Ausencia de legisladores deja sin tratar la reforma política

El propósito de considerar un proyecto de reforma constitucional para cambiar aspectos del funcionamiento del sistema político, y un planteo de llamar a sala al ministro de Economía y a las autoridades de la enseñanza pública, fueron relegados ayer en el Parlamento por la ausencia de legisladores dedicados a la campaña, al tiempo que el hecho dejó en evidencia las dificultades que hay para cumplir con la tarea de aprobar leyes.

En una sesión de arranque tardío, que comenzó media hora más tarde y terminó una hora más temprano a pedido de los cuatro partidos, el plenario de la Cámara Baja aprobó el nombre para tres escuelas, una ley que consagra el día de la libertad de expresión de pensamiento y dos iniciativas sobre seguridad social casi sin debate, y pospuso otros temas, en una demostración de apatía que confirma que el interés está en otro lado.

La ausencia de los diputados en las sesiones del plenario —sumada al ingreso de suplentes que no dominan algunos temas en discusión— se ha convertido en una traba para el funcionamiento normal de la Cámara en las dos últimas semanas, coincidentemente con la intensificación de la actividad política con vistas a las elecciones internas. Entre el martes 4 y el jueves 6, en el plenario de Diputados se votaron en total 82 pedidos de licencia, el máximo de los cuales (41) se produjo en ocasión de la interpelación al ministro Lucio Cáceres, el día 6.

Eso sin contar el aumento del gasto presupuestal que significa abonar el jornal de $ 1.518 a cada legislador titular y suplente por cada día de licencia, lo que ha llevado a acelerar las negociaciones para tratar de modificar el régimen vigente. Solamente la semana pasada se pagaron por licencias casi $ 125.000.

NI LA BANCADA. Ayer fue un día típico. La ausencia de decenas de legisladores hizo que la sesión comenzara aún sin el número necesario (había 21 en sala y se necesitaba un mínimo de 25). En dos tandas, se leyeron 21 pedidos de licencia (salieron de caja otros $ 32.000) que fueron votados por todos los presentes menos por uno: el socialista Guillermo Chifflet confesó a El País que hace más de dos años que no vota pedidos de licencia.

"Creo que al pedido hay que acompañarlo, como hace cualquier trabajador del Estado, con un certificado médico aunque sea del Palacio Legislativo", dijo. Chifflet, que es el único legislador que registra cero falta desde el inicio de la Legislatura, y no vota licencias aunque sean solicitadas por sus compañeros de la bancada del Frente Amplio.

A lo largo de la abreviada sesión, que nunca tuvo un quórum superior a 44 legisladores de los 99, no se pudo considerar un proyecto del Partido Nacional de ajuste del sistema político porque no había 50 legisladores en sala, tal como dice el artículo 41 del reglamento del cuerpo. El panorama se amplió ayer al funcionamiento orgánico de los partidos, cuando un legislador del Foro Batllista reconoció a El País que la reunión de bancada prevista para el mediodía pasado debió ser suspendida "porque no vino nadie".

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