Con el paso de las horas los habitantes de Canelones, Maldonado, Rocha, San José, Florida y Colonia, fueron tomando conciencia de los estragos provocados por el violento temporal de la noche del martes y del esfuerzo que implicará superar la situación.
DENUNCIA. En algunos casos, el azote del viento y del agua vinieron a ahogar la alegría que algunos vivían poco antes. Eso fue lo que ocurrió en Florida con un complejo de 40 viviendas para familias de pocos recursos, inaugurado por el ministro de Vivienda Mariano Arana 14 horas antes del desastre. El temporal provocó la voladura de techos y otros graves daños en esas vivienda, evidenciando, según el intendente Juan Giachetto, la inesperada precariedad de las nuevas casas. El jerarca pidió una rápida intervención de los arquitectos de Mevir que tuvieron a cargo la obra y anunció una investigación.
Los ocupantes mostraron indignados a El País cómo quedaron las viviendas y denunciaron "graves fallas de construcción". Cuatro de los noveles ocupantes de las viviendas ubicadas en la calle Juan Paz López de Florida, vieron impotentes cómo volvían a quedarse sin techo.
Según dijeron, para sostener las clavaderas de las chapas del techo se utilizó alambre de tejidos, cuando deberían haber llevado varillas de 6 milímetros. Mary Arrúa, primero agraciada y luego damnificada, que vive allí con su esposo, los suegros y dos niños, dijo que lo que vivía era una tragedia. Mientras trataba de consolar a su hija, recordaba que estaba en la casa de la madre organizando un cumpleaños cuando le avisaron que se había volado el techo: todo se volvió un caos".
TESORO APLASTADO. "Parece como si un gigante o un dinosaurio hubieran dejado sus huellas en el Arboreto Lussich, está todo aplastado. Hay como lenguas que entran desde el mar", dijo la directora de Higiene Ambiental de la Intendencia de Maldonado, Mary Araújo, para ejemplificar los enormes daños que sufrió el reservorio de 196 hectáreas creado por Antonio Lussich y que es patrimonio universal de la Unesco. Ayer varios jerarcas comunales recorrieron el lugar y, consternados, dijeron que estaban "ante un desastre". Enrique Perez Morad, secretario general de la comuna fernandina, anunció que se pedirá ayuda internacional para reparar lo que se pueda. El viento destruyó la barrera de pinos y eucaliptus del lugar que formaban una barrera, junto a la ladera de la sierra de Punta Ballena, que permitía que 300 especies exóticas conformaran una de las joyas del departamento.
Aferrados a lo que quedó
A los funcionarios de la Prefectura de Colonia les costó convencer a Eduardo Gutiérrez que abandonara su dañada casa del barrio Las Malvinas junto a su mujer e hijas.
La familia quería mantenerse debajo de las chapas que no habían volado, resistiéndose a aceptar que la casa se había deshecho.
La suya fue una de las 50 familias colonienses que sufrieron graves daños en sus casas.
En la ciudad cayeron 200 árboles y la histórica Plaza San Martín sufrió graves daños.