Tras terminar la autopsia de la joven Jessica Da Silva Peré, de 15 años, cuyo cuerpo fue encontrado anoche en un arroyo cercano a Punta Yeguas, el médico forense Ruben Arias informó a Canal 4, que "no se encontró ninguna huella traumática" y destacó que la adolescente falleció ahogada, con un diagnóstico de "asfixia por sumersión".
Además, el galeno del Instituto Médico Forense, descartó que Jessica haya sido violada. "La bajada de los pantalones puede ser por la corriente de agua y tenía la ropa interior colocado", explicó Arias.
Todo esto implica que, en una primer instancia, se descarta una agresión por parte de terceros.
De todas maneras faltan algunos resultados toxicológicos para poder determinar que fue lo que llevó a Jessica a entrar en el arroyo donde fue encontrada.
Según el forense, la joven sufrió una "muerte violenta que estaría entre lo accidental o la posibilidad de un suicidio".
EL CASO. Jessica Da Silva Peré, de 15 años, salió de su casa el viernes de mañana. Como todos los días hábiles iba a tomar el ómnibus rumbo al liceo. Sin embargo nunca llegó allí. Vecinos hallaron su cuerpo anoche.
Según dijeron vecinos y familiares a El País la joven fue violada y asesinada. La versión provenía de las autoridades.
Jessica salió a las 6.45 de la mañana del viernes pasado de su casa ubicada en Continuación Bélgica 1331, en la zona de Casabó en el Cerro.
Vecinos alertaron anoche a la Seccional 24ª que habían encontrado el cuerpo de una joven flotando en un pequeño arroyo en la zona de Punta Yeguas, cerca de la calle Burdeos. En un primer contacto telefónico con los familiares, éstos reconocieron la campera roja, el buzo azul que llevaba y un anillo que le habían regalado.
Mas tarde realizaban el reconocimiento en el Instituto Técnico Forense. Les informaron que la joven presentaba signos de haber sido violada y asesinada, dijo una hermana de Jessica. Si bien intervinieron en el caso los policías de la Seccional 24ª el caso era investigado por personal de Prefectura ya que el cuerpo fue encontrado en su jurisdicción.
Testigo. La investigación primaria de los efectivos de la Seccional 24ª estableció que la última persona que vio a Jessica fue una vecina que se cruzó con ella. La joven iba como todos los días camino a tomar el ómnibus de Ucot de la línea 306 en la parda de Bulgaria y Rusia, a cinco cuadras de su casa.
El ómnibus la llevaba hasta el liceo 18 de Millán y Luis Alberto de Herrera donde entraba a las 7.30 horas. Según declaró la vecina, Jessica iba sola y nada le hizo pensar que tuviera algún problema. "Como ella tenía gimnasia a las 16 horas, pensamos que se podía demorar porque a veces se quedaba cerca del liceo para venir hasta casa. Pero nosotros siempre nos comunicábamos llamándola a su celular. Pero cuando empezamos a llamarla el teléfono nos daba siempre apagado y le dejábamos mensajes en el contestador. Nos pareció raro porque ella siempre contestaba el teléfono", contó en diálogo con El País su madre, Patricia Peré.
"A las 17.30 horas llamamos al liceo y ahí nos enteramos que nunca había llegado. A las 19 horas estábamos haciendo la denuncia en la Policía", contó su madre.
Los policías reconstruyeron ayer en la tarde el recorrido de la joven e indagaron a sus allegados. Paralelamente la solidaridad de los vecinos no se hizo esperar: realizaron una movilización en el Cerro y empapelaron el barrio con fotos de la joven desaparecida.
Sobre las 19.30 horas de ayer la desaparición se convertía en tragedia cuando un vecino encontró el cuerpo de la liceal flotando en las aguas de un pequeño arroyo.