Caballeros de la noche que hacen magia tras las barras

Barman. Un uruguayo es bicampeón mundial de una disciplina compleja

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"En esto a Uruguay le pasa lo mismo que en el fútbol. Somos pocos, pero buenos", dice Sebastián Bisignano, y así explica cómo es posible que atrás de la misma barra de Punta del Este se junten cuatro barmen uruguayos de primer nivel mundial.

El flair, o la versión acrobática de la coctelería, es una disciplina que lleva años de entrenamiento y en la cual, aunque poco se sepa, incluso se disputan campeonatos mundiales. Además, y de esto menos se habla todavía, Uruguay tiene un bicampeón mundial de flair.

Juan Pablo Santiago tiene 27 años y hace 10 que comenzó a hacer flair. Según cuenta, su gran inspiración para acercarse a este "arte de servir tragos" fue la película "Cocktail", de Tom Cruise, que marcó a los barmen que hoy tienen entre 25 y 30 años. Juan Pablo vio la película a los diez años y quedó fascinado con la tarea de los barmen. A los 18 comenzó el curso para trabajar detrás de la barra. Con las primeras clases dudó de si estaba haciendo lo correcto, más que nada porque todo giraba en torno a la preparación de los tragos y no había mucho de acrobacias, que era lo que a él más le gustaba. Luego, entendió que era necesario conjugar las dos cosas.

Los primeros años fueron de mucha práctica: al menos ocho horas por día tirando las botellas para arriba, moviéndolas de un lado al otro y atrapando las cocteleras en el aire. "Siempre digo que no tenés que tener ninguna habilidad especial, sino que es solo entrenar, como cualquier deporte, cualquier disciplina. Mucha práctica, mucha constancia y con eso se llega", cuenta. Así, en 2009 dio su gran salto para competir en el campeonato mundial y obtuvo el segundo puesto entre 58 competidores, quedando a muy pocos puntos del primer lugar. En 2010 volvió a competir y se coronó campeón mundial, en el torneo realizado en Singapur. En 2012, en tanto, peleó por la corona en China y de nuevo logró hacerse con el primer lugar.

Santiago define al flair como "coreografías de baile en las que se combina mucho la música con las rutinas y con las botellas. Se involucran botellas y cocteleras y hay que tratar de acompañar con el cuerpo y dar un show al cliente", explica. En los mundiales, no solo se valoran los movimientos y las piruetas que se hacen al preparar el trago, sino que también se atiende la calidad de la bebida. El bicampeón mundial explica que es importante servir un buen trago y que gran parte de su trabajo es pensar recetas nuevas, originales y sabrosas.

Según cuenta, él puede vivir de los ingresos que le deja el desempeñarse como barman, pero aclara que es mucho más difícil hacerlo en Uruguay que en otros países, tanto por los sueldos, las propinas y por lo que cuesta el hecho de viajar a competir. Dice, además, que al país llega una variedad de bebidas alcohólicas mucho menor de las que hay en el exterior.

Junto con Santiago en la barra del Conrad trabajan otros tres barmen destacados y uno de ellos es Sebastián Bisignano, un uruguayo de 26 años que ya hace nueve años que se dedica al flair, luego de haber comenzado por la motivación que le generó la película "Cocktail". Es campeón uruguayo de flair y en el mundial obtuvo el décimo lugar entre 54 participantes.

Sebastián se mueve con Juan Pablo por detrás de la barra del Conrad y hacen magia con las botellas. Al principio tuvieron que practicar mucho, pero ahora, dicen, los movimientos salen casi "de memoria". Mientras acomodan las copas en la barra, se pasan hasta cuatro botellas por el aire y también varias cocteleras; la gente aplaude. Todo trago tiene un "toque" que hace que el servirlo sea un arte. Igual, los barmen confiesan que el piso es de goma por si algo sale mal: "Es común que se caiga algo", explican.

"Uruguay en el flair es como en el fútbol, somos pocos pero buenos", opina Bisignano. Además, cuenta que hay que ser profesional en la tarea y que él tuvo que empezar a hacer gimnasia para poder mantener la rutina que el empleo exige. "Tengo tendinitis en el hombro, el codo y la muñeca. De tanto moverte y frenar en la goma el cuerpo se resiente mucho, hay un gran desgaste físico", dice.

Tragos con rosas, champagne y pepinos

Santiago y Bisignano trabajan todo el verano en la barra del casino del Conrad, junto a dos compañeros que también se destacaron en competencias internacionales. Ofrecen dos shows por noche, a las 00:30 y a las 2, y brindan un "minishow" a quien compra un trago. Su trabajo comienza a las 20 horas y termina cerca de las 4 de la mañana. Este verano están presentando la "carta de mojitos" con 14 sabores distintos. Los recomendados son el de frutillas a la canela y el de champagne y azúcar de jengibre. Además, se destacan los tragos con pétalos de rosa, con pepino y también con sandía.

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