Cementerios clandestinos a la vista de todo el barrio

Desguazaderos. "Esto lo vemos todos, menos la policía", dice un vecino que reside a escasas cuadras del arroyo Pantanoso, donde fueron retirados restos de 400 autos robados en el transcurso de un año

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Solo en el Municipio A, que comprende a barrios como el Cerro, Tres Ombúes y Paso de la Arena, hay más de 1.000 vehículos robados y quemados, entre seis "cementerios clandestinos de autos". Muchos están a la vista de los vecinos.

"Los vemos todo el tiempo entrando. No importa la hora. Es un desfile por acá. Y mirá que no le hacen asco a nada. Desde una Fiorino destartalada hasta un Mercedes con vidrios polarizados... todo va pa` dentro", dice Héctor, parado al costado del muro de su humilde casa.

Héctor es uno de los vecinos de Tres Ombúes que vive a escasos metros de una de las cañadas del arroyo Pantanoso y ve cómo, día a día, llegan hasta allí una cantidad de autos robados. Se trata de uno de los seis cementerios de autos robados que "funcionan" en la zona.

Llegar hasta ese lugar no resulta difícil ni escabroso. Si se circula por Carlos María Ramírez, rumbo al Cerro, hasta Pedro Giralt y allí se dobla a la izquierda, a unas ocho cuadras largas se empieza a ver una cantidad enorme de chatarra, sobre el margen de una de las cañadas del arroyo Pantanoso. Alrededor, hay una cantidad de casas precarias.

El País realizó el viernes una recorrida por la zona, cuando una cuadrilla de la Intendencia de Montevideo y la empresa siderúrgica Gerdau Laisa, en coordinación con la Unidad de Emergencias y Planificación del Municipio A, limpiaban la zona.

"Esto lo vemos todos acá; los vecinos, la Intendencia, los concejales... todos vemos esta situación, menos la policía", replica con gesto adusto la mujer del vecino Héctor, que lo acompaña a su lado. Es que en julio del año pasado la Unidad de Emergencias y Planificación del municipio ya había realizado un operativo con el objetivo de limpiar la zona contaminada y, en aquel momento, extrajo 337 vehículos robados y quemados.

Un año después (el pasado jueves y viernes) esta misma unidad debió realizar otro procedimiento conjunto: en esta oportunidad retiró poco más de 400 autos chatarra de la cañada y sus alrededores.

"Esto hace un año que se limpió y mirá cómo está de nuevo", dijo a El País mientras señalaba la zona Orlando Rodríguez, funcionario del municipio que trabajó en la tarea.

"Ahora está quedando otra vez limpio, pero, ¿nadie se percató de esta situación? Nosotros hacemos lo que nos corresponde hacer. Sería bueno que se le dé una continuidad a esto para no tener que volver a repetir lo mismo dentro de un año", agregó Rodríguez.

Para los vecinos la presencia de la policía es casi nula en el lugar, y a raíz de eso es que se explican cómo en tan solo un año se volvieron a encontrar -en el mismo lugar que se había limpiado- otros 400 autos, convertidos en chatarra.

"Sentados acá, así como estamos ahora, hemos visto cómo entran y salen. Si se quiere hacer algo basta con que vengan acá, esperen un rato y vean cómo van entrando", dijo otro de los vecinos, que pidió no ser identificado. "He llamado a la policía cuando están prendiendo fuego, y te toman los datos y todo pero no aparecen nunca. Ni la Policía ni los Bomberos. Hemos llamado un montón de veces para ver si hacen algo… porque ya no se puede estar... no sabés lo que es el humo y los olores que larga el auto quemado. Se sienten hasta explosiones de los tanques de nafta. Pero no viene nadie. Ya no llamo más", dice resignado otro vecino que se sumó a la charla.

Consultado por El País sobre el modo en que abordan el trabajo y qué medidas toman para contrarrestar la actividad en estos cementerios de autos, teniendo en cuenta la cantidad de vehículos robados en la zona de Tres Ombúes, desde Jefatura de Policía de Montevideo manifestaron que se trata de "un trabajo paciente".

