La niña de Salto, Blanca Fillipini, fue trasladada a Montevideo en un avión ambulancia puesto a disposición por el Ministerio de Salud Pública. En la capital, será internada en el Hospital Pereyra Rossell.
La directora del hospital pediátrico del Pereira Rossell, Marina Stoll, expresó a EL PAIS digital que todos los casos complejos se atienen en Montevideo y que por ese motivo se decidió trasladar a Fillipini. Además, explicó que se decidió efectuar hoy el traslado porque se esperó a que la niña estuviera estable.
"El acuerdo para el traslado fue entre los equipos médicos y ellos lo comunicaron a las direcciones, las cuales por supuesto estuvimos de acuerdo", aseguró Stoll.
La directora explicó que los equipos de los CTI de Montevideo y Salto están en pleno contacto por lo cual en el Pereira se tiene conocimiento del tratamiento y evolución de Blanquita. "Vamos a esperar a verla para evaluar como seguimos", agregó.
Ana María Fuente, madre de la pequeña expresó a EL PAÍS digital, que cada vez que entraban a verla, la niña se echa a llorar, tras lo cuál hay que sedarla. "Yo intento mimarla, pero para una chiquita es difícil asimilar todo lo que le pasó", explicó.
MALA PRAXIS. El pasado 27 de marzo, los padres de Blanquita Filippini la llevaron al hospital para ser tratada por vómitos y fiebre alta. En esa instancia le diagnosticaron un cuadro viral, explicaba hace unos días, Omar Filippini, padre de la niña. "La doctora de guardia le indicó el suministro de un inyectable y un remedio para bajar la fiebre y dijo que volviéramos a casa", contó.
Al día siguiente, Blanquita presentó los mismos síntomas, relató Omar. Nuevamente la trasladaron al hospital. Esa vez la atendió un practicante, quien la derivó al laboratorio para hacerle exámenes de sangre y orina. "Su punto de vista fue que la nena no tenía nada, por lo que otra vez le aplicaron un inyectable para cortar los vómitos y nos dijo que con eso se le iba a pasar, por lo que volvimos a casa", agregó. El 29 de marzo Blanquita volvió a presentar un cuadro de vómitos y fiebre y la desesperación de los padres creció aun más ante la reiteración del malestar. Una vez más llegaron con la niña al hospital. "Ahí nos atiende un pediatra con el cual discutimos y exigimos que hicieran algo por la criatura porque ya era insoportable el dolor que tenía", señaló Filippini.
El 29 de marzo la operaron y luego la intervinieron otras dos veces.
Tras agravarse su estado de salud de los médicos debieron amputarle las piernas (de la rodilla para abajo), un brazo y parte de los dedos de la otra mano. Mientras tanto, el Ministerio de Salud instruyó una investigación administrativa urgente para determinar cómo sucedieron los hechos que llevaron a que la niña contrajera una septicemia (infección) generalizada en su organismo.