EDUARDO BARRENECHE
Interior y Defensa ya definieron los emplazamientos de las cinco salas de revisión a cargo de militares en Libertad y Comcar. Los guardias y las visitas ingresarán por puertas distintas y se cambiarán los recorridos de los presos hacia sus familiares.
En su audición de ayer, el presidente de la República, José Mujica dijo que "no todos son presos irrecuperables" y que "la inmensa mayoría está presa porque delinquió por estupidez. Agarraron por el camino más corto, que termina siendo el más inútil y el más largo. Algunos son chotos", afirmó.
Señaló que el gobierno no está dispuesto a dejar el sistema carcelario como "tierra de nadie" y que ello "deriva en que tenemos que acudir transitoriamente a las Fuerzas Armadas para que cubran dos o tres puertas peligrosas porque no hay otra explicación para esos sucesos que la corrupción. Ni las armas ni las drogas las entra el Espíritu Santo".
En la tarde de ayer, en una reunión de técnicos de los ministerios de Interior y Defensa, mantenida en la sede del último, se definieron los parámetros de control y los puntos estratégicos por donde se ingresará a Libertad y Comcar.
Según participantes del encuentro, en Libertad se modificará la caminería para que el recluso por el costado de la administración de la cárcel y se dirija hacia el sector de las visitas. Cerca de ese edificio se ubicará la sala donde los militares revisarán a las visitas y a los guardias.
En el Comcar el sistema será diferente. Habrá diferentes puertas de ingreso. También se modificará parte de la caminería de ese establecimiento para facilitar la operativa, dijeron fuentes de Interior.
La aplicación de los controles de militares en las cárceles será gradual en función de sus resultados, y comenzará por los penales más importantes del Área Metropolitana (Libertad, Comcar, Centro Metropolitano de Rehabilitación Femenino y Canelones).
Agregaron que La Tablada, El Molino, la Chacra de Libertad (Centro de Reclusión N° 2) y Maldonado no necesitan por el momento controles de militares a sus ingresos.
Las fuentes negaron que los militares hayan planteado en la comisión técnica gestionar todas las cárceles como ha trascendido. "Solo se necesita revisar los ingresos a los penales más importantes", dijo una alta fuente del Ministerio del Interior a El País.
En las negociaciones, técnicos del Ministerio de Defensa hicieron hincapié en que comenzarán a controlar los ingresos solo cuando estén en funcionamiento los cinco scanners que adquirió el Ministerio del Interior. Los equipos arribaron a Uruguay, según las fuentes.
Los militares contarán con uniformes especiales identificados solo con números y usarán pasamontañas para ocultar su rostro. También rotarán con el objetivo de que no se genere una familiaridad con las visitas de los presos o con los guardias y así evitar que sean corrompidos o identificados. Todavía no se resolvió si portarán armas.
El próximo lunes, efectivos castrenses comenzarán con tareas de reconocimiento de la zona en que se desempeñarán para luego asumir las tareas más específicas. En ese sentido, se mantiene el hermetismo por "razones de seguridad" del plan a desarrollar. La principal tarea de los militares será evitar el ingreso de drogas y armas.
El viernes 20, en un hecho inédito, el recluso Eduardo Brasil baleó al guardia Óseas Pintos en la cabeza y a otro policía en la pierna. Para la Policía, las cárceles están llenas de armas de fuego que los presos, generalmente, utilizan como "monedas de cambio" para solicitar traslados a penales más benévolos. También ha trascendido que en algunas oportunidades han ingresado explosivos o veneno. El País supo que a las 22 horas del jueves 3 un recluso del Módulo 2 fue capturado por guardias cuando se encontraba en el patio del Módulo 3 buscando dos pistolas. En una maniobra de distracción, sus compañeros habían encendido un colchón, según los guardias. Agregaron que los módulos están todos boqueteados y los presos salen por esos agujeros.
Los presos del Módulo 2 rara vez salen al exterior. Se los considera "bagayos" en la jerga policial porque pidieron protección a la Policía.
Según las fuentes, nunca se amotinan ni rompen instalaciones porque saben que serán mezclados con presos con quienes tienen cuentas pendientes.
En el Comcar permanecen a la intemperie unos 600 reclusos que participaron del motín que destruyó los celdarios y que aún no han sido realojados en otras cárceles.
META. Mujica dedicó su audición radial a la crisis carcelaria que atraviesa el país, días después de los motines ocurridos en el Comcar y en el centro de reclusión de mujeres y del trágico episodio en el Penal de Libertad, que terminó con la vida de un policía y un interno. Enfatizó en que su gobierno tiene como "meta más urgente" combatir el hacinamiento carcelario, y para eso, dijo, se destinaron recursos para "multiplicar la capacidad carcelaria".
Pero, a juicio de Mujica, "sucesos como éstos nos hacen retroceder y perjudican esas políticas, porque los presos "agravan su situación jurídica" y "no le dejan otro camino a la Policía Nacional que la represión", que "también tiende a degradar a quien tiene que practicarla, porque barbariza".
(Producción: Pablo Melgar).
Rivera: incautan siete "cortes"
RIVERA | FREDDY FERNÁNDEZ CARRANZA
El jefe de Policía de Rivera, Heriberto Fagúndez, dijo a El País que en el ómnibus que trasladaba 120 presos a su departamento se incautaron siete "cortes" (cuchillos carcelarios) y cables que utilizan los reclusos para comunicar mensajes de una celda a otra. Agregó que, en una requisa realizada ayer, se incautó un celular y dos chips a un recluso proveniente del Comcar. "Nos estamos rompiendo la cabeza para determinar cómo ingresó ese aparato y los chips", dijo.
Otras fuentes del Ministerio del Interior indicaron a El País que los presos realojados en Rivera habían sido cacheados en el Comcar antes de subirse al ómnibus.
Fagúndez dijo que, tras el motín, era "inevitable" el traslado de presos a la cárcel de Cerro Carancho. "Por lo tanto, no hay motivo para molestarnos ni para estar contentos", dijo.
Señaló que dicho establecimiento "tiene lugar, seguridad, organización y pulcritud. Por eso nos felicitaron autoridades que visitaron el centro de reclusión". Según el jefe, el 80% de los 120 presos realojados "no habla de volver a Montevideo". Ayer, 11 reclusos de Cerro Carancho permanecían en huelga de hambre. Cuatro de ellos corresponden a la tanda original de 30 que comenzaron la huelga el miércoles 2. Los otros ocho son internos que llegaron a Rivera hace varios meses provenientes del Comcar. Piden otro régimen de visitas.