Cerro Largo | Hilton Mestre
Dos inventos ganaron el Primer Concurso de Proyectos Innovadores organizado por la Intendencia de Cerro Largo. Uno refiere a la creación de un biodigestor doméstico y el otro es un estudio de uso de excremento porcino para producir biogas.
Ignacio María Amaral y Cecilia Chavarría, creadores de estos inventos, tuvieron que repartir el premio de U$S 5.000. El segundo lugar fue para Marcos Andrés Techera Escaris que obtuvo U$S 2.000.
En total fueron presentados 19 proyectos a este llamado realizado por la Intendencia en 2006.
El intendente de Cerro Largo, Ambrosio Barreiro, cree que los proyectos podrían interesar al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), la Universidad de la República y la propia administración comunal.
Los dos primeros refieren al tratamiento anaeróbico de residuos mediante biodigestores, es decir, un equipamiento mediante el cual se procesan los residuos orgánicos.
Los inventos de Amaral y Chavarría apuntan a una realidad de respeto al medio ambiente, de tratamiento de efluentes y desechos con el aprovechamiento del biogas que se genera en el proceso, que puede utilizarse como fuente energética para muy diversos usos. El biodigestor puede ser empleado para uso doméstico o en tambos.
El segundo premio fue para el invento que refiere a conos de señalización de tránsito. Son dispositivos que, colocados en la calle, pueden ser atropellados por un vehículo sin que ninguno tenga problemas gracias a la maleabilidad del material con que se elaboran. Además, los conos vuelven a pararse para seguir señalizando el tránsito.
Veneno terapéutico. Jorge Castro, representante del LATU en el tribunal, habló también de un proyecto por el cual, a través de choques eléctricos, se induce a las abejas a picar y a descargar su veneno sobre un vidrio o una gasa, de tal manera que el insecto no pierda su aguijón y muera. Posteriormente el veneno es recogido. Esta sustancia tiene un importante valor desde el punto de vista terapéutico. Se usa en pacientes con reumatoides, artrosis, lumbociática, fibromialgias, migrañas y psoriasis.
Otro de los proyectos presentados en este concurso es un regador automático: el sistema tiene un sensor encajado en la tierra que detecta la disminución de la humedad y envía una señal cuando el suelo necesita agua.