Bebel Gilberto en un concierto relajante, íntimo y muy sensual

José Ignacio. Es la hija de João Gilberto y Miúcha Buarque de Hollanda

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JOSÉ IGNACIO | ANA PAIS

"Falta de imaginación", responde Bebel Gilberto al preguntarle qué opina de ser presentada en base a su árbol genealógico a pesar de haber subido a un escenario por primera vez hace 33 años, cuando sólo tenía 9.

Mal que le pese, es imposible hablar de Bebel sin mencionar a su padre, Joao Gilberto, padre también de la bossa nova junto a Tom Jobim y Vinicius de Moraes. A fines de los años 50, Gilberto era conocido como "el Elvis de Brasil", más por la renovación de la samba como género entonces típico de los norteños, que por sus movimientos de caderas.

Como si la herencia ya no fuera suficiente, la madre de Bebel es la cantante Miúcha, poco conocida en Uruguay en comparación con su hermano, Chico Buarque.

¿Un dato más? Carlinhos Brown está casado con una de sus primas. ¿Otro? Su mejor amigo fue, hasta su temprana muerte por sida, el cantante carioca Cazuza.

"Shhh", susurra Bebel al ritmo de Momento, el tema que da nombre a su tercer y último disco. La canción con la que empezó el íntimo concierto acústico que dio el viernes en la casa Chivas Studio, en José Ignacio, es interrumpido abruptamente por una mujer de la organización que empieza a gritar: "¡sin flash!", a los fotógrafos presentes.

Como el pedido de silencio de la brasileña podía confundirse con uno de sus tantos susurros y sonidos guturales característicos, Bebel comienza a entonar: "Nao posso cantar assim", también siguiendo el ritmo imperturbable de la guitarra del japonés Masa Shimizu.

La música de la cantante nacida en Nueva York es definida por los críticos como "electrobossa", siendo ella, por ende, la merecedora del título de "renovadora de la bossa nova". Pero durante la entrevista, Bebel vuelve a rechazar las comparaciones y opta por definir sus composiciones como "un sonido que hace a las personas relajarse y viajar".

El encanto de su voz serena y sensual es tal que ni los problemas de sonido o un incidente entre un guardaespaldas y un espectador que se sentó en el borde del escenario, opacaron la decena de canciones que interpretó cerca de la medianoche. Gran parte del público prefirió el piso para disfrutar del concierto, entre ellos, Juanita Viale y Gonzalo Valenzuela.

La actriz argentina fue una de las que más ovacionó a la artista. "Esta música habla de pensar con el corazón y agir (actuar) con... con...", dice Bebel en un portuñol trabajoso. "¡Con la cabeza!", continúa Juanita y la cantante asiente. De a momentos, Bebel hasta prefiere hablar en inglés para hacerse entender más fácil y rápido.

"No puedo negar mis raíces, la musicalidad que heredé oyendo a mis padres, pero eso no quiere decir que sea la emperatriz de la bossa nova o que sólo por eso estoy aquí. Pienso que es por mi buen gusto, mi personalidad, mi fuerza de voluntad de haber viajado, de no haber tenido ninguna ayuda de mis padres y haber vivido sola con mi propio esfuerzo a los 17 años en Nueva York", explica.

Moza, niñera y maquilladora, fueron algunos de los trabajos de Bebel antes de poder dedicarse a la música. Entonces hacía colaboraciones puntuales, por ejemplo, con sus padres. La primera fue a los 9 años en el Carnegie Hall, sala de conciertos neoyorquina icónica a nivel mundial, junto a Miúcha y al saxofonista de jazz Stan Getz. A fines de la década de los 80, una Bebel ya adolescente cantó Chega de Saudade para un programa de televisión junto a su padre, concierto que puede verse en YouTube.

La brasileña viajó desde Jamaica para cantar en el Este y por eso su MP3 había sido invadido por Bob Marley, cuenta. "Antes estaba escuchando mucho Joao Donato porque hice un trabajo sobre él en julio y descubrí nuevas cosas. Estoy investigando para mi nuevo disco", agrega.

Su discografía tiene grandes covers como Baby de Caetano Veloso y Aganjú de Carlinhos Brown, los dos momentos más hipnóticos del show.

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