Canadá aseguró hoy haber logrado contener por el momento la expansión del SARS pese al anuncio de tres nuevos decesos que llevaron el total de muertes a 19, en siete semanas de epidemia que han significado un duro golpe a su economía.
"Creo que todo indica que nos acercamos al fin de esta epidemia", dijo el microbiologista Donald Low, recordando que se están por contar tres semanas sin que se constate un solo caso de transmisión en la población.
De regreso de 12 días de vacaciones en República Dominicana, el primer ministro Jean Chretien también consideró que "el problema parece más bien "contenido".
De todos modos, hoy las autoridades de salud dieron a conocer tres nuevas muertes a causa del Síndrome Respiratorio Agudo Severo, elevando el total de decesos a 19 sobre 327 casos registrados.
Lo mismo que las otras muertes, esta se produjo en la provincia de Ontario, la más afectada por la epidemia.
Aunque existen índices positivos que respaldan las previsiones optimistas, como la disminución de casos en Ontario, cuya capital, Toronto, fue considerada por la OMS como un destino peligroso para el viajero: diez de las 132 personas hospitalizadas en esa provincia a causa del SRAS fueron dadas de alta en los últimos días.
La OMS mantuvo "con mucha firmeza" su recomendación acerca de Toronto, basando su juicio "en las pruebas" que se le ofrecen sobre la amplitud de la epidemia en Canadá, según un portavoz de la organización.
Anne McLellan, ministra canadiense de Salud, había mantenido por teléfono el día anterior un "intercambio franco" con la directora de la OMS, Gro Harlem Brundtland.
Como único consuelo, el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos se negó a listar a Toronto en el índex de ciudades prohibidas.
Y es en esta ciudad donde el gobierno canadiense convocó para el miércoles y jueves una conferencia internacional sobre prevención e investigación de la neumonía atípica.
El primer ministro Chretien salió asimismo a defender la ciudad anunciando que la reunión de gabinete de la semana próxima se llevará a cabo el martes en Toronto en lugar de la capital federal Ottawa. "Pasaré la noche del lunes en el hotel y dormiré muy, muy bien", lanzó.
El jueves, su mujer Aline tomará un avión de línea para pasar el día en Toronto donde presidirá una cena.
Toronto necesita mucho de ese impulso: dejada de lado por turistas y congresistas, la ciudad es víctima de una psicosis sostenida por la constante cobertura periodística de la epidemia.
Invocando las consignas de la OMS, el grupo minero canadiense Placer Dome anunció a sus accionistas que su asamblea anual se mantendrá en Toronto, pero que el presidente Jay Taylor les hablará por videoconferencia.
Los poderes públicos van a desembolsar 17 millones de dólares para promover la ciudad y el país, cuyo crecimiento sufre de esta epidemia cuyo epicentro se encuentra en la capital económica de la nación.
Primer blanco de una epidemia que los ha castigado en la cabecera de los enfermos, médicos y enfermeras se esfuerzan a tal punto que Ontario solicitó cooperación de las fuerzas armadas y de los cuerpos médicos de otras provincias. AFP