"Para desarticular los delitos, hay que desarticular la universidad del crimen, donde se recicla el delito", advirtió ayer el futuro ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Y explicó que "la universidad del crimen" es la estadía en las cárceles, "que deben ser transformadas en un lugar donde la gente se pueda rehabilitar para integrarse a la vida social".
Solucionar el hacinamiento carcelario será la principal prioridad de la gestión: se construirán nuevas cárceles y se reciclarán otras. "Habrá cárceles de alta seguridad, de media seguridad y de baja seguridad. E incluso un sistema de libertad asistida, vinculado a las penas alternativas y la reducción de penas por intermedio del estudio y del trabajo", indicó Bonomi.
El plan pasa por redimir penas por trabajo, algo que ya se aplica actualmente pero en forma muy parcial. "Que realicen tareas socialmente necesarias que coincidan con la necesidad de que el preso trabaje. Como están hoy las cárceles, esto es imposible. El hacinamiento modifica la conducta humana y no hace favorable este tipo de trabajo que requiere conexión con la sociedad", puntualizó Bonomi.
En la actualidad hay 9.000 presos y Bonomi cree que muchos de ellos podrían entrar en la figura de la libertad asistida. "Si uno piensa que todos van a reaccionar igual, no puede avanzar un metro", indicó. El plan del nuevo ministro incluye la construcción de al menos dos nuevos centros carcelarios a la brevedad.
Otro punto importante que ha sido mencionado por Bonomi es que los centros de reclusión deben estar preparados para asistir a los detenidos con problemas de drogadicción con tratamientos antidrogas. Para ello expresó que se debe duplicar el presupuesto destinado a este tema.
INICIO. Bonomi asumirá el martes en la plaza de armas de la escuela nacional de Policía. "La particularidad surge porque se precisaba un lugar amplio. Lo decidió el ministro actual con su equipo", explicó.
Un equipo de tres personas trabaja con el futuro ministro del Interior en el diseño de las políticas carcelarias, que incluyen un conjunto de medidas de emergencia para las cárceles, que se piensan aplicar en los primeros meses de gestión del próximo gobierno.
El grupo está integrado por la psicóloga Gabriela Fulco (especialista en atención a víctimas de violencia doméstica), el ex director del Centro Nacional de Rehabilitación Gustavo Belarra, y del maestro Alberto Brusa.