"No puedo responderle si había vigilancia constante en esa zona antes. Capaz que la investigación apuntó hacia otro lado, con otras prioridades, y en ese lugar específico no había una vigilancia tan férrea como se pretende establecer ahora. Es un tema no solo de la Policía, sino también de la comunidad", dijo a El País Pablo Ghan, vocero de la Jefatura de Montevideo.

Ghan explicó que a partir de ahora, y para evitar que se utilice nuevamente este espacio como desguazadero, van a implementar "un seguimiento más directo y continuo".

"Se va a realizar una tarea de recolección de información y así establecer cuáles son los elementos que afectan la seguridad las distintas zonas", respondió Ghan a El País.

RELEVAMIENTO. Desde la Unidad de Emergencias y Planificación del municipio han relevado otros cinco cementerios de autos adentro de su área, en la que se estima hay más de 1.000 vehículos robados transformados en chatarra.

Además del desguazadero de Tres Ombúes, también saben de la existencia de otros en la Cantera del Zorro (en el límite entre la Teja y el Cerro), otros dos en el asentamiento Cotravi y Juventud (en el Cerro), además de uno ubicado en Parque Tomkinson (Paso de la Arena) y en el barrio Maracaná Norte, sobre la cañada, enumeró Gustavo Mora, funcionario del área.

Esto, sin contar la cantidad de vehículos que se pueden encontrar dispersos en distintos puntos del municipio. "Consideramos cementerios de autos robados cuando vemos que en un mismo lugar hay apilados más de 15 vehículos, pero eso no quita que se vean además de a dos o tres vehículos tirados en distintos puntos de la cañada", agrega Mora.

DUCHOS. Los vecinos de Tres Ombúes dicen estar sorprendidos de la velocidad con que desarman los autos y del "trabajo full time" que realizan los delincuentes.

"No hay hora para esto. Si hay algo que reconocer es que no descansan estos muchachos. Los ves entrar a las 2 de la tarde, a las 9 de la mañana, o a las 3 de la madrugada. El otro día eran las 2 de la tarde y cuando sentimos la frenada, miramos y pasó uno para adentro. Es un oficio de 24 horas", responde otro de los vecinos con una sonrisa, sobre la compleja situación.

"Le lleva apenas minutos desarmarlo. Son más rápidos que estos que desarman en la tele, en la Fórmula I. Y a fierros, no más. Entran, sacan, ponen y desapareció el auto… a prenderlo fuego", describe el procedimiento otro de los vecinos cuya casa da frente a la cañada.

Muchas de las chatarras que todavía quedaban el viernes en el desguazadero de Tres Ombués tenían los asientos y, en algunos casos, hasta los motores. Los vecinos especulan y dicen que roban para sacar lo mínimo, ya que el resto "no les interesa".

CONTAMINACIÓN. Más allá de lo que cuentan los lugareños, uno de los principales problemas es la contaminación que se genera a raíz de la quema de vehículos, más teniendo en cuenta que dicha actividad se realiza en cañadas y arroyos. El desguazadero de Tres Ombúes funciona sobre una de las cañadas del arroyo Pantanoso y donde se encuentra uno de los colectores de saneamiento (colector Alaska).

"Muchos vehículos son tirados en el mismo lugar donde desemboca el colector en la cañada. Antes de que limpiáramos esta parte la salida del colector tenía en frente una cantidad de autos escalonados, que cuando llueve ofician de tapón y muchas viviendas se inundan. Otro problema son los efluentes que largan los líquidos de freno e hidráulicos, cuando se quema el auto", describió Mora.

Mientras tanto, los vecinos se muestran incrédulos. "Vení dentro de tres días y vas a ver que esto empezó a llenarse de nuevo", remató Héctor.

LAS CIFRAS

6

son los cementerios de autos robados que relevó el Municipio A en toda su zona.

1.000

autos, cómo mínimo, se estima que hay en los seis desguazaderos relevados.

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