cédula de identidad y hay una generación nueva que es más de hacer y trabajar, no de prometer, menos discursiva y más hacedora"
En el Foro En un asado a comienzos de mayo en San Carlos, en la casa del ex senador Wilson Sanabria, la interna del Foro se complicó malamente. Viera anunció que sería precandidato dentro o fuera de la agrupación. Para el resto fue una "declaración de guerra", pero agregó, además, un factor incontrolable a la arquitectura electoral que podía pergeñar Sanguinetti. En esa tesitura, Viera se tornaba un potencial aliado de Bordaberry o de la Lista 15. "Yo he dicho que estoy dispuesto a ser un candidato en un movimiento que exceda el marco del Foro Batllista", aclara Viera. Según las consultas realizadas por El País en el Foro Batllista, Viera apunta realmente a lograr un escaño en el Senado en 2009.
Otra percepción en el Foro es que, después de la inquietud inicial que generó el despegue de Bordaberry, las encuestas no indican que el Partido Colorado esté remontando de su mano. En este sector, como en la Lista 15, se tiene la absoluta convicción que un triunfo del ex ministro de Turismo en la interna sería "una tragedia" para la colectividad porque no la haría crecer. Y en este partido, llegar al 20% del electorado en el 2009 sería para echar las campanas al vuelo.
Hierro considera que este año es "prematuro" definir precandidaturas y cree que este proceso comenzará a aclararse en marzo del año próximo. A su juicio es necesario reactivar al Partido Colorado.
Sin embargo, Hierro, así como los posibles precandidatos del Foro, saben que afrontan un escollo: no existe un mecanismo previsto dentro del sector para dirimir esta subinterna. Ninguno de los dirigentes quiere que Sanguinetti use su "dedo", por lo que algunos proponen que se realicen encuestas para ver quién descuella. Porque hoy, en las consultas de opinión pública, apenas aparecen Sanguinetti, Batlle y Bordaberry y el resto se cae del mapa estadístico.
Abdala reconoce abiertamente que se tiene "una fe loca" para conducir el partido. "Voy a procurar ser candidato colorado", declara. "Parece claro que hay espacio para dos o tres bloques", señala en alusión a Vamos Uruguay y la 15.
Abdala cree que su "discurso combativo, que le habla fuerte al gobierno, tiene un espacio".
Hoy los grupos internos del coloradismo se mueven a diferente ritmo y consideran que todavía falta un trecho para la lucha electoral. Y tienen un acicate: confían en que habrá balotaje en 2009.
Adhesiones a Pedro Bordaberry
Sus adversarios en la interna colorada devalúan las adhesiones a la precandidatura de Pedro Bordaberry que lista el ex ministro de Turismo. Dicen que ha captado a algunos dirigentes pero no a las agrupaciones que conforman la red colorada en el interior del país, estructuras que históricamente han sido decisivas a la hora del triunfo electoral.
Bordaberry dijo a El País que cuenta con las siguientes adhesiones de grupos y dirigentes colorados: en Artigas, los grupos de Darley Bizcarra y Guillermo Fon; en Salto, de Fernando Bustiño; en Paysandú de Walter Verri, Leonardo De Souza y Néstor Fabián Moreira; en Río Negro, Ruben Rodríguez; en Soriano, los grupos de Sergio Guastavino, de Luis Gioia y el de Winston Elutchanz; en Colonia, los grupos de Jorge Foderé, Jorge Sanguinetti, Andrea Magdalena, Julio Reynau y Daniel De Lucci; en San José, el grupo de Alfredo Lago y el de Marta Menéndez; en Flores, los grupos de Claudio Aguilar y de Daniel Díaz; en Durazno, los grupos de Juan Etchevers, de José Pedro Varela y de Marcelo Antonaccio; en Florida, José Pedro Delgado; en Canelones, los grupos de Alberto Brause, Álvaro Berreta y Graciela Matiaude, el de Julio Vidal Méndez y el de Natalio Gelber y el de Daniel y Walter Issi; en Lavalleja, los grupos de Eduardo Bouvier y Nelson Miguez, el de Gustavo Amén, el de Librán Bonino y el de Carlos Paravis; en Treinta y Tres, los grupos de Alejandro Piño y Marcos Rodríguez y el de Diana Saravia; en Cerro Largo, el grupo de César Arostegui; en Rocha, el grupo de Juan Ache, el de Antonio Gutiérrez y el de Eduardo Echaban; en Maldonado, el grupo de Eduardo Ehlinger y el de Aldo Ferrari; en Tacuarembó, los grupos de Ariel Betisagasty y Marco Artemio Correa.
En Montevideo mencionó a los dirigentes Aníbal Gloodt-dofsky, Ope Pasquet, Marx Sapolinski y Ariel Amen, Medardo Manini, Pablo Ferrari, Alfredo Solari, Fernando Mattos, entre otros